Hungría a la deriva

Sergio Marín Zapata

Foto: Vladimir Putin y Viktor Orbán (Kremlin.ru/Wikimedia)

Ya al inicio de la pandemia, mi colega Tirso y yo escribimos sobre el potencial de la covid-19 para un realineamiento geopolítico entre los socios y los vecinos de la UE. Casi un año después, la UE está tratando de reaccionar de forma coherente ante una China y una Rusia más asertivas, y ha tenido que superar numerosos obstáculos en asuntos internos, como la aprobación del Marco Financiero Plurianual y el paquete de recuperación frente a la covid-19.

Si ahondamos un poco en el tema, observamos que con frecuencia el origen del bloqueo y/o de los vetos en la UE siempre es el mismo: Hungría. Viktor Orbán, líder que se autodefine como iliberal, se ha convertido en tristemente famoso entre los círculos antipopulistas por ser un lastre para la UE: numerosos políticos, desde Obama hasta Juncker, han denunciado sus métodos, e incluso George Clooney se ha manifestado en contra de su forma de proceder.

Y, sin embargo, se ha analizado poco hasta qué punto Hungría ha alejado a la UE de la unidad geopolítica. En este artículo, se presenta el estado actual de la geopolítica húngara, y se analiza el impacto que tiene este fenómeno para la gobernanza europea, para las empresas que operan en aquel país y también para la población húngara.

¿A dónde va la tierra de los magiares?

La Hungría gobernada por Fidesz (Unión Cívica Húngara) se ha hecho famosa por su confrontación sistemática con sus socios europeos. Con la expulsión efectiva de la Universidad Centroeuropea (CEU) de Budapest a Viena, el bloqueo de los tan necesarios fondos de recuperación por su negación a aplicar las provisiones asociadas de transparencia, o el veto a la política migratoria común desde 2015, Fidesz se ha mantenido fiel a su política de “Hungría primero”, aunque ello supusiera entrar en conflicto con la UE.

Immigrants in Hungary
Migrantes en tránsito en Hungría (Foto: Rebecca Harms/Flickr)

Alentada tal vez por el apoyo tácito del liderazgo alemán –probablemente otorgado como un guiño pragmático a los fabricantes alemanes de automóviles, responsables del 4-6% del PIB húngaro–, el Gobierno húngaro no ha dudado en ignorar las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en especial sobre las devoluciones en caliente de extranjeros irregulares, la financiación de las ONG y el establecimiento de universidades acreditadas en el extranjero.

Durante la primera oleada de la pandemia, Orbán impuso un confinamiento draconiano, así como la gobernanza por decreto ministerial. Este mismo mecanismo fue utilizado para aprobar un préstamo chino para construir una línea de ferrocarril entre Budapest y Belgrado, que después fue declarado información clasificada para que no pudiera someterse al escrutinio público.

Pocos meses más tarde, con la llegada de la segunda oleada, mucho más grave, mientras centenares de personas fallecían cada día, el Gobierno se complació en restringir los derechos de los colectivos LGBTQ+, manipulando la ley electoral a su favor, al tiempo que establecía unas restricciones muy leves a la movilidad, porque las perspectivas económicas no eran buenas.

Hungary during Covid-19
Durante la primera oleada de la pandemia, Orbán impuso un confinamiento draconiano, así como la gobernanza por decreto ministerial (Foto: Elekes Andor/Wikimedia)

Desde Budapest con amor… o no

La política “fuera de lugar” de Hungría tiene graves consecuencias para la posición geopolítica de Europa. El ejemplo más patente son las relaciones de Budapest con China y con Rusia.

Sorprendentemente para una administración radicalmente anticomunista, y de un modo bastante similar a cómo actúa su vecina y aliada Serbia, Hungría agasaja regularmente a la República Popular China. Mientras numerosos países europeos están echando a Huawei de sus proyectos de desarrollo de las redes 5G, esta empresa tiene en Budapest su mayor centro de aprovisionamiento fuera de China, además de un centro de I+D, y es responsable del 0,5% del PIB húngaro.

Y, como ya hemos dicho, China está financiando la conexión ferroviaria entre Budapest, Belgrado y Atenas. Sin embargo, los lazos entre ambos países van más allá del ámbito económico.

Tras haber expulsado de Hungría las actividades americanas de la CEU por temor a la “injerencia extranjera” e incumplir la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que autorizaba su retorno al país, el Gobierno anunció a bombo y platillo la creación en Budapest del primer campus europeo de la Universidad de Fudan, que contará con una subvención pública de más de 2 millones de euros.

La política 'fuera de lugar' de Hungría tiene graves consecuencias para la posición geopolítica de Europa

La Universidad de Fudan, clasificada sistemáticamente en las primeras posiciones de los rankings de las mejores universidades de investigación chinas, fue duramente criticada por la comunidad académica internacional cuando en 2019 decidió eliminar la “libertad de pensamiento” de sus estatutos e incorporar un compromiso de fidelidad a la misión y a los valores del Partido Comunista Chino.

Más recientemente, el Gobierno húngaro ha decidido excluir a la Agencia Europea de Medicamentos y a su homóloga nacional húngara del proceso de aprobación de vacunas y, en su lugar, el ejecutivo ha optado por considerar válida cualquier vacuna que el ministro de Asuntos Exteriores asegure que ha sido aplicada a un millón de personas al menos en tres países, uno de los cuales ha de ser un Estado miembro de la UE o candidato a ingresar en ella.

Esta disposición legal aparentemente sin sentido ha permitido al Gobierno húngaro comprar casi de inmediato suficientes dosis de la vacuna china Sinopharm para vacunar a 250.000 personas en un mes, solo dos días después de haber adquirido dos millones de dosis de la vacuna rusa Sputnik.

