Una nueva forma de medir el poder de fijación de precios

¿Tienen éxito las empresas porque son más productivas, o porque pueden cobrar precios más altos? Un nuevo método estadístico ofrece una forma más fiable de distinguir la diferencia.

Equipo Do Better

Estás buscando unos auriculares con cancelación de ruido para comprar, pero ¿por qué marcas distintas que ofrecen especificaciones similares cobran precios tan diferentes? ¿Es que algunas empresas simplemente obtienen mayores beneficios? No necesariamente.

Los precios más altos pueden reflejar que una empresa ha invertido mucho tiempo e investigación en la creación de su producto. O también puede significar que hay una falta de competencia, de modo que el principal productor de un producto tiene el poder y la libertad de subir los precios.

Para ayudar a garantizar mercados competitivos, los economistas y los gobiernos necesitan formas fiables de evaluar el poder de fijación de precios de las empresas. Pero al evaluar los beneficios, ¿cómo pueden saber los economistas si el éxito se debe a una mayor productividad genuina, o simplemente a un mayor poder para fijar precios?

Estas son preguntas habitualmente debatidas sobre la competencia, la innovación y el crecimiento económico. Los responsables de las políticas se basan en la evidencia sobre el poder de fijación de precios de las empresas a la hora de decidir si los mercados están funcionando bien, si deben aprobarse las fusiones o si es necesario fomentar la competencia. Hasta ahora, ha sido difícil responder a estas preguntas porque la mayoría de los conjuntos de datos disponibles no incluyen información detallada sobre precios.

Un estudio de Ivan Kirov (Analysis Group), Paolo Mengano, profesor adjunto del Departamento de Economía, Finanzas y Contabilidad de Esade, y James Traina (NYU Stern Abu Dhabi), publicado en International Journal of Industrial Organization, presenta una nueva forma de estimar los márgenes de beneficio de las empresas—la diferencia entre los precios de venta y los costes de producción—incluso cuando los investigadores solo tienen acceso a datos de ingresos y no a información detallada sobre precios.

¿Por qué son importantes los márgenes de beneficio?

Los economistas suelen utilizar el margen de beneficio como medida del poder de mercado. Ayuda a entender el nivel de libertad que tienen las empresas para fijar precios.

Una competencia saludable ayuda a evitar que las empresas adquieran un poder de mercado excesivo