¿Qué se necesita realmente para escalar el impacto social?

Construyendo alianzas, compartiendo soluciones probadas e influyendo en las políticas públicas, los innovadores sociales pueden generar un cambio duradero a una escala mucho mayor.

Equipo Do Better

Muchas organizaciones con un propósito social dan por hecho que, si quieren aumentar su impacto, su camino es el mismo que el de cualquier empresa: deben crecer. Incorporar más personal, abrir nuevas oficinas y conseguir presupuestos mayores. El crecimiento se percibe a menudo como el camino hacia un mayor impacto.

Sin embargo, según Ignasi Carreras, profesor titular del Departamento de Dirección Estratégica y General de Esade y miembro del Instituto de Innovación Social, este supuesto no da en el clavo. "Cuando hablamos de escalar, lo que nos interesa es escalar el impacto social", explica. El éxito no debería medirse por el tamaño de una organización, sino por el cambio positivo que genera.

Este fue el eje de un reciente debate de Esade sobre cómo escalar iniciativas sociales. Evaluando las experiencias de tres organizaciones de campos distintos, la sesión exploró cómo los innovadores sociales pueden generar un impacto positivo en las personas, fortalecer comunidades e influir en sistemas enteros sin necesidad de crecer ellos mismos.

Tres formas de escalar el impacto

Hay más de una forma de escalar el impacto social. Puede consistir en mejorar la calidad de un programa ya existente, potenciando así los resultados para las personas a las que ya atiende. Puede significar llegar a nuevas comunidades o regiones ampliando una iniciativa que ya ha funcionado a menor escala. O puede significar adoptar un enfoque más ambicioso, tratando de cambiar los propios sistemas que generan los problemas sociales, integrando soluciones en las políticas públicas.

Tres enfoques distintos, un mismo objetivo: maximizar el impacto en lugar del crecimiento organizativo. "Si una iniciativa crece pero no logra generar un mayor impacto social, entonces el crecimiento por sí solo tiene poco valor", afirma Carreras.

Esta perspectiva anima a las organizaciones a pensar más allá de los presupuestos, el número de empleados y la superficie de sus oficinas. En cambio, el foco está en crear un cambio duradero para las personas.

Empezar por el problema, no por la solución

Rocío Del Mar Álvarez es directora de TuTecho, una organización sin ánimo de lucro en España que trabaja para mejorar el acceso a la vivienda asequible. TuTecho le ha dado la vuelta al problema de la vivienda. Su idea inicial no era simplemente comprar o gestionar propiedades, sino primero analizar las causas profundas de la exclusión residencial. Su misión partió de una pregunta clave: por qué hay tantas personas sin una vivienda estable a pesar de que existen grandes cantidades de propiedades vacías.

España tiene tres millones de viviendas vacías. Muchas necesitan rehabilitación para ser habitables. Aquí es donde entra en juego TuTecho. TuTecho reúne a inversores, organizaciones sociales y otros socios para adquirir y rehabilitar estas viviendas antes de alquilarlas a precios asequibles a personas en situación de vulnerabilidad.

Pero eso no es todo lo que hace TuTecho. Los residentes también reciben apoyo social personalizado, diseñado para ayudarles a reconstruir sus vidas. Como explica Álvarez: "La vivienda por sí sola no resuelve la exclusión social, y el apoyo sin la estabilidad de un hogar tampoco lo hace".

Las soluciones eficaces suelen surgir de entender primero el problema de fondo y, después, construir alianzas que aborden múltiples aspectos de ese reto, en lugar de centrarse en una única intervención.

El éxito de la iniciativa de TuTecho es evidente en las cifras. La organización ha movilizado 70 millones de euros y actualmente gestiona 450 viviendas en 24 provincias a través de organizaciones sociales, con un coste de 4,50 euros por persona al día, un 80 % menos que un albergue tradicional para personas sin hogar. Todo esto se ha logrado en cuatro años.

La colaboración vence a la propiedad

A diferencia del enfoque de TuTecho, Equitat.org es una organización que escala el impacto identificando iniciativas educativas exitosas y animando a otras organizaciones, escuelas e instituciones públicas a adoptarlas. El objetivo es ampliar la igualdad de oportunidades educativas en toda Cataluña.

El director Ismael Palacín explica: "Creamos una alianza que hoy incluye a más de 180 municipios. Es lo que llamamos un Living Lab: una comunidad que desarrolla soluciones, en la que distintos municipios y unas 400 organizaciones sociales adoptan y comparten retos y metodologías bajo la marca común Educación 360. Es una comunidad de práctica construida en torno a objetivos compartidos".

Equitat aspira a generar un gran impacto, pero no a través de su propio crecimiento. "Eso no sería sostenible", dice Palacín. "Además, no queríamos sustituir la legitimidad, la experiencia o el liderazgo local que ya existe. La cooperación es lo que mueve el mundo".

El mismo principio sustenta el trabajo de UpSocial, que ayuda a que innovaciones sociales ya probadas lleguen a muchas más personas, apoyando su adopción en distintas ciudades, regiones y países. Su fundador, Miquel de Paladella, sostiene que las organizaciones deberían centrarse menos en crecer ellas mismas y más en compartir lo que funciona. En sus palabras: "En muchos casos, alcanzar la escala tiene más que ver con saber compartir —y compartir bien— que con encontrar formas de hacer crecer tu organización".

Cambiar el sistema, no solo la organización

Quizá la forma más ambiciosa de escalar el impacto llega cuando logramos cambiar los sistemas y las políticas que rigen la sociedad.

Al igual que hace hoy TuTecho, el enfoque Housing First Housing First, desarrollado en Estados Unidos en la década de 1990, ofrece primero a las personas sin hogar una vivienda permanente y, después, servicios de apoyo personalizados una vez que ya cuentan con un alojamiento seguro. Tradicionalmente, la falta de hogar se ha abordado exigiendo primero a las personas que resuelvan problemas como la adicción o el desempleo antes de que puedan «ganarse» el derecho a una vivienda.

El programa ha tenido un impacto global significativo. Presenta una tasa de retención de la vivienda de entre el 80 y el 90 por ciento en distintas implementaciones a nivel internacional. Los estudios realizados en Norteamérica y Europa muestran de forma consistente que ofrecer una vivienda estable e inmediata reduce significativamente las visitas a urgencias y las detenciones entre las poblaciones sin hogar de forma crónica. Además, los participantes señalan mejoras en su salud física, su bienestar mental y su calidad de vida en general una vez asegurada la estabilidad de su vivienda.

Si la sociedad puede cambiar de forma fundamental su respuesta ante la falta de hogar de esta manera, y los gobiernos, las agencias públicas y las organizaciones sin ánimo de lucro adoptan todos este nuevo enfoque, el impacto potencial podría llegar mucho más allá de la organización que originalmente lo desarrolló.

En opinión de Carreras, este nivel de cambio sistémico debería ser la ambición última de muchas iniciativas sociales.

Trabajar juntos

Escalar el impacto social es, sin duda, una cuestión de colaboración. "Los cambios sociales más importantes que he visto no fueron escalados por organizaciones. Fueron escalados por ideas abiertas," concluye Paladella. "Escalar no es crecer."

El futuro del impacto social reside menos en el crecimiento de las organizaciones y más en compartir conocimiento, construir alianzas y crear las condiciones para un cambio duradero a gran escala.

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