Buscando fuerzas para renovarse

Por Jaap Boonstra

El estado de ánimo de Europa es pesimista. Vivimos en uno de los continentes más ricos y seguros del mundo y, sin embargo, nos quejamos de los confinamientos, de la falta de seguridad y de la calidad de nuestra vida social. Nuestros hijos son de los niños más felices del mundo, pero creemos que los profesores y los trabajadores jóvenes no actúan de forma adecuada. Nos quejamos porque los costes sanitarios van en aumento, porque se retrasa la edad de jubilación, porque aumentan las cifras del paro y porque los trenes no son puntuales. Parece como si nos faltara de todo y prestamos más atención a la escasez que a la riqueza de nuestras vidas o a la posibilidad de vacunarnos del coronavirus.

Este debate sobre la escasez me recuerda el tiempo en que estuve en Sudáfrica, concretamente en Soweto, un municipio de Johannesburgo. En Soweto viven cerca de cuatro millones de personas en 90 barrios. La tasa de paro es del 60% y abunda la pobreza. La mayoría de la población vive en chabolas construidas con chapas onduladas y cartones. El sida sigue siendo un problema de primer orden.

Soweto in Africa
El municipio de Soweto en Johannesburgo, Sudáfrica (Foto: Homo Cosmicos/Getty Images)

Para mucha gente, Soweto evoca imágenes de violencia, violaciones, asesinatos, disturbios y peligros. Y este era el panorama que había diez años atrás. Soweto era un “territorio prohibido”, abandonado por las autoridades oficiales de Johannesburgo. La policía no quería entrar en la zona. Apenas había escolarización. No se recogía la basura, de modo que se iba acumulando. La situación parecía desesperada.

Hasta que el artista Mandla Mentoor decidió que no quería vivir en un barrio en que fuera imposible cultivar el arte. "Me enfrentaba a un dilema: ¿Quién y qué quería ser? Yo quiero ser Mandla, un artista negro que se siente orgulloso de su labor y que quiere contribuir a la vida a través de su arte. ¿Pero qué podía hacer en un entorno en que no había nada? Y, sin embargo, sabía que si yo no hacía nada, había bastantes probabilidades de que me convirtiera en un asesino o de que fuera asesinado, en vez de ser un artista".

El punto de partida para la renovación fue reunir a todos los niños cuyos padres habían muerto del sida, para que plantaran flores al pie de una colina que se había convertido en un imponente vertedero. Mandla lo explicaba en estos términos: "Toda situación brinda posibilidades y una esperanza de mejora. Toda situación contiene también energía y fuerza positiva para la renovación. La clave es descubrirlo. Hemos de entender que Soweto es una población negra. La comunidad negra respeta la naturaleza, a los antepasados y a los niños. Partiendo de esta fuerza positiva, resultó fácil reunir a los chicos para que plantaran flores para sus difuntos padres".

Toda situación brinda posibilidades y una esperanza de mejora

Cuando Mandla preguntó a los niños si querían seguir viviendo en aquel callejón sin salida, su respuesta fue: "¡No!" Pero, ¿qué podían hacer? No tenían trabajo, ni escolarización, ni asistencia sanitaria, ni seguridad. Pero le dieron la vuelta a sus reflexiones y un nuevo significado a aquella situación desesperanzada: tenían abundancia de mano de obra, de materias primas en forma de residuos y de energía para poder cambiar las cosas.

Bajo la supervisión de Mandla, los niños empezaron a contemplar los residuos como materias primas y empezaron a recogerlos y a clasificarlos. Utilizaron el plástico para fabricar sombreros y alfombritas de baño. Convirtieron el papel viejo en nuevo que podría utilizarse en las escuelas. Y el papel que resultaba inutilizable lo usaron como papel maché y sirvió de material para las actividades artísticas. Transformaron los barriles viejos en tambores musicales. Y ello animó a otras personas a fabricar otros instrumentos musicales utilizando materiales extraídos de la montaña de residuos. De ese modo, hicieron acto de aparición el arte y la música, se eliminó la pila de basura y la gente del barrio descubrió una nueva identidad.

Musicians in Soweto
Músicos tocando los tambores en Soweto (Foto: Sunshine Seeds/Getty Images)

Cuando pregunté qué era lo bueno de hacer música, Phaswane, un batería negro de 16 años me dijo: "Es mejor hacer música que matar a personas. Cuando crecí, había muchos asesinatos por aquí. Y me enfrentaba al dilema de cometer asesinatos o morir asesinado. Ahora he dejado atrás aquel tiempo. Hacer música es mucho mejor". En la actualidad, Phaswane va por todo el mundo con su grupo de música y un grupo de danza juvenil, haciendo música y bailando. Y el dinero que obtiene lo reinvierte a la comunidad.

A día de hoy, hay más de veinte grupos activos en el barrio. Además del grupo musical y del grupo artístico, también hay otros grupos dedicados al tratamiento de residuos, al diseño medioambiental, a la educación, a la confección de ropa, a la comida, a la danza, a los medios y al turismo. Los grupos se autoorganizan. Se reúnen con regularidad para plantearse cuestiones, asesorarse, apoyarse unos a otros y desarrollar nuevas iniciativas.

Ya no hay basura en el barrio. La montaña de residuos se ha convertido en una colina que acoge una zona verde en que los habitantes de los barrios vecinos pueden encontrarse. La vieja torre de agua de la cumbre, que antes era un lugar donde se ocultaban las bandas juveniles, ahora es un símbolo de esta renovación. Los neumáticos usados, que antes se utilizaban para los asesinatos, ahora son el material de construcción de una casa comunitaria. Los asesinatos, las violaciones y los robos escasean.

Incluso en las situaciones más desesperadas hay lugar para la renovación observando qué es lo que hay en realidad y buscando dónde está la energía positiva

Partiendo de la identidad y aportando sentido y autoorganización, ha surgido una nueva comunidad que está trazando su propio futuro. Y esta transformación va más allá. Los grupos de música y de danza están causando furor a escala internacional en estos momentos. Su éxito los ha convertido en un ejemplo y un sostén para nuevos grupos de jóvenes que están aprendiendo a hacer música y que también pueden bailar. Se ha constituido un nuevo grupo cuyos miembros quieren explicar sus historias sobre la calidad de vida en sus barrios a personas de otros barrios de Soweto.

Duduzile, una chica de 15 años, explica: "Vamos a contar nuestra historia y a exhibir nuestro entusiasmo. Vamos a invitarles a venir a visitar nuestro barrio. Les preguntaremos si quieren compartir también sus propias experiencias, porque solo podremos cambiar las cosas si actuamos todos juntos".

South Africa
Introducirse en una cultura distinta con una visión abierta nos ayuda a mirar las cosas de un modo distinto (Foto: Street Muse/Getty Images)

Si sabes quién eres y quién quieres ser, puedes emprender iniciativas insólitas. Mandla Mentoor me enseñó que incluso en las situaciones más desesperadas hay lugar para la renovación observando qué es lo que hay en realidad y buscando dónde está la energía positiva, y preguntándote quién estaría dispuesto a participar en esta acción. Yendo a lugares insólitos y observándolos como directivos, como profesionales o como asesores, aprendemos a observar nuestro propio entorno de forma distinta y empezamos a descubrir en él nuevas posibilidades.

Naturalmente, ello nos plantea también algunas preguntas: ¿Nos atrevemos a poner el pie en un lugar que nos resulta extraño y peligroso? Es precisamente en este tipo de lugar donde podremos obtener nuevas ideas. Pasear por una zona desconocida nos ayudará a vernos a nosotros mismos y a nuestro entorno con otros ojos. Cuando examinamos las situaciones existentes con una mirada apreciativa, vemos el poder que existe, así como la belleza. Y, en vez de escasez, descubrimos una abundancia de posibilidades.

Introducirse en una cultura distinta con una visión abierta nos ayuda a mirar las cosas de un modo distinto. La afirmación de Francis Picabia es muy cierta: "Nuestra cabeza es redonda para permitir al pensamiento cambiar de dirección". Ello puede resultar muy útil para analizar lo que nos rodea, si queremos entender realmente qué es lo que está pasando.

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