La innovación verde requiere algo más que buenas intenciones
Desde productos más limpios hasta modelos de negocio circulares, las empresas se apresuran a ser más sostenibles. Pero ¿qué hace falta realmente para convertir las buenas intenciones en una innovación verde de éxito?
En toda Europa, las empresas están aumentando sus inversiones en sostenibilidad. En términos reales, esto abarca desde productos bajos en carbono hasta modelos de negocio circulares, a medida que las empresas responden a la presión para reducir su impacto ambiental sin dejar de ser competitivas. Impulsado por las iniciativas de transición verde del Banco Europeo de Inversiones, el mayor escrutinio de los inversores, las demandas de los clientes y nuevas normativas como la Directiva de la UE sobre información corporativa en materia de sostenibilidad (CSRD), el desempeño ambiental es ahora una prioridad estratégica y no un compromiso voluntario. Ante este cambio, cabe preguntarse si las empresas están transformando realmente su forma de innovar o si, por el contrario, están respondiendo a presiones externas.
Según un estudio de Valentina De Marchi (Esade), Gema Albort-Morant (Universitat de València) y Antonio L. Leal-Rodríguez (Loyola Andalucía University), publicado en el Journal of Knowledge Management, la respuesta puede depender menos de por qué las empresas persiguen la sostenibilidad y más de si cuentan con las capacidades necesarias para innovar con éxito. Su investigación sugiere que una innovación verde significativa no es simplemente el resultado de invertir en investigación y desarrollo o de cumplir con las normativas ambientales. En cambio, depende de lo bien que aprendan las organizaciones, tanto desde dentro como de sus socios externos.
La innovación verde no es lo de siempre
Desarrollar productos y procesos sostenibles supone un reto importante para las empresas. La innovación verde se diferencia de la innovación convencional en que a menudo exige a las empresas resolver desafíos técnicos desconocidos. Esto puede implicar reducir las emisiones, mejorar la eficiencia energética, diseñar productos reciclables o sustituir materiales por alternativas más sostenibles.
La industria del automóvil ofrece un buen ejemplo. Diseñar un componente más ligero, reciclable o fabricado con una menor huella de carbono puede requerir conocimientos especializados en ciencia de materiales, ingeniería, fabricación, gestión de la cadena de suministro y expectativas de los clientes. Gran parte de este conocimiento se encuentra fuera de las propias empresas.
De Marchi y sus coautores sostienen que esta complejidad es lo que hace que la innovación verde sea fundamentalmente diferente de otras formas de innovación. Las empresas no pueden depender únicamente de sus conocimientos especializados actuales. En su lugar, necesitan aprender de fuentes externas e integrar con éxito los nuevos conocimientos en sus propias operaciones. La innovación ambiental tiene tanto que ver con el aprendizaje como con la tecnología.
Aprender rápido proporciona una ventaja competitiva
El estudio se refiere a la «capacidad de absorción»: la capacidad de una empresa para identificar conocimientos externos valiosos, comprenderlos y convertirlos en innovaciones prácticas.
En el mundo real, algunas organizaciones tienen más éxito que otras a la hora de identificar ideas útiles que puedan adaptarse a distintas circunstancias y aprovecharse para crear nuevos productos o mejorar procesos existentes. Estas empresas no necesariamente inventan por sí mismas productos o procesos sostenibles completamente nuevos. En cambio, destacan por aprender de sus socios y aplicar esos conocimientos de nuevas maneras.
En el estudio se analizaron 112 fabricantes españoles de componentes de automoción. Se observó una relación clara entre la capacidad de absorción y el éxito de la innovación verde. Los autores descubrieron que las empresas mejoran su innovación verde cuando adquieren activamente conocimientos externos y los combinan con lo que ya saben.
Ahora vemos cómo la ventaja competitiva surge de reconocer, adaptar y aplicar conocimientos desarrollados en otros lugares.
Ninguna empresa innova sola
Pocas empresas poseen por sí solas todos los conocimientos que necesitan para innovar. Otra de las capacidades que evaluaron los investigadores fue el «aprendizaje relacional». En lugar de desarrollar productos o procesos de forma aislada, algunas organizaciones intercambian información, desarrollan un entendimiento compartido y combinan sus conocimientos con los de sus proveedores, clientes y otros socios empresariales.
La innovación se ha vuelto cada vez más colaborativa. Ya sea para desarrollar vehículos eléctricos, diseñar envases reciclables o crear nuevas tecnologías de energías renovables, las empresas rara vez poseen todos los conocimientos especializados que necesitan. En su lugar, la innovación surge de redes de organizaciones que trabajan conjuntamente.
El estudio constató que el aprendizaje relacional tiene un impacto aún mayor en el desempeño de la innovación verde que la capacidad de absorción por sí sola. Y estas dos capacidades se refuerzan mutuamente.
Los autores también descubrieron que realizar actividades conjuntas con proveedores y clientes, compartir información, desarrollar un entendimiento común e integrar diferentes bases de conocimiento ayuda a las empresas a introducir una gama más amplia de innovaciones que reducen su huella ambiental.
Un buen ejemplo es el trabajo de H&M para reducir las emisiones en toda su cadena de suministro. En lugar de considerar las emisiones de Alcance 3 como una responsabilidad exclusiva de sus proveedores, la empresa ha desarrollado asociaciones a largo plazo con ellos, compartiendo conocimientos técnicos, proporcionando apoyo de ingeniería y trabajando conjuntamente para identificar formas prácticas de reducir la huella de carbono del negocio.
Aunque el estudio se centró en fabricantes españoles de vehículos, el principio es el mismo. H&M demuestra las dos capacidades identificadas en el estudio: aprendizaje relacional mediante una estrecha colaboración con los proveedores, y capacidad de absorción al incorporar dentro de la organización los conocimientos generados a través de esas alianzas. De este modo, la sostenibilidad pasa de ser un mero ejercicio de cumplimiento a convertirse en una fuente de innovación continua.
La sostenibilidad no consiste solo en tecnología
Aunque muchas empresas están tomando medidas para ser más sostenibles, algunas responden principalmente a una regulación más estricta y a un mayor escrutinio público. La sostenibilidad corporativa puede ser una reacción destinada a cumplir la legislación, reducir riesgos o proteger la reputación. Pero otras empresas consideran los objetivos de sostenibilidad un motor de ventaja competitiva a través de la innovación.
El estudio no distingue entre estas motivaciones ni pretende identificar casos de greenwashing. En su lugar, ofrece una perspectiva más práctica. Independientemente de por qué las empresas emprenden su camino hacia la sostenibilidad, el éxito duradero depende de desarrollar las capacidades necesarias para innovar de manera eficaz.
El Pacto Verde Europeo, el requisito de presentar informes de sostenibilidad obligatorios y los esfuerzos para combatir las afirmaciones ambientales engañosas están allanando el camino para que las empresas vayan más allá de los compromisos simbólicos. Las organizaciones que invierten en aprendizaje, colaboración e intercambio de conocimientos tienen más probabilidades de crear mejoras innovadoras en materia de sostenibilidad que vayan más allá de los requisitos básicos de cumplimiento.
Fomentar una cultura de colaboración
La conclusión para los líderes empresariales es que, para impulsar realmente innovaciones de sostenibilidad exitosas, una organización debe hacer algo más que invertir en tecnología verde o ampliar los presupuestos de investigación. Las empresas que crean una cultura orientada a buscar conocimientos más allá de sus propias fronteras, fomentan la colaboración a lo largo de las cadenas de suministro y establecen procesos organizativos que facilitan la rápida adopción de nuevas ideas no solo lograrán una mayor sostenibilidad, sino que también obtendrán una ventaja competitiva.
Según los autores del estudio, los directivos deberían dedicar más tiempo y recursos a reforzar la capacidad de absorción como capacidad estratégica para generar nuevos conocimientos y mejorar el desempeño de la innovación verde.
Los desafíos ambientales para las empresas no van a desaparecer. Es poco probable que un gran presupuesto de sostenibilidad sea suficiente por sí solo. La mayor ventaja competitiva puede no estar en tener todas las respuestas, sino en ser mejores a la hora de encontrarlas.
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