Las empresas ante el reto del cambio sistémico

Ciertas dinámicas y sistemas de incentivos del modelo económico actual representan barreras estructurales a la hora de mantener y acelerar las transformaciones hacia la sostenibilidad.

Cátedra LiderazgoS y Sostenibilidad

El papel de las empresas es hoy más determinante que nunca para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Especialmente sus líderes y responsables de sostenibilidad son cada día más importantes a la hora de definir y orientar la estrategia y el propósito de las organizaciones. Sin embargo, la magnitud y la complejidad de los retos sistémicos (emergencia climática, crisis de biodiversidad, escasez de recursos, pérdida de competitividad, aumento de las desigualdades inter e intraestatales, estrés hídrico, conflictos bélicos de naturaleza geopolítica, etc.) superan con creces la capacidad de actuación y de impacto individual de estos liderazgos y organizaciones.  

Por ello, para poder comprender la complejidad de los desafíos actuales y construir una gran espacio deliberativo y práctico para activar los cambios que se necesitan, cada vez resulta más necesario entablar debates empresariales desde la honestidad y la confianza mutua. Este diálogo no debe circunscribirse solo a describir y compartir los retos y oportunidades que afronta cada empresa por separado, sino que debe adoptar una visión integral y holística de todo su entorno de manera que les permita comprender la naturaleza y magnitud de los retos compartidos para poder responsabilizarse del futuro de los sistemas económicos, ecológicos y sociales en los que operan. 

Es necesaria una visión integral y holística del entorno empresarial para comprender la naturaleza y magnitud de los retos compartidos

Durante los meses de septiembre y diciembre de 2023, en el marco del desarrollo de nuestro séptimo Informe anual del Observatorio de los ODS (Esade – Fundación laCaixa), tuvieron lugar una serie de encuentros y entrevistas con los responsables de sostenibilidad de 13 empresas cotizadas en el Ibex35. Con todas ellas, se analizaron los principales desafíos que afrontan ante el escenario de crisis sistémica actual y los crecientes riesgos de sostenibilidad que impactan de manera creciente en sus estrategias y modelos de negocio.  

Retos del cambio sistémico

Este artículo presenta unas primeras conclusiones sobre los resultados de estos encuentros y avanza algunas de las principales líneas de investigación sobre los nuevos modelos de liderazgo que está impulsando actualmente la Cátedra Liderazgos y Sostenibilidad de Esade

A continuación, presentamos de forma sintetizada algunas de las primeras conclusiones: 

  1. Las empresas ponen mayor atención a los riesgos derivados del cambio climático y de otras disrupciones sistémicas, por su vinculación inextricable con la materialidad financiera. Este hecho ha impulsado al grupo de empresas participantes a intensificar el desarrollo de estrategias de mitigación y adaptación orientadas a construir resiliencia a largo plazo. Igualmente, la Directiva sobre información corporativa en materia de sostenibilidad (CSRD) y la nueva taxonomía europea instan a las empresas a profundizar en la presentación de datos y a establecer asociaciones de valor entre las cuestiones de sostenibilidad y las asociadas tradicionalmente al ámbito financiero. Así, cada vez son más frecuentes los contactos e integraciones entre los departamentos de sostenibilidad y los departamentos financieros. 
  2. El entramado de incentivos al corto plazo con el que operan las empresas sigue dificultando su capacidad para construir la resiliencia a largo plazo. Además, la definición de un propósito empresarial vinculado a la sostenibilidad puede verse comprometida por factores que priorizan el retorno económico inmediato, la sola orientación a la maximización del beneficio y los criterios de inversión tradicionales. Esta situación puede observarse en la centralidad que aún tienen los reportes trimestrales (quarterly reports) para las grandes empresas cotizadas. Los inversores ESG, aunque van en aumento, siguen siendo todavía minoritarios y coexisten con los inversores tradicionales, predominantes en el capitalismo financiero de las últimas décadas, orientados principalmente a la búsqueda de la máxima rentabilidad a corto plazo. Las empresas identifican estas distintas corrientes de inversión como un factor que puede afectar a sus objetivos de sostenibilidad. De momento, no se entrevén cuáles pueden ser las palancas para consolidar un papel preponderante de la inversión con criterios ESG. 
  3. Las empresas se encuentran recurrentemente en situaciones en que la sostenibilidad y la rentabilidad económica no van de la mano, lo cual genera tensiones internas que desequilibran la perspectiva tradicional de la triple bottom line o el valor compartido. Si bien hemos observado que esta contradicción puede diluirse si se sitúa el horizonte de la rentabilidad en el largo plazo, la dimensión económica tiende a prevalecer en última instancia. La superación de esta barrera se presenta como una de las cuestiones clave de la sostenibilidad corporativa. Algunas medidas orientadas a su resolución, como la introducción de retribuciones variables alineadas con la sostenibilidad, se muestran insuficientes ante una lógica sistémica de incentivos que priorizan el valor económico. 
  4. Las presiones generadas por las lógicas de la competencia en algunos mercados pueden llevar a las empresas a priorizar una orientación hacia el incremento de las ventas y el crecimiento extractivo a costa de la sostenibilidad. En estas situaciones, las empresas se ven incentivadas a reproducir y a perpetuar estas lógicas para sobrevivir y no perder competitividad, pese a que se traduzcan en efectos agregados perjudiciales en la creación de valor social. Igualmente, las lógicas de la competencia pueden dificultar la compartición de datos para encontrar soluciones conjuntas a los problemas sectoriales, lo cual redunda negativamente en los modelos colaborativos y de alianzas asociados con la Agenda 2030
  5. Las empresas se encuentran todavía lejos de integrar y reflejar la totalidad de sus externalidades negativas en el coste de los productos. Esta internalización podría suponer unos sobrecostes que los modelos clásicos de negocio de las empresas no están preparados para asumir hoy. Así, emerge el debate sobre quién debería asumir estos sobrecostes. Si bien las empresas destacan la necesidad de introducir cambios culturales en los clientes para que puedan asumir precios más elevados, existen también casos en que las empresas asumen esa responsabilidad. Igualmente, las empresas apuntan que esos esfuerzos deben hacerse de manera coordinada para evitar la pérdida de competitividad. 
  6. Los diferentes ritmos de compromiso con la regulación de la sostenibilidad entre regiones —siendo Europa la más ambiciosa— provocan desequilibrios que pueden generar pérdidas de competitividad para las empresas. La ausencia de una gobernanza global y de unas mismas reglas de juego en estas cuestiones genera inquietud en las empresas. Mientras que algunas interpretan estas disparidades como obstáculos negativos que generan pérdidas de competitividad, otras las perciben como oportunidades para liderar en sus respectivos sectores a escala mundial. 

Nuevos liderazgos

En conclusión, las dinámicas y los sistemas de incentivos del modelo económico actual —como la sola orientación al beneficio económico, el énfasis en el corto plazo o la lógica de la competencia— representan, en muchas ocasiones, barreras estructurales a la hora de sostener y acelerar las transformaciones. Muchas empresas, pese a reconocer sus efectos adversos, se muestran impotentes ante el impacto negativo de estas tendencias y sistemas de incentivos que escapan a su control.  

Los líderes de la sostenibilidad serán perfiles determinantes para introducir, desplegar y extender estos debates

A pesar de ello, en el mundo empresarial, existe la voluntad de empezar a plantear debates acerca de la transformación sistémica de estas dinámicas, de una manera colectiva, coordinada, colaborativa y justa. En los próximos años, los líderes empresariales deberán jugar un rol activo en el debate creciente sobre la revisión necesaria del actual modelo capitalista. Para ello, deberán revisar sus posiciones basándose en planteamientos centrados en el pensamiento sistémico, que se orienten a nuevos modelos transformadores del liderazgo. Los líderes de la sostenibilidad serán perfiles determinantes para introducir, desplegar y extender estos debates. Solo la proliferación de liderazgos transformacionales hará posible la necesaria transformación de nuestros modelos económico, energético, social y de valores. 

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