¿Qué es el liderazgo aumentado? Apuntes para desarrollar el nuevo perfil directivo

El liderazgo tradicional tiene fecha de caducidad. La IA ya redefine la manera de decidir, organizar y competir. Solo los líderes que se conviertan en ‘directivos aumentados’ sobrevivirán al salto tecnológico.

A medida que la inteligencia artificial sigue su rápido ascenso, su influencia en el desarrollo del liderazgo es innegable. El nuevo liderazgo aumentado es ya una competencia estratégica en las empresas. Un perfil directivo que supera las limitaciones del liderazgo tradicional y adquiere capacidades alineadas con el cambio de paradigma actual. 

A pesar de los recelos que genera la IA entre quienes la perciben como una amenaza, esta nueva capacitación no es más que una palanca competitiva que, eso sí, marcará la frontera entre ser relevante o irrelevante.  

En un artículo publicado en Harvard Deusto Business Review, David López López, decano asociado del Full-Time MBA de Esade, y Patricia Rodríguez, colaboradora académica del programa, proponen un marco para entender y desarrollar este nuevo perfil. Se trata de un nuevo estándar que aúna el potencial algorítmico con el know-how directivo. 

La IA: de herramienta a cambio estructural 

La IA no es solo un recurso técnico para automatizar procesos: se ha convertido en una condición estructural del liderazgo moderno. Su impacto atraviesa todas las funciones, desde la estrategia y la gestión financiera hasta la gestión del talento y la cultura organizativa. ¿Qué implica esta transformación?  

Hasta hoy, el directivo tenía todas las respuestas. Pero ahora la IA favorece modelos horizontales más colaborativos y multidisciplinares, más permeables al ‘ensayo-error’ y abiertos a escenarios probabilísticos que impactan en la toma de decisiones. Ello suscita fricciones con el modelo de liderazgo tradicional —más jerárquico y controlador— y requiere de un cambio de mentalidad: pasar de un liderazgo heroico a un liderazgo facilitador.  

Por otra parte, implementar la IA no consiste en delegar las decisiones en los algoritmos ni en copiar y pegar sus respuestas. El reto está en entender cómo funcionan, aplicar una gobernanza robusta e integrarlos de manera crítica y alineada con los objetivos estratégicos de la organización.  

Las 4 competencias del liderazgo aumentado 

El nuevo perfil no es un tecnólogo en el sentido clásico, sino un líder que combina su instinto, conocimientos y experiencia con el poder de los datos. Ello implica dejar atrás la comodidad que ofrecía la cultura del ‘olfato de negocio’ —intuición construida con años de experiencia— para contrastarla y enriquecerla con la evidencia algorítmica. 

Es un salto cultural y personal que implica abrirse a una nueva forma de trabajar y decidir. El líder aumentado no se mide solo por su visión y ejecución, sino por la capacidad de integrar la IA como palanca de valor. Para conseguirlo, López y Rodríguez plantean un marco de referencia a partir de cuatro competencias esenciales:  

1. Alfabetización algorítmica 

Según el AI Index 2024 de la Universidad de Stanford, solo el 23 % de los ejecutivos afirma comprender con claridad cómo funcionan los sistemas de IA en sus empresas. Esta brecha supone un riesgo. El líder aumentado necesita —y debe— entender los principios básicos del aprendizaje automático, los sesgos en los datos o las limitaciones de los modelos para poder hacer preguntas críticas y decidir con responsabilidad. No hay que ser ingeniero, pero sí es indispensable adquirir un lenguaje común con los equipos técnicos. 

2. Aplicación estratégica

La consultora Deloitte recogió que solo un 28 % de las iniciativas con IA generan impacto real en el negocio. El líder aumentado debe saber dónde la IA puede crear una ventaja competitiva y crear valor: desde anticipar la rotación de empleados, hasta personalizar campañas o rediseñar procesos operativos y logísticos en base a, por ejemplo, patrones climáticos. No se trata de digitalizar lo existente, sino de reimaginar el modelo de negocio con apoyo algorítmico.  

3. Liderazgo ético y gobernanza

La IA no es neutral: reproduce los sesgos presentes en los datos con los que se entrena. Ejemplos como el algoritmo de reclutamiento de Amazon, retirado por discriminar mujeres, muestran la urgencia de un liderazgo ético que implica responsabilizarse del proceso y los impactos que genera. El líder aumentado debe tener en cuenta los principios de transparencia, responsabilidad y equidad. Como recuerdan los autores, “aplicar la inteligencia artificial no consiste en automatizar por automatizar, sino en preguntarse qué capacidades humanas expande este algoritmo, qué decisiones puede mejorar y qué sesgos puede introducir”. 

4. Gestión del cambio y cultura organizativa 

El principal obstáculo para la adopción de la IA no es técnico, sino cultural: muchas organizaciones aún ven la IA con miedo o desconfianza, en lugar de verla como un catalizador del talento. La tarea del directivo es transformar esa percepción, fomentar la experimentación y democratizar el aprendizaje. Casos como Nestlé, con su programa ‘AI for all’, o Repsol, con su laboratorio de innovación abierta, muestran cómo formar a la plantilla en fundamentos de la IA puede impulsar la innovación y el compromiso de los miembros de la organización. El líder aumentado es, ante todo, un gestor del cambio que conecta la tecnología con el desarrollo humano.  

Cómo los perfiles directivos pueden integrar la IA 

Transformarse en un líder aumentado no es cuestión de acumular credenciales técnicas, sino de adoptar una mentalidad abierta al cambio. El perfil directivo puede empezar por estos cinco pasos:  

  • Conversar con el equipo de datos o innovación para saber qué decisiones ya se apoyan en algoritmos.
  • Diseñar su propio plan personal de alfabetización algorítmica, con cursos breves, específicos y prácticos.  
  • Identificar un caso de uso estratégico de la IA en el comité de dirección
  • Impulsar la evaluación ética de los algoritmos en uso en la organización
  • Hablar de la IA abiertamente en la cultura corporativa, disipando miedos y promoviendo el uso, el aprendizaje y el ensayo-error.  

Se trata de acciones sencillas que pueden integrarse de manera gradual e incremental y que no requieren ser ingeniero de sistemas, sino tener curiosidad, criterio y predisposición al cambio.  

Potenciar el tándem entre el talento humano y los algoritmos brinda a líderes y organizaciones la oportunidad de redefinirse y ser competitivos, ahora y en el futuro. Ignorar esta decisión conlleva el riesgo de quedar fuera de juego. 

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