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One of the main stages of the 4YFN Barcelona.

IA infinita: un mundo en transformación

Innovación y tecnología 10 Abril 2026

La inteligencia artificial está redefiniendo las reglas, el lenguaje y la agenda global. Tras nuestra participación en 4YFN, una pregunta permanece: ¿cómo impulsar una tecnología que sea a la vez responsable y socialmente comprometida?

Equipo Do Better

Lograr una IA con impacto significativo ha sido el objetivo desde que se convirtió en una parte ineludible de nuestras vidas. Dado que ha llegado para quedarse, el reto es claro: hacerla responsable.

Tras la participación de Esade en 4YFN Barcelona, celebrado en el marco del Mobile World Congress 2026, emerge una conclusión compartida. Aunque la IA ya nos ayuda en múltiples ámbitos, garantizar su seguridad y su uso ético es, en última instancia, nuestra responsabilidad. Si no priorizamos este aspecto, las consecuencias podrían llegar antes de lo esperado.

Durante el evento, Ana Valenzuela (catedrática del Departamento de Marketing), Esteve Almirall (profesor del Departamento de Operaciones, Innovación y Data Science) y Liliana Arroyo (directora de la Cátedra de Innovación Digital Socialmente Responsable, SoReDi) reflexionaron sobre una idea clave: pese a la incertidumbre, seguimos siendo los creadores y desarrolladores de los sistemas de IA. Su dirección —beneficiosa o perjudicial— depende de nosotros.

Rediseñar los modelos de negocio

La participación en 4YFN Barcelona comenzó con la intervención de Esteve Almirall, titulada “From Apps to Agents: Your next teammates will be AI“. El auge de los agentes de IA autónomos —capaces de actuar, decidir y transformar operaciones— está redefiniendo cómo las organizaciones adoptan la tecnología.

“Las organizaciones estarán formadas por humanos y agentes”, afirmó. Hace no tanto, esta idea parecía improbable. Hoy, resulta difícil encontrar una empresa —o incluso una persona— que no dependa de herramientas de IA.

Lejos de centrarse en el miedo, Almirall subrayó un principio clave: “Las organizaciones las definen las personas, no los agentes”. Es un recordatorio fundamental. Somos nosotros quienes diseñamos, construimos y guiamos estos sistemas; no podemos delegarles nuestra realidad. Incluso en un entorno de disrupción, las organizaciones pueden adaptarse sin perder su propósito: los humanos siguen siendo quienes crean, deciden y orientan.

Redescubrir lo que mueve a las personas

Ana Valenzuela aportó otra perspectiva en su sesión “AI for Marketers: Can an Algorithm “move” your Costumer?”. Si bien la IA ha mejorado enormemente la optimización del marketing, también ha desplazado la competencia hacia la confianza, la resonancia emocional y la relevancia.

Las marcas ya no son evaluadas solo por las personas, sino también por los algoritmos.

“Debemos entender que la inteligencia artificial es, en esencia, un conjunto de datos”, explicó. Aunque está transformando tanto las empresas como la vida cotidiana, su verdadero valor reside en cómo la utilizamos para crear experiencias significativas para los clientes: experiencias que amplíen la vida de las personas en lugar de limitarla.

El reto, por tanto, no es solo utilizar la IA, sino moldearla como una herramienta que conecte de forma auténtica con las audiencias.

Diseñar una IA prosocial

Liliana Arroyo abordó un problema emergente a nivel global: la soledad no deseada entre los jóvenes y el papel complejo que desempeña la IA, tanto como posible solución como factor que puede agravarla.

En su intervención “From Engagement to Belonging: Rethinking Algorithms for a ProSocial Digital Future”, destacó cómo la IA está influyendo no solo en los entornos digitales, sino también en nuestras vidas personales. Esto plantea una cuestión esencial: ¿por qué esta tecnología no está contribuyendo más al bienestar y a la conexión social?

Nuestro objetivo debe ser garantizar un progreso que sea, al mismo tiempo, saludable y consciente. La IA no solo está transformando las empresas; está integrándose en la vida humana. Por ello, debe diseñarse con un propósito prosocial.

“Si conectamos esta capacidad algorítmica con un compromiso real con el sentido de pertenencia y la cohesión social, podemos avanzar enormemente en valores y tolerancia”, señaló.

Un esfuerzo global alineado hacia una tecnología más humana y centrada en el bienestar podría reforzar la conexión en lugar de debilitarla.

El futuro de la IA no es solo tecnológico; es profundamente humano, y está en nuestras manos darle forma. 

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