Cómo la IA generativa podría reinventar el sector público español, tarea a tarea
La IA generativa puede tener un fuerte impacto automatizando tareas administrativas rutinarias, reduciendo los tiempos de espera y liberando miles de horas de trabajo en todas las ramas del sector público.
Imagina a un funcionario del ayuntamiento, cuya bandeja de entrada está siempre a rebosar, hasta que un asistente de IA empieza a cotejar formularios y redactar respuestas, liberando varias horas a la semana. Escenas como esta ya no son ciencia ficción.
Un nuevo informe de EsadeEcPol, con el apoyo de Google, sugiere que la IA generativa podría mejorar la administración pública española en un momento de aumento de la carga de trabajo, presupuestos ajustados y grandes expectativas por parte de la ciudadanía. De hecho, ya lo está haciendo.
La oportunidad de la IA en la administración pública
El sector público español emplea a cerca de 1,44 millones de personas. Gran parte de su jornada se dedica a tareas repetitivas y cargadas de texto, como expedir licencias, responder preguntas y redactar informes. La IA generativa está pensada para este tipo de trabajo. Según el análisis de EsadeEcPol, el 67 % de los empleados del sector público podrían ver mejoradas hasta la mitad de sus tareas diarias con herramientas de IA que resuman, traduzcan o busquen documentos a la máxima velocidad.
La razón para utilizar la IA en el sector público es automatizar las tareas burocráticas, no sustituir la intervención humana
"Las administraciones podrían beneficiarse enormemente de la revolución de la IA, tanto en la mejora de la calidad y eficiencia en la prestación de los servicios públicos como en la calidad del propio gobierno: logrando burocracias más cercanas al ciudadano, más eficientes en la gestión de sus recursos, con mejor transparencia regulatoria y mayor rendición de cuentas", afirma Antonio Roldán, director de EsadeEcPol.
¿7.000 millones de euros de valor anual?
El informe combina datos ocupacionales de Eurostat con perfiles de tareas de la O*NET para calcular un 'reparto de tareas' realista que pueda abordar la IA generativa actual. Si se utilizara de forma generalizada durante 10 años, EsadeEcPol predice un aumento de la productividad del 9 % por trabajador de la administración pública a partir del décimo año, con un valor aproximado de 7.000 millones de euros al año. Para ponerlo en perspectiva, el gasto público total de España en políticas activas del mercado laboral en 2024 fue de casi la misma cantidad, 6.400 millones de euros.
Los ciudadanos notarían las ventajas: esperas más cortas para recibir prestaciones, devoluciones de impuestos más rápidas y permisos obtenidos con mayor celeridad. Pero el informe también es claro en cuanto a los límites. Alrededor de una cuarta parte de las funciones públicas —jardineros, trabajadores sociales, personal de emergencias— dependen del trabajo físico o de la empatía humana, cualidades que la IA no puede reproducir. La razón para utilizar la IA en el sector público es automatizar las tareas burocráticas, no sustituir la aportación humana.
La IA del mundo real en acción
La IA ya está demostrando su utilidad en España al permitir interacciones más eficientes entre los ciudadanos y las autoridades, minimizar la carga de papeleo, agilizar la contratación, apoyar la aplicación de políticas públicas e aportar datos al proceso de elaboración de políticas.
ISSA, el asistente virtual de la Seguridad Social, atendió dos millones de consultas de ciudadanos en su primer mes. Puede responder a preguntas sobre 37 servicios básicos. Disponible 24 horas al día, 7 días a la semana, ha reducido drásticamente las colas en los centros de atención telefónica.
El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades está utilizando IA y herramientas de automatización para acelerar el proceso de reconocimiento de títulos universitarios extranjeros, que suele implicar una gran cantidad de papeleo repetitivo. Esto significa que los tiempos de espera serán ahora de meses, no de años. La misma tecnología de IA también puede ayudar a los profesionales extranjeros a encontrar un nicho de empleo de alto valor.
El Ministerio de Justicia está adoptando la IA y ha desarrollado una estrategia que aprovecha la incansable capacidad de la IA para asumir tareas repetitivas. Hasta la fecha, la IA ha gestionado 400.000 registros de antecedentes penales y ha procesado 1,5 millones de expedientes de ciudadanos. La IA también está demostrando su valor en la gestión de grandes cantidades de documentos: anonimización de informes judiciales y redacción de notificaciones procesales; reconocimiento y ocultación de información sensible en documentos jurídicos, e incluso extracción de información para audiencias y grabaciones judiciales.
