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La creatividad y la innovación en la vida de la organización

Cómo ser creativo e innovador en el trabajo

Por Jaap Boonstra & Francisco Loscos

Percibir el cambio como un juego ayuda a las organizaciones a impulsar ideas radicalmente nuevas, que pueden desarrollar nuevas formas de comportamiento organizacional. Una actitud "playful" ayuda a las personas a adaptarse con rapidez a circunstancias variables y a resolver problemas de forma creativa.

La creatividad

La creatividad consiste en desarrollar ideas y generar perspectivas y comportamientos que puedan aplicarse a nuevas situaciones. Las personas creativas tienen pensamientos originales. Tienen muchas ideas, pueden cambiar rápidamente sus patrones de pensamiento y hacer nuevas combinaciones. Es interesante observar que los grandes pensadores, científicos, diseñadores y artistas con frecuencia consideran su actividad como un juego, y adoptan una actitud curiosa y lúdica en todo lo que hacen.

Las personas creativas no son presas de hábitos ni se limitan a hacer lo que hay que hacer. Pueden cambiar de hábitos e introducir nuevas formas de trabajar y de interactuar.

Work creativity
Las personas creativas no son presas de hábitos (Foto: Viktoryia Vinnikava/Twenty20)

Es usual que los grupos sean más creativos que las personas, porque en ellos surgen y se combinan más ideas. Los grupos más creativos están integrados por personas de procedencias diversas, con distintos conocimientos, experiencias y habilidades. Dan espacio a las aportaciones de los demás, consideran valiosas todas las ideas, no compiten entre ellos y están muy dispuestos a actuar juntos. Cuanto más diverso es un equipo, más posibilidades tiene de generar ideas útiles y de renovarlas [1].

Las personas creativas no necesariamente son innovadoras, puesto que a menudo no logran llevar sus ideas a la práctica. Las personas innovadoras suelen basarse en las ideas de las personas creativas para poder darles una aplicación práctica.

La mayoría de las innovaciones que triunfan se consiguen más por el objetivo de 'transformar aportando valor' que no por el de 'ganar'

La innovación

La innovación empieza sintiendo curiosidad sobre cómo funciona algo. Las personas curiosas se interesan por nuevos conceptos y experiencias, e intentan evitar aburrirse. A través de la visión del cambio como un juego de interacción estratégica, ensayan nuevas ideas y descubren qué funciona y qué no.

La innovación consiste en modelar una nueva idea con un valor práctico que es adoptado por los demás. Para convertir una nueva idea en una innovación se requiere, a menudo, un gran esfuerzo. Las personas innovadoras son analíticas, persistentes y resilientes. Adoptan una actitud positiva y están dispuestas a actuar de forma colaborativa [2].

La mayoría de las innovaciones que triunfan se consiguen más por el objetivo de "transformar aportando valor" que no por el de "ganar".

La innovación, como paradigma cultural, es una de las claves de cualquier empresa de éxito, pues desarrolla nuevas técnicas, productos y servicios, y halla soluciones a los problemas. Las innovaciones cambian el mundo, y también nuestra forma de trabajar e interaccionar.

Innovation ideas
Las personas innovadoras suelen basarse en las ideas de personas creativas (Foto: Craig Harvey/Twenty20)

El juego colaborativo

Las normas son indispensables en las organizaciones para aportar calidad y mantener un cierto grado de estabilidad. Cuando las normas vigentes y los patrones más arraigados de actuación llevan al inmovilismo, es necesario cuestionar estas normas y cambiarlas. Es preciso cambiar las reglas de juego no escritas para estar en condiciones de responder a eventos imprevistos y dar espacio a la innovación.

Las dinámicas de interacción colaborativas suelen empezar sintiendo curiosidad por qué va a suceder. Se siente emoción hacia lo desconocido y hacia las posibilidades que brinda el juego y el espacio que se crea para desarrollar nuevas ideas y perspectivas. En el juego real, las personas disfrutan con el movimiento que se desarrolla.

Las personas innovadoras son analíticas, persistentes y resilientes

Las experiencias de juego aportan conocimientos, comprensión y competencias. Las experiencias compartidas permiten entender los métodos de trabajo y la cultura que hemos creado juntos. Con ello podemos descubrir el poder del cambio y propiciar cambios innovadores todos juntos [3].

Hacer frente a lo inesperado

Ante un cambio, entendido como un juego colaborativo, todos podemos ser creativos o innovadores, y desempeñar un rol. Los impulsores del cambio abordan situaciones desafiantes que les permiten desarrollarse a sí mismos y a los demás. Las personas disfrutan de las dinámicas del cambio como un juego estratégico porque ofrece la oportunidad de influir en sus vidas y en su bienestar.

Una actitud "playful" apela a la creatividad de los jugadores, que se retan unos a otros y desarrollan escenarios sin un principio o un final claros. Se embarcan en una aventura aprovechando el espacio que crean juntos.

El cambio como un juego colaborativo significa que los jugadores se enfrentan a situaciones inesperadas y a momentos imprevisibles, y así crean oportunidades para su desarrollo personal y disfrutan con ello [4].

Referencias

  1. Bateson, P. & P. Martin (2013). Play, Playfulness, creativity and innovation. Cambridge: Cambridge University Press
  2. Hardagon, A. & R.I. Sutton (2000). Building an innovation factory. Harvard Business Review, 78, 157-166
  3. Eberle, S. (2014). The elements of play. Towards a philosophy and a definition of play. American Journal of Play, 6, (2), 214-233
  4. Boonstra, J.J. (2018). Change as collaborative play. A positive view on changing and innovating organisations. Amsterdam: Boom | Management Impact
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