Estrategias emergentes para acelerar la innovación

Por Laia Pujol & Jonathan Wareham

Cerca de 7.000 enfermedades afligen a la humanidad, pero solo hay tratamientos disponibles para más de 200 enfermedades. El coste del desarrollo de un nuevo fármaco se estima en 2.600 millones de euros, fracasos incluidos.

La creciente complejidad de las enfermedades, como los cánceres raros o las afecciones neurológicas, exige invertir recursos en nuevos enfoques para investigar sus causas moleculares y genéticas.

Con la explosión de la disponibilidad de datos en las ciencias de la vida, la investigación biomédica se está convirtiendo cada vez más en una ciencia impulsada por datos.

Este diluvio de datos en la investigación biomédica, combinado con la disponibilidad de nuevas herramientas analíticas basadas en el aprendizaje automático y la inteligencia artificial, proporciona oportunidades sin precedentes para acelerar el descubrimiento de fármacos, incluso en áreas de enfermedades complejas.

La investigación biomédica se está convirtiendo cada vez más en una ciencia impulsada por datos

El uso creciente de la bioinformática y la modelización informática ha llevado a las compañías biofarmacéuticas a abrir sus fronteras, especialmente en las primeras etapas del descubrimiento de fármacos, asociándose con competidores y académicos en nuevas colaboraciones que van más allá de las modalidades tradicionales de fusiones, adquisiciones y concesión de licencias.

Esta realidad se refleja en los 334 nuevos consorcios de I+D creados en los últimos años para facilitar una mayor eficiencia de la investigación mediante la fusión de conocimientos, tecnologías, capacidades y datos con el fin de acelerar el descubrimiento de fármacos.

Drug discovery

Colaborar con la competencia

A lo largo de su historia, la industria farmacéutica ha colaborado con terceros principalmente para acceder a los conocimientos acumulados. Pero, a medida que aumenta la complejidad de la I+D farmacéutica, las compañías farmacéuticas amplían sus colaboraciones y se asocian con más agentes, incluidos sus competidores.

¿A qué se debe este cambio? ¿Por qué las compañías farmacéuticas optarían por asociarse con sus competidores? En pocas palabras, en un contexto plagado de desafíos, "las compañías farmacéuticas se han dado cuenta de que las colaboraciones pueden aumentar las probabilidades de éxito", explica Ian Tomlinson, antiguo jefe de desarrollo de GSK. 

Las compañías farmacéuticas se han dado cuenta de que las colaboraciones pueden aumentar las probabilidades de éxito

Como explica el biólogo molecular Pierre Meulien de Innovative Medicines Initiative: "Estos tipos de consorcios reducen una gran cantidad de duplicación. Las compañías llevan a cabo sus investigaciones en secreto y tienden a no publicar los resultados de los estudios fallidos, lo que significa que es probable que otros grupos sigan las mismas líneas de investigación infructuosas. Si las compañías están trabajando en la enfermedad de Alzheimer con la misma diana y esta fracasa, dicho fracaso supondrá una pérdida que asciende a diez veces la inversión realizada".

Cómo gestionar la competencia

Las compañías competidoras cooperan en las primeras etapas del desarrollo de fármacos con el objetivo principal de aumentar la demanda general del mercado. No obstante, estas colaboraciones plantean retos inherentes.

Se requiere una gestión activa para acordar qué compartir, con quién, cuándo y en qué condiciones. En estas colaboraciones, las organizaciones deben separar las etapas precompetitivas y competitivas del proceso de innovación para gestionar el flujo de información, conocimientos y competencias y evitar que se compartan tecnologías con sus rivales de forma involuntaria.

Surgen varias preguntas: ¿cómo pueden los socios de I+D motivar a otros para que revelen datos de alto valor en todas las empresas? ¿Cómo pueden regir la colaboración para permitir que se compartan conocimientos complementarios mientras persiguen sus propios intereses privados?

El caso de Open Targets

Con el fin de arrojar algo de luz sobre estas cuestiones, hemos analizado el caso de Open Targets, una I+D a gran escala creada por organizaciones y compañías de investigación líderes para establecer los vínculos entre las dianas genéticas y el desarrollo de enfermedades. 

El consorcio utiliza los avances en métodos genéticos para prestar asistencia a los investigadores en el primer paso de explorar nuevos fármacos y ayudarles a identificar por dónde empezar. El consorcio ha creado una plataforma de tipo Google que busca exhaustivamente las dianas de los fármacos y proporciona pruebas-visualizaciones que puedan estar asociadas a una enfermedad específica.

Estar de acuerdo con la filosofía de Open Targets de compartir conocimientos y resultados entre socios no resulta natural para las compañías farmacéuticas. Algunas compañías están de acuerdo en abrir sus conocimientos sobre las dianas y las primeras fases del descubrimiento de fármacos, pero otras no se unen porque no quieren compartir esa información.

Colaboración eficaz

La colaboración eficaz en el seno de Open Targets requiere una clara delimitación entre lo que se comparte y lo que permanece inaccesible a los participantes. 

La "turbulencia" en la línea que va de la cooperación a la competencia ha de demarcarse para crear un entorno cómodo de colaboración. De esta manera, los socios pueden acelerar las primeras etapas del descubrimiento de fármacos mientras preservan sus activos para competir entre sí en etapas posteriores del proceso de desarrollo.

Para tener éxito en la búsqueda de las mejores dianas con el fin de tratar eficazmente las enfermedades, las empresas se comprometen a colaborar y a divulgar los datos y conocimientos solo en las primeras etapas relacionadas con la identificación de las dianas (fase 1) y la validación de las dianas (fase 2).

Durante este proceso, sin embargo, las empresas no revelan los datos patentados que van a utilizar para identificar las múltiples moléculas activas respecto de las dianas potenciales. Las compañías comparten lo que saben sobre las dianas y, al mismo tiempo, no divulgan su programa de I+D.  

En el cambio de paradigma que está experimentando la industria farmacéutica, compartir el inmenso coste de las primeras etapas del descubrimiento de fármacos es la principal estrategia para no quedar a la zaga de la crisis de innovación que la atraviesa.

La crisis de la empresa biomédica no está obligando a reducir la I+D. En su lugar, ha ofrecido nuevas oportunidades de colaboración para crear y desbloquear valor. Como dice el refrán: "Unidos resistimos, divididos nos hundimos".

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