Los resultados de la IA deben estar supervisados por humanos y han de establecerse procesos para proteger la privacidad
El Ayuntamiento de Barcelona utiliza sistemas inteligentes de gestión del tráfico basados en sensores de inteligencia artificial y análisis predictivos. Solo con optimizar los semáforos, los estudios estiman que las emisiones de los cruces podrían reducirse hasta un 10 %, lo que equivale a una reducción de CO2 de 2,8 millones de toneladas. La IA también está analizando el tráfico y la demanda de pasajeros en el transporte público para mejorar la eficiencia, y un nuevo proyecto piloto está evaluando las infracciones en el carril bus.
En otros lugares, las posibilidades se amplían aún más. Más allá de los ejemplos descritos en el informe de Esade EcPol, hay algunos dignos de mención. Durante la pandemia, el proyecto IA4Covid de Valencia utilizó modelos de IA para analizar datos móviles anónimos con el fin de prever posibles brotes y fundamentar las decisiones políticas.
En el Reino Unido, el Ayuntamiento de Derby ya utiliza chatbots de IA, llamados "Darcie" y "Ali", para responder a las consultas de los ciudadanos sobre una amplia gama de servicios municipales. El ayuntamiento firmó un contrato de 7 millones de libras con ICS.AI para ejecutar la siguiente fase del proyecto. La IA ayudará a los equipos que trabajan en atención social y cobro de deudas, y Darcie y Ali serán mejorados. Se prevé que la iniciativa suponga un ahorro anual de 12,25 millones de libras para el ayuntamiento una vez que esté totalmente implantada.
Estos casos ponen de relieve un valor más amplio: la disponibilidad permanente de la IA, sus múltiples idiomas y sus capacidades analíticas hacen que los servicios públicos sean más accesibles para ciudadanos vulnerables como las personas mayores, los inmigrantes y las personas con discapacidad.
¿Qué piensan los trabajadores públicos?
Lejos de temer a la IA, los funcionarios españoles ya están experimentando. Según el informe, el 54 % utiliza la IA al menos ocasionalmente, y dos tercios califican su impacto de positivo. La utilizan sobre todo para resumir, traducir e investigar más rápido.
El sector público debe permitir la innovación de abajo hacia arriba entre sus trabajadores
Los profesores españoles dedican hasta la mitad de su semana a tareas administrativas. Las herramientas de IA podrían ahorrarles ocho horas semanales. En sanidad, la IA podría ahorrar hasta un minuto por consulta de atención primaria, liberando el equivalente a 10,7 millones de consultas anuales en España.
Hacerlo realidad: las condiciones para el éxito
Para que la IA tenga el máximo impacto positivo, España necesita tres pilares: infraestructuras modernas, capacitación en todo el sector y marcos de gobernanza claros. Cuando la IA funciona, ahorra tiempo y dinero, pero no puede funcionar bien sin una planificación y una aportación humana diligentes. La implantación de la IA en el sector público español no está exenta de dificultades. "Para aprovechar plenamente el potencial de la IA, el sector público debe permitir la innovación de abajo a arriba entre los trabajadores del sector público que conocen mejor los retos a los que se enfrentan cada día", señala el informe.
Otro temor se refiere a la privacidad y la ética. Los trabajadores del sector público señalaron la privacidad y la seguridad como sus principales preocupaciones. Alrededor del 60 % cree que sus instituciones aún no están preparadas para integrar la IA, en parte debido a la inseguridad jurídica y a problemas de confianza. Garantizar la transparencia, la protección de datos y la supervisión humana será crucial para generar confianza, tanto entre los empleados como entre los ciudadanos a los que sirven.
A todo ello se suma que, a veces, la IA se equivoca. El Ministerio de Trabajo y Pensiones del Reino Unido tuvo que poner en pausa un algoritmo de fraude de prestaciones que excluía erróneamente a solicitantes vulnerables. En Escocia, ScotRail se metió en un embrollo al utilizar sin consentimiento un clon generado por IA de la voz de un actor para los anuncios de los trenes. Un recordatorio de que los resultados de la IA deben estar supervisados por humanos y de que deben existir procesos para proteger la privacidad.
No hay progreso sin obstáculos
La IA no es una varita mágica, pero en manos capaces es una herramienta poderosa. España cuenta con un impulso tecnológico y presiones fiscales y demográficas urgentes: los ingredientes necesarios para una experimentación audaz.
"En un contexto de crecientes necesidades de inversión y elevada deuda pública, la urgencia de que los gobiernos asuman plenamente esta ola de cambio tecnológico es enorme", afirma Roldán.
Con una incorporación inteligente, la IA generativa puede ahorrar dinero, reducir los tiempos de espera en los servicios públicos y mejorar significativamente la experiencia de los ciudadanos con la burocracia gubernamental. Pero para aprovechar este potencial, la implementación debe comenzar con casos de uso de bajo riesgo que permitan a los equipos de primera línea experimentar y adaptarse antes de seguir ampliando.
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