Cómo los bonos municipales derivan en prácticas hipotecarias más arriesgadas
En EEUU, algunos incentivos fiscales animan a los bancos a invertir en bonos municipales. El efecto inadvertido es que relajen sus estándares de préstamo hipotecario en otros mercados, aumentado la fragilidad financiera.
Imagina que eres un banquero en Estados Unidos decidiendo dónde invertir. Tu estado de origen ofrece un gran incentivo: bonos municipales con atractivas exenciones fiscales. Naturalmente, querrías adquirir muchos de estos bonos. Pero ¿y si acumular demasiados acaba cambiando tus decisiones sobre concesión de hipotecas? Nuestra reciente investigación muestra que los bancos que se enfrentan a este escenario responden relajando sus estándares de concesión de préstamos, pero curiosamente, lo hacen fuera de su estado de origen.
En un estudio realizado junto con mi colega Vahid Saadi, de la Universidad de Liverpool, descubrimos cómo los bonos municipales, a pesar de ser considerados tradicionalmente activos seguros y conservadores, pueden empujar a los bancos hacia prácticas hipotecarias más arriesgadas fuera de sus estados de origen.
En el contexto de Estados Unidos, los bonos municipales resultan atractivos debido a las exenciones fiscales ofrecidas a nivel estatal y federal, lo que los convierte en una inversión habitual para muchos bancos. Pero estos bonos son mayoritariamente locales, ya que los bancos suelen mantener bonos municipales emitidos en su propio estado. El inconveniente es que esto genera una exposición concentrada a los riesgos locales, especialmente los del mercado inmobiliario, ya que los municipios dependen en gran medida de los impuestos sobre la propiedad, que fluctúan considerablemente con los precios de la vivienda.
La otra cara de la diversificación de riesgos
Nuestra investigación, basada en datos exhaustivos de bancos estadounidenses y solicitudes de hipotecas entre 2002 y 2017, demuestra una consecuencia sorprendente de estas inversiones. Los bancos que invierten fuertemente en bonos municipales están expuestos a los altibajos del mercado inmobiliario local. Para gestionar este riesgo, intentan diversificarse, pero no lo hacen reduciendo sus tenencias de bonos. En su lugar, relajan sus estándares hipotecarios en regiones lejanas para ampliar su exposición geográfica.
Al relajar sus estándares hipotecarios, estos bancos aumentan la fragilidad financiera en mercados lejanos
Concretamente, estos bancos aprueban préstamos más arriesgados —con puntuaciones de crédito (FICO) más bajas, ratios préstamo-valor más altos y tipos de interés más elevados— en estados donde tienen menor presencia en el mercado. ¿Y por qué préstamos más arriesgados? Los bancos que entran en territorios desconocidos se enfrentan a una fuerte competencia de prestamistas locales con mejor conocimiento del mercado. Para competir, deben ser menos selectivos, aceptando prestatarios que los prestamistas locales han rechazado.
Esta estrategia les sirve de ayuda para diversificar geográficamente sus riesgos inmobiliarios. Sin embargo, es un enfoque problemático. Al conceder hipotecas a prestatarios de mayor riesgo, aumentan involuntariamente la fragilidad financiera en mercados lejanos. Son los bancos y comunidades locales quienes terminan absorbiendo estas externalidades negativas, lo que puede agravar la inestabilidad financiera.
Consecuencias inadvertidas de la política fiscal
Para confirmar estos hallazgos, aprovechamos un hecho exógeno: la recalibración de calificaciones de los bonos municipales por parte de Moody’s en 2010. Este evento, no relacionado con cambios en la salud financiera real de los municipios, proporcionó un experimento natural único. Tras la recalibración, los bonos municipales que fueron mejor calificados vieron aumentar sus precios. Los bancos con muchas de estas tenencias redujeron su exposición a los bonos municipales debido al aumento de su valor de mercado. En consecuencia, también redujeron significativamente sus laxas tasas de aprobación hipotecaria fuera de sus estados de origen. Este cambio indica claramente que la concesión inicial de préstamos arriesgados estaba efectivamente impulsada por la necesidad de los bancos de diversificarse frente al riesgo de los bonos municipales de su propio estado.
Nuestros hallazgos ponen de manifiesto una consecuencia oculta de una política fiscal aparentemente beneficiosa: las exenciones fiscales destinadas a apoyar a los gobiernos locales animan inadvertidamente a los bancos a adoptar comportamientos de préstamo más arriesgados en otros lugares. Este es un dato crucial para legisladores, reguladores y agentes de los mercados bancario e inmobiliario.
Algunos incentivos fiscales fomentan una concentración excesiva de los bancos en bonos municipales locales
Los estados con impuestos de sociedades más elevados amplifican estas distorsiones, ya que incentivan una mayor tenencia de bonos municipales, lo que refuerza aún más estas prácticas de préstamo arriesgadas en las operaciones bancarias. Nuestra investigación también detectó diferencias según el tipo de apoyo que los estados ofrecen a los municipios en dificultades financieras. Los bancos con sede en estados que ofrecen un apoyo significativo a los municipios en problemas se sintieron menos obligados a diversificarse geográficamente, lo que indica que unas políticas estatales sólidas pueden mitigar las consecuencias no deseadas.
Además, los bancos con peor salud financiera —medida por ratios de capital más bajos y ratios de préstamos en mora más altos— fueron especialmente agresivos a la hora de relajar sus estándares en mercados lejanos. Esto amplifica los riesgos sistémicos, ya que las instituciones financieramente vulnerables tienen más probabilidades de propagar la inestabilidad entre regiones.
Reconsiderar los incentivos fiscales
¿Qué pueden hacer los responsables políticos? Nuestra investigación sugiere replantearse los incentivos fiscales que fomentan la concentración excesiva de los bancos en bonos municipales locales. Aumentar la transparencia y establecer directrices para una diversificación prudente podría ayudar a los bancos a gestionar los riesgos locales de forma más sostenible.
En conclusión, las inversiones en bonos municipales, aparentemente seguras, pueden llevar inadvertidamente a los bancos a adoptar prácticas de concesión de hipotecas arriesgadas lejos de casa, planteando preocupaciones más amplias sobre la estabilidad financiera. Abordar esta paradoja requiere ajustes de política bien pensados que mantengan los beneficios de los bonos municipales sin inducir riesgos sistémicos indeseados.
Profesor titular, Departamento de Economía, Finanzas y Contabilidad en Esade
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