El lado oscuro de la economía colaborativa

Las plataformas de consumo colaborativo podrían potenciar una nueva forma de neoliberalismo.

Artículo basado en resultados de investigación de David Murillo  

Las plataformas de consumo colaborativo, que permiten a los usuarios compartir sus posesiones con los demás, han sido descritas como promotoras inherentes de actos prosociales y sentimientos de solidaridad. Pero, ¿es tan beneficiosa la economía colaborativa como nos hacen pensar?

Una investigación liderada por el profesor de Esade David Murillo y sus coautoras Heloise Buckland y Esther Val revela un hecho interesante: sería más apropiado percibir la economía colaborativa como una nueva forma de neoliberalismo.

Las plataformas de consumo colaborativo tienen un lado oscuro. Los investigadores ponen en tela de juicio las principales afirmaciones que defienden la economía colaborativa con datos que corroboran un número creciente de controversias reflejadas en varias publicaciones académicas.

Courier delivering at night
Un repartidor de noche (Foto: Rudy & Peter Skitterians/Pixabay)

Los pioneros de la economía colaborativa sostienen que el movimiento es democrático, de estructura y jerarquía planas, que gira en torno al empoderamiento de personas ordinarias, que genera confianza, y que es considerablemente más participativo y sostenible que otros sectores de la economía.

"Muchos defensores de la economía colaborativa no perciben el lado oscuro de estas innovaciones", advierte Murillo. "Hemos destapado controversias que ponen en entredicho el beneficio social de estas plataformas de consumo colaborativo y el razonamiento popular de los defensores de las soluciones tecnológicas en la economía digital".

Las 5 principales controversias de la economía colaborativa
 

1. Controversias del mercado

¿Quién sale ganando? La reducción de los costes de transacción en la economía colaborativa la facilitan organizaciones que, con frecuencia, crecen con rapidez y se convierten en empresas internacionales de alto valor.

Los investigadores constatan que una sola empresa controla más de la mitad de la actividad en cada categoría colaborativa. "Estas empresas tienen los mismos incentivos de eliminar a la competencia y establecer mercados monopolistas que en cualquier otro segmento del mundo digital", señala Murillo.

Taxi driver in Manhattan
Un taxista en la ciudad de Nueva York (Foto: laurapuig4/Pixabay)

Por otra parte, los usuarios de estos servicios no pueden acceder de forma justa a la riqueza que se crea. "Por ejemplo, el 75 % de la facturación total de Airbnb procede de alquileres de casas completas, lo que no es colaborativo, sino un alquiler habitual", explica Murillo.

En el ámbito de la economía colaborativa muchos creen que la autorregulación es beneficiosa

2. Controversias gubernamentales

La libre competencia y el respeto de la ley son difíciles de conseguir sin intervención pública. No obstante, en el ámbito de la economía colaborativa muchos creen que la autorregulación es beneficiosa.

"Muchos de los principales actores de la economía colaborativa poseen los medios para explotar lagunas en las normativas nacionales, y el modelo de negocio parece girar en torno a rehuir el cumplimiento de la ley. La falta de vigilancia pública sobre el modo en que operan las empresas crea una clara oportunidad para evadir impuestos", advierte Murillo.

3. Controversias laborales

Un resultado de la economía colaborativa consiste en alejarse de los contratos laborales con empresas tradicionales y tender hacia trabajos a más corto plazo y por cuenta propia.

"La otra cara de la moneda es que los derechos, beneficios y escalas salariales justas de este sector emergente de trabajadores por cuenta propia parecen estar amenazados," argumenta Murillo. "Por ejemplo, es posible que los conductores de Uber tengan que asumir responsabilidades por los accidentes laborales, los trabajadores de TaskRabbit no perciben una pensión, y es poco probable que los trabajadores que desean obtener prestaciones sanitarias o estabilidad laboral las encuentren en la economía colaborativa".

4. Controversias de consumo

Muchas de las principales empresas colaborativas poseen reputaciones enormemente populares, gracias a un sofisticado sistema de mecanismos y algoritmos. La investigación empírica realizada sobre Airbnb revela que, cuanto más digna de confianza se muestra una anfitriona en su fotografía, mayor es el precio ofertado y también la probabilidad de que se elija su oferta.

"Es posible que tan solo nos estemos guiando por una ilusión de confianza, a partir de una falsa percepción de honradez", advierte Murillo.

5. Controversias medioambientales

En contra de las afirmaciones de los defensores de la economía colaborativa, una revisión exhaustiva de 56 artículos de investigación científica revela que la huella ecológica del comercio electrónico entre empresas y consumidores es significativamente mayor que la de las compras convencionales.

Los autores llegan a la conclusión de que el impacto medioambiental de la economía colaborativa sigue siendo otra área gris que requiere un mayor análisis.

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