¿La educación global está progresando o retrocediendo?
Puede que las cifras no reflejen una mejora en los últimos años, pero eso no significa que no se estén logrando avances. Y las perspectivas a largo plazo son mucho más alentadoras.
El Día Internacional de la Educación se celebra cada año desde 2019 para destacar y promover el papel de la educación en el logro de la sostenibilidad global. Como uno de los 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, la educación (ODS4) se considera clave para alcanzar todos los demás.
El ODS4 establece 10 metas para la educación global que deben cumplirse para 2030. Estas incluyen educación gratuita y de calidad para todos los niños; alfabetización lingüística y matemática para todos los niños y la mayoría de los adultos; acceso a instalaciones de aprendizaje seguras, y la preparación de todos los estudiantes con el conocimiento necesario para promover el desarrollo sostenible en todo el mundo.
Progreso lento
A pesar de su importancia, la ONU señala que el progreso en la educación global ha sido lento. Si continúa al ritmo actual, la organización advierte que muchas de las 10 metas clave establecidas en el ODS4 probablemente no se cumplirán. “Acelerar el progreso hacia el ODS4 debe ser una prioridad, ya que tendrá un impacto catalizador para lograr toda la Agenda 2030”, afirma.
La expansión y la inclusividad no han provocado una caída en los estándares, tan solo es necesario cambiar el modo de interpretar los datos
Mientras la ONU considera la educación universal una prioridad global, no todos parecen estar de acuerdo. En una entrevista con el periódico El País, el director del Área de Educación del Centro de Políticas Económicas de Esade (EsadeEcPol), Lucas Gortázar, explicó: “Hay personas descontentas que trabajan en el sector de la educación y, desde su perspectiva, sufren la universalización y les cabrea tener alumnado tan heterogéneo”.
Pero a pesar de los escépticos, Gortázar insiste en que la calidad de la educación no está disminuyendo. La expansión y la inclusividad no han provocado una caída en los estándares, asegura; simplemente necesitamos replantearnos la forma en que interpretamos los datos.
Ajustar las expectativas
En su libro Educación Universal, Gortázar y su coautor Juan Manuel Moreno examinaron los avances y retrocesos de la educación global en los últimos 250 años. El aumento en el acceso a la educación, explican, significa que más personas están siendo evaluadas; por lo tanto, si las cifras no muestran una mejora en los últimos años, no significa que no haya progreso.
España ofrece una ilustración poderosa de este punto. El Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) de la OCDE mide la capacidad de los estudiantes de 15 años para utilizar sus conocimientos y habilidades en lectura, matemáticas y ciencias para enfrentar desafíos de la vida real, y publica los datos generalmente cada tres años.
En 2003, se evaluó entre el 70 % y el 75 % de los alumnos. En 2015, alrededor del 90 % participó. Pero a pesar del mayor número de estudiantes, y teniendo en cuenta un aumento significativo en la migración que añadió 800.000 estudiantes al sistema educativo, los resultados se mantuvieron estables.
Dinámicas cambiantes
En otra entrevista con ElDiario, Gortázar señala que hay cambios muy poderosos en los patrones de migración y las dinámicas de fertilidad que han cambiado la estructura de la población. “Estás ampliando la gente que sale en la foto y te estás manteniendo constante. Yo a eso no lo llamo estancamiento”, señala.
Los maestros de los primeros años de educación están poco reconocidos en cuanto a salario y estatus
La reputación de los maestros y el valor que la sociedad otorga a la profesión es otra área que debería recibir atención, dice Gortázar. A pesar de su papel crucial, cree que los maestros están infravalorados y no reciben el reconocimiento ni la remuneración que merecen. En lugar de menospreciar sus esfuerzos y logros, dice, la profesión debe ser protegida y respetada.
Este es un problema particular en los primeros años de la educación, donde los maestros están frecuentemente en la parte baja de la escala tanto en salario como en estatus. Y según la OCDE, mejorar los primeros años es fundamental para elevar los estándares y la igualdad de oportunidades, especialmente para las niñas y las familias de bajos ingresos.
Un futuro más prometedor
Aunque la educación universal ha sufrido importantes retrocesos que han ralentizado el crecimiento del siglo XX —recesión, pandemia, conflictos violentos—, Gortázar prefiere adoptar una perspectiva más optimista.
“En el mundo hay dictaduras, control político de la población, miedo a expresar lo que se opina o falta libertad de expresión. Y a pesar de todo ello, en la mayor parte de los países la educación sigue expandiéndose”, afirma.
Y aunque la ONU pueda ser pesimista en cuanto a sus metas para 2030, Gortázar cree que las perspectivas a largo plazo son mucho más alentadoras. “Si nos ponemos en 2070, ¿cuántas personas van a tener educación secundaria? ¿Cuántas personas van a tener educación terciaria? ¿Cuál va a ser el nivel de aprendizaje global de la sociedad? Pensamos que van a ser bastante más que ahora.”.
El crecimiento puede no ser lineal, pero la expansión de la educación continúa.
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