Dejar de penalizar a las madres para frenar el descenso de la natalidad

Las tasas de natalidad están en declive en todo el mundo, y esto podría tener graves consecuencias económicas. Pero, ¿qué respuesta deben dar los países a esta tendencia acelerada?

Equipo Do Better

Este gráfico del Banco Mundial que representa el descenso de los índices de natalidad en el mundo ofrece una perspectiva alarmante de un problema que recibe cada vez más atención. El pasado mes de junio, el semanario británico, The Economist, publicó el artículo “La fertilidad a escala mundial se ha desplomado”, y avisaba de las “profundas consecuencias económicas”. 

El autor del artículo afirmaba: “Al margen de lo que digan algunos defensores del medio ambiente, que cada vez haya menos población genera problemas”. “Todavía falta para que el mundo se llene y las dificultades económicas resultantes de que haya menos jóvenes son muchas. La más obvia es que cada vez resulta más difícil mantener a los jubilados de todo el mundo”. 

Sin embargo, según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FPNU), el panorama no es tan desalentador: lo único que hay que hacer es cambiar la narrativa. 

El poder de la libertad de elegir 

En el informe Estado de la Población Mundial de 2023 del FPNU, la organización argumenta: “A pesar del temor a que la población sea en breve “demasiado baja” como para sostener las economías, los servicios y las sociedades, los especialistas afirman que el descenso de la natalidad no nos aboca a una catástrofe”. 

El agravio comparativo de las madres en el mercado laboral explica por qué optan por no tener hijos

“Sino que (el descenso de la natalidad) es la seña de identidad de una transición demográfica y se relaciona con el incremento de la esperanza de vida. Desde 1950, la esperanza de vida media mundial ha aumentado casi 28 años. El informe también sostiene que estos avances son una señal de que la población (y sobre todo las mujeres) controla cada vez más su vida reproductiva y de que poder ejercer derechos y libertades mejora nuestra calidad de vida”. 

Y dado que las madres están en clara desventaja en el mercado laboral, no es de extrañar que cada vez sean más las mujeres que deciden no tener hijos. 

Existe una gran desigualdad de condiciones

“Los datos de Dinamarca demuestran que se penaliza a las mujeres por el hecho de tener hijos: la llegada de los hijos crea una brecha de género de largo plazo en los ingresos de cerca del 20%”, afirman Claudia Hupkau y Jenifer Ruiz-Valenzuela en un Informe de Esade EcPol de 2021

Tener hijos crea una brecha de género a largo plazo en los ingresos de cerca del 20%

“En España, un estudio de 2020 concluye que, transcurrido el primer año desde el nacimiento del primer hijo o hija, los ingresos de la madre caen un 11%, mientras que los del padre no varían y que este porcentaje asciende hasta el 28% diez años después. Las mujeres con hijos menores de 15 años tenían una probabilidad dos veces mayor de estar desempleadas que los hombres con hijos de la misma edad”. 

Las mujeres que no tienen hijos compiten en mayor igualdad de condiciones. “Se ha producido una convergencia notable en la participación de los hombres y de las mujeres (sin hijos) en el mercado laboral”, afirman Hupkau y Ruiz-Valenzuela.  

Incorporar la inmigración

No todos los países han experimentado un declive en este sentido: en Asia Central, Meridional y Sudoriental, así como en América Latina, el Caribe y Norteamérica, la población está creciendo. En Europa, sin embargo, el número de fallecidos supera al de nacidos vivos, lo que se tradujo en una disminución de la población de 1,3 millones de personas en 2022. 

Cuando esta cifra se ajusta por la migración neta, hay un aumento global de 2,5 millones de personas. Pero, a pesar de los beneficios económicos que reporta, las mismas personas que se benefician de la inmigración suelen ser las que están en contra de ella

“Más inmigración, especialmente en países que están envejeciendo rápidamente, podría ayudar a ralentizar el aumento de la tasa de dependencia de las personas mayores”, comentaba el economista, Giovanni Peri, en una publicación para el FMI en 2020. “Aunque los inmigrantes también van a envejecer, una afluencia significativa de jóvenes en edad de trabajar durante los años de mayor descenso de la natalidad de la población nativa, permitirá que la transición sea gradual y más manejable”. 

Pero añade que las personas más mayores manifiestan actitudes más negativas respecto a la inmigración que las generaciones más jóvenes. 

Confiar en la Generación Z 

“Esto es paradójico”, dice Peri. “Son el grupo que más se beneficiaría de la inmigración: el sistema de pensiones tendría una trayectoria más sostenible, los inmigrantes que trabajan no suponen ninguna amenaza para sus puestos de trabajo y los inmigrantes trabajan en servicios que suelen estar dirigido a ellos, como el cuidado de personas”. 

Los mileniales y la Generación Z tienen opiniones más positivas sobre la inmigración

Y a pesar de las políticas orientadas a conseguir votos que se centran en endurecer la inmigración en lugar de acogerla, Peri afirma que este panorama va a cambiar. 

“En Europa, las encuestas realizadas indican que los mileniales y la Generación Z tienen opiniones más positivas sobre la inmigración que las generaciones mayores. Las actuales generaciones más jóvenes están expuestas a un mayor nivel de inmigración por lo que, si siguen manteniendo dichas actitudes a medida que se hagan mayores y su potencia electoral aumenta, es posible que apoyen unas políticas migratorias más abiertas. De este modo, los resultados demográficos positivos de la inmigración podrían aprovecharse de forma más plena”. 

La pobreza de las pensiones de jubilación  

Hasta entonces, la tendencia a la baja del número de niños nacidos en la UE que empezó en 2008 sigue siendo motivo de inquietud para muchos. En España, un país que tiene una de las tasas de fertilidad más bajas de Europa, una quinta parte de la población tiene más de 65 años. Y según Statista, casi el 19% de ellos está en riesgo de pobreza

“Esta plataforma mundial de datos e inteligencia empresarial asegura que “De media, el 40,3% del gasto de este grupo etario se destina a vivienda, agua, electricidad y combustible, lo que deja a esos millones de personas cuya pensión de jubilación ni siquiera se acerca al salario mínimo nacional poco margen para gastar en otras cosas”. 

Las escuelas están vacías 

Y a medida que la población española envejece, sus escuelas se van vaciando lentamente. “Entre 2013 y 2023, España perdió 450 000 alumnos de educación obligatoria menores de 16 años”, comentan Lucas Gortazar y Jorge Galindo en un informe de Esade EcPol de septiembre.  

A medida que la población española envejece, sus escuelas se van vaciando lentamente

Los autores advierten que es probable que esta situación afecte considerablemente a un país en el que ya existen “profundas desigualdades”, y reclaman a los responsables políticos que aprovechen la oportunidad para reformar la financiación de las escuelas.  

De lo contrario, concluyen, “España ya tiene una demanda educativa particularmente polarizada, y esto será así cada vez más, ya que habrá unas zonas con una gran densidad de población en las que la demanda será muy alta y otras con un auténtico declive demográfico”.  

Hay que invertir en las mujeres 

Sin embargo, Hupkau y Ruiz-Valenzuela coinciden, en parte, con el optimismo del FPNU. En su informe plantean una serie de medidas políticas que creen que podrían resultar beneficiosas tanto para mejorar las tasas natalidad como para la economía. 

“En general, los datos empíricos indican que las políticas que permiten que sea más fácil ser madre trabajadora, como los incentivos financieros en forma de exenciones fiscales para las madres trabajadoras y las guarderías subvencionadas o gratuitas para los niños más pequeños, hacen que aumente tanto la permanencia de las mujeres en el mercado laboral como los índices fertilidad”, explican. 

“Invertir más en políticas que faciliten a las mujeres ser madres trabajadoras contribuiría a penalizar menos la maternidad y, al mismo tiempo, haría que aumentase la tasa de fertilidad”. 

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