Parliament in Hungary
El Gobierno húngaro ha decidido excluir a la Agencia Europea de Medicamentos y a su homóloga nacional húngara del proceso de aprobación de vacunas (Foto: Epistola8/Wikimedia)

Hungría también presume de tener unas relaciones muy amistosas con Rusia. Tras el arresto de Navalny a su retorno a Moscú procedente de Alemania, la UE y sus Estados miembros condenaron sin paliativos esta persecución política, pidieron la liberación inmediata de Navalny y estudiaron la posibilidad de imponer sanciones al país.

Orbán, no contento con bloquear una declaración conjunta de la UE sobre esta cuestión, envió a su ministro de Exteriores a Moscú aquella misma semana para rubricar la compra de las dosis de la vacuna Sputnik. El ministro de Exteriores ruso Lavrov aparentemente no quedó muy satisfecho de la visita – en las redes sociales se pudo ver cómo denunciaba que una intérprete húngara había robado un bolígrafo del Ministerio.

Hungría presume de tener unas relaciones muy amistosas con Rusia

Pese a ello, Rusia y Hungría mantienen unas relaciones cordiales. Rusia es el principal proveedor de energía de Hungría y está financiando la ampliación de Paks, la única instalación nuclear operativa en el país, que produce el 50% de la electricidad húngara. Además, Hungría favorece los intereses de Rusia bloqueando el acercamiento militar de Ucrania a la OTAN, con el argumento de que este último país desarrolla prácticas discriminatorias contra la minoría húngara en la región ucraniana de Transcarpatia.

Los peligros de dirigir un negocio en la tierra de Orbán

Hungría ocupa la posición 52ª del ranking Ease of Doing Business y la 47ª (de 125) del EsadeGeo/FTI Global Nonmarket Country Index. En los últimos diez años, los amigos, oligarcas y asociados de Orbán se han apropiado de la mayoría de las licitaciones, contratos públicos y sectores económicos, a través de un procedimiento formal conocido como Sistema de Cooperación Nacional (NER).

Existen pocos medios independientes después de que los aliados de Orbán adquirieran la mayoría de los medios de comunicación y los donaran a una fundación de prensa de titularidad estatal, controlada por los aliados del Gobierno y excluida de las normas de competencia. En febrero de 2021, un tribunal húngaro obligó a la última radio independiente del país a cerrar sus emisiones en onda, recibiendo críticas de las autoridades estadounidenses por ello.

Viktor Orban
Existen pocos medios independientes después de que los aliados de Orbán adquirieran la mayoría de los medios de comunicación (Foto: European People's Party/Flickr)

Además, Hungría es el país con el mayor número de casos de corrupción y malversación de fondos europeos. Mientras, el padre de Orbán ha ganado varias licitaciones para la construcción de vías públicas a precios inflados y Lőrinc Mészáros, el amigo de infancia de Orbán y fontanero de profesión, ha visto crecer su patrimonio un 3.840% entre 2015 y 2019 –muy por encima de 260% de Jeff Bezos– y es hoy el hombre más rico de Hungría.

Otras industrias pueden ver amenazados sus intereses, aun cuando ningún oligarca tenga interés competitivo en su sector. Por ejemplo, cuando los propietarios del Aeropuerto de Budapest (un conglomerado alemán) rechazaron una OPA no solicitada de los aliados de Orbán, el Gobierno decidió privar a la principal puerta de entrada al país de los fondos de ayuda del BERD para hacer frente a la covid-19.

Pero el nacionalismo de Fidesz va mucho más allá. De hecho, el comisionado del Gobierno János Lázár ha afirmado recientemente que, para proteger el suministro de alimentos en Hungría, las cadenas de supermercados extranjeras (principalmente Spar, Tesco y Lidl) deberían ser nacionalizadas.

Hungría es el país con el mayor número de casos de corrupción y malversación de fondos europeos

Ni siquiera se salva la moneda del país. El florín húngaro es una de las divisas más inestables de la UE y el presidente del Banco Central húngaro (MNB), György Matolcsy, no es independiente en absoluto, sino que es la mano derecha de Orbán. De hecho, tras una serie de devaluaciones cíclicas, la especulación del MNB con los tipos de cambio durante la crisis de la covid-19 provocó una devaluación del 12% del florín respecto al euro –al tiempo que los beneficios del MNB se cuadruplicaban con respecto a 2019.

¿Es Hungría el topo de la UE?

La UE ha dado algunos pasos en la dirección correcta, como el nuevo Informe sobre el Estado de derecho y el mecanismo asociado al fondo de recuperación de la UE sobre el cumplimiento del Estado de derecho. Pero estos pasos no son suficientes si no se aplican bien, y si el “control del dinero” no se extiende a todos los fondos europeos, de los cuales se nutren directamente Orbán, su familia, sus aliados y sus amigos.

Es fácil ver por qué no resultan creíbles los discursos sobre democratización y liberalización de la Unión Europea en los Balcanes occidentales, en la Asociación Oriental y en las regiones del sur y del este del Mediterráneo, si dentro de la UE se tolera que un Estado miembro se comporte de esta forma.

Al fin y al cabo, el compromiso negociado con Merkel sobre el Estado de derecho para superar el estancamiento del presupuesto y del fondo de recuperación de la UE permitirá a Orbán seguir comportándose a su manera hasta que pueda, mediante un uso ilegítimo de los fondos y de la ley, probar a ganar un cuarto mandato en 2022. Con todo esto, no es de extrañar que George Clooney no quiera ni verlo.

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