Cómo resolver la paradoja de la globalización en los distritos industriales

En un mundo globalizado, ¿cómo evolucionan los distritos industriales de base comunitaria que dependen de redes locales? Un estudio analiza la aparente paradoja de esta tensión entre lo local y lo global.

Valentina De Marchi

El economista inglés Alfred Marshall definió a finales del siglo XIX el concepto de distrito industrial (DI) en su obra fundamental, el tratado Principios de economía. Este término se acuñó para describir las zonas donde las empresas implantaban industrias y sus ecosistemas auxiliares cuyas poblaciones locales creaban una red concentrada de trabajadores especializados en pequeñas y medianas empresas. 

Un siglo más tarde, este concepto demostró seguir siendo útil y evolucionó con la observación de varios distritos de este tipo en Italia y España para pasar a describir la sólida relación entre empresa y comunidad de la que dependía este modelo. 

Las tensiones aumentan

Los DI representan, aproximadamente, la cuarta parte del sistema económico italiano, por lo que siguen siendo una característica distintiva de la industria manufacturera italiana. Sin embargo, el auge de la globalización, que empezó en la década de los años 90, supone una amenaza para la organización de los distritos industriales, ya que las tensiones entre las prioridades locales y globales son cada vez mayores. 

La coexistencia de la globalización y la localización es una de las principales paradojas que enfrentan las empresas multinacionales

Existe un amplio corpus de investigaciones en las que se han analizado las paradojas organizativas a las que se enfrentan las empresas multinacionales debido a las tensiones entre lo local (adaptación) y lo global (estandarización). Pero los autores de un estudio recientemente publicado en la revista Journal of Regional Research, afirman que es el primero en considerar los distritos industriales bajo este prisma de la paradoja. 

En su estudio Industrial districts, multinational corporations, and their local/global paradoxes, los autores Simone Carmine (IÉSEG School of Management, París), Valentina De Marchi (Esade) y Roberto Grandinetti (Departamento de Economía y Gestión, Università di Padova) muestran cómo puede utilizarse el marco conceptual de la teoría de la paradoja para entender mejor la dinámica actual de los distritos industriales y su evolución. 

Pensar localmente, actuar globalmente

La teoría de la paradoja (paradox theory) trata sobre las continuas demandas y objetivos contradictorios que hay en juego en el funcionamiento y la gestión de una empresa. A través de estas lentes es posible considerar aspectos contrapuestos, como los objetivos económicos y el desarrollo sostenible, la competencia y el intercambio de conocimientos, la exploración y la explotación. 

Asimilar los conocimientos a escala global y utilizarlos en un contexto local, y viceversa, incrementa el valor cognitivo y empresarial de las empresas

Una de las principales paradojas a las que se enfrentan las empresas multinacionales modernas es la coexistencia de la globalización y la localización. Aunque “pensar globalmente, actuar localmente” puede ser un lema simple, los objetivos estratégicos de una empresa global suelen estar reñidos con las demandas locales. 

Esta paradoja se ha investigado mucho en el contexto multinacional pero, hasta ahora, la teoría no se había analizado en el contexto de los distritos industriales. 

La capacidad de adaptarse

Los distritos industriales suponen, por su propia naturaleza, unas operaciones localizadas. No obstante, se trata de sistema locales que sufren, cada vez más, el efecto de la competencia a nivel mundial. Para ser capaces de seguir siendo competitivos, han de globalizarse. Pero, al mismo tiempo, también deben mantener sus operaciones locales. ¿Qué pueden hacer para resolver esta paradoja? 

Según los investigadores, la respuesta radica en la capacidad que tengan las empresas locales para adaptarse y funcionar como puntos de contacto entre las operaciones locales y las globales. Asimilar los conocimientos a escala global y utilizarlos en un contexto local, y viceversa, sirve para incrementa el valor cognitivo y empresarial de las empresas. 

Partiendo de los distritos industriales italianos que Giacomo Becattini estudió por primera vez hace cuatro décadas, los investigadores compararon dos empresas líderes en el distrito dedicado a la producción de gafas de Belluno, en el Véneto. 

Todas las miradas puestas en el crecimiento

Desde que Leonardo Del Vecchio fundase Luxottica en Belluno en 1961, esta ha gozado de un crecimiento extraordinario. La empresa de Del Vecchio, un aprendiz de óptica de 26 años, impulsó una ambiciosa estrategia para integrar el diseño, la fabricación y la distribución de gafas. Después de una serie de adquisiciones internacionales y de su fusión con el fabricante de gafas Essilor, Essilor-Luxottica pasó a ser la mayor empresa de gafas del mundo, con sede en París. 

Pero mientras Luxottica, con sede en Belluno, cambiaba la estructura internacional de la industria de las gafas para abrirse camino hacia el éxito mundial, el grupo Kering, con sede en París, al que pertenecen marcas de lujo como Gucci, Yves Saint Laurent y Balenciaga, ha contribuido a que Belluno evolucione como distrito de las gafas

Las multinacionales pueden integrarse en distritos industriales locales para complementar —en lugar de amenazar— su existencia

La empresa Kering Eyewearm, creada en 2014, sigue el modelo empresarial establecido en el grupo que consiste en centrarse en I+D de gama alta y externalizar la fabricación a subcontratistas. Tras establecer su división de gafas en Padua (Véneto), la multinacional subcontrató la mayoría de su fabricación a los especialistas en gafas de Belluno. Este líder mundial de la industria del lujo ha hecho más para que la ciudad italiana se establezca como el distrito de las gafas que Luxottica, siendo esta última una empresa local. 

En los zapatos de las estrellas

En el distrito de la Riviera del Brenta, que está especializado en producir calzado femenino de gran calidad —conocido por ser el lugar donde se fabrican los zapatos de tacón de Michelle Obama y Rihanna— las transformaciones son más recientes y se produjeron más rápidamente que en el distrito de las gafas. 

A principios de este siglo, las multinacionales del lujo (LVHM, Kering, Prada y Giorgio Armani, entre otras) llegaron al distrito. Primero entraron como compradores de productos acabados fabricados por empresas del distrito que estaban degradadas funcionalmente, y después lo hicieron mediante la adquisición de empresas existentes o la creación de nuevas plantas que hacen un gran uso de las habilidades productivas de las empresas locales. 

Todas esas adquisiciones y colaboraciones provocaron una transformación total del distrito, que pronto se convirtió en la base de producción de dichas grandes marcas gracias a sus capacidades de diseño y fabricación. 

Conocimiento local en una economía global

El estudio ha puesto de relieve la creciente importancia que tienen las competencias y conocimientos de los distritos industriales para las empresas multinacionales. Al incorporar y utilizar los distritos industriales como áreas de especialización, las multinacionales pueden integrarse en estas comunidades para complementar, en lugar de amenazar, su existencia.  

Sin embargo, los investigadores advierten del peligro de limitarse a utilizar los distritos industriales como una extensión de las empresas multinacionales. La presencia de las multinacionales no es suficiente para garantizar que los distrititos industriales sigan siendo sistemas competitivos: las empresas de los DI deben conservar tanto su capacidad de operar de modo independiente como su valor local, en lugar de pasar a ser poco más que el brazo funcional de una red internacional. 

Concluyen sugiriendo que las investigaciones sobre el tema que se realicen en el futuro podrían centrase en los actores capaces de actuar en esta interconexión global, y que se convertirían la solución natural para gestionar esta paradoja empresarial. 

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