Cuatro lecciones de liderazgo deportivo que todo directivo debería conocer

¿Qué estrategias pueden aprender los directivos de empresas de sus homólogos deportivos?

Equipo Do Better

Este verano, España está en la cresta de la ola en cuanto a sus éxitos deportivos. Carlos Alcaraz, de 22 años y natural de El Palmar (Murcia), revalidó su título de Wimbledon tras vencer a Novak Djokovic en la final masculina por segundo año consecutivo. Tras sus triunfos en el Abierto de Estados Unidos de 2022 y en el Abierto de Francia de 2024, Alcaraz es ahora el segundo hombre en la historia del tenis en ganar sus cuatro primeras finales de Grand Slam. 

Y, por supuesto, la selección española masculina de fútbol derrotó a Inglaterra en la Eurocopa y conquistó su cuarto título europeo, todo un récord. Además, el equipo es el primero en ganar los siete partidos de un mismo campeonato europeo y marcó 15 goles, una cifra récord. 

Mientras el país lo celebra, los profesionales y los expertos analizan atentamente las estrategias, las actuaciones y los planes de entrenamiento que constituyen la clave de los secretos del éxito de los deportistas españoles. Tres profesores de Esade afirman que todos los directivos pueden aprender de sus homólogos deportivos. 

No pierdas nunca de vista la pelota

“En un partido de tenis, las decisiones se toman a gran velocidad, se reacciona en décimas de segundo”, explica Mercedes Segura Amat al diario Expansión

“En el momento de dar a la bola no hay tiempo para reflexionar. En tenis sería impensable que el jugador no tomara decisiones: confía en su juego y va a por ello. Esto es trasladable a la actitud del líder empresarial”. 

Segura Amat, colaboradora académica en Esades, prosigue diciendo: "El tenis también nos enseña a asumir la responsabilidad última de nuestras decisiones. El jugador puede comentar la estrategia con el entrenador, entrenar duro y prepararse bien. Pero en la pista de tenis se está muy solo. El tenista aprende a ser responsable de sus propias decisiones. Del mismo modo, el líder empresarial puede apoyarse en su equipo, pero siempre tendrá la responsabilidad última de los resultados obtenidos”. 

Ver los fracasos como oportunidades

Asumir la responsabilidad es un elemento fundamental del liderazgo, pero Carlos Royo defiende que ser capaz de ver los fracasos como oportunidades es igual de importante. El profesor asociado del Departamento de Dirección de Personas y Organización en Esade explica, también en el diario Expansión: “En los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, un joven nadador de Guinea Ecuatorial participó en los 100 metros libres y obtuvo el peor resultado de toda la historia de los Juegos Olímpicos”. 

“Pero solo ocho meses antes, Éric Mousambani ni siquiera sabía nadar. Se entrenaba en una piscina de hotel de doce metros de largo y unos cuantos centímetros de profundidad; cuando llegó para competir ni siquiera había visto una piscina olímpica”. 

Fue una derrota rotunda, pero el joven nadador utilizó su experiencia para mejorar y mejorar a los demás. Mousambani compitió en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y después fue nombrado entrenador del equipo nacional de natación de Guinea Ecuatorial. Su historia llevó a miles de jóvenes a nadar y su país cuenta ahora con dos piscinas olímpicas. 

Carlos Royo comenta que una de las transiciones más importantes a las que se debe enfrentar un directivo es el fracaso: “¿Cómo nos relacionamos con él? ¿De qué manera construimos organizaciones con propósito que sean capaces de hacer frente a las dificultades? ¿Cómo acabamos relacionando el éxito con el propósito?” 

Respetar al equipo

Incluso los deportes solitarios, como la natación o el tenis, necesitan contar con un gran equipo de expertos para obtener los mejores resultados. Nutricionistas, fisioterapeutas, analistas, terapeutas: un director deportivo sabe que es fundamental crear un equipo de expertos, y que cada uno tenga un nivel de conocimiento único de cada aspecto del rendimiento. 

Y, como comenta Norbert Monfort, colaborador académico del Departamento de Dirección de Personas y Organización en Esade, en la revista Business People, es esencial respetar al equipo y sus habilidades únicas si quieres que sean los mejores. 

“En el vestuario de los All Blacks, el capitán del equipo y el entrenador se quedan recogiendo el vestuario mientras el resto de jugadores se van a disfrutar de la merecida cerveza con el equipo rival. ¿Por qué? Muy sencillo, puesto que, en la filosofía All Blacks, para el entrenador y el capitán es un honor y un orgullo servir a sus jugadores”. 

“En las empresas, demasiados directivos prefieren ser servidos a servir. Necesitan recordar que en los negocios, como en el rugby, un capitán no es nada sin su equipo. El papel que desempeña cada miembro es esencial para el óptimo desempeño y para la consecución de los resultados”. 

Para conseguir algo se ha de creer en ello

Royo está de acuerdo: “Cuando un nadador está en el agua y la atención se centra en él, parece que solo él tiene el poder de ganar. Pero no es así. Sus posibilidades de ganar empezaron con una visión compartida, transparente, transmitida a todos los miembros del equipo y para la que se trabaja como si fueran uno solo”. 

Y tanto si el objetivo es conseguir una medalla olímpica, conquistar un título de Grand Slam de tenis o encabezar la clasificación de ventas de una empresa, todos los que participan han de creer que es posible conseguirlo

“Tenemos que creer en algo para poner nuestra intención y compromiso en los cambios”, afirma Royo. “En las organizaciones actuales, sometidas a cambios sin precedentes, estamos continuamente sometidos a nuevas realidades, muchas de ellas difíciles de gestionar. La capacidad que cada directivo tenga para afrontar los cambios de forma positiva y sacar lo mejor de sus equipos será, sin duda, un factor predictivo de la supervivencia de su organización”. 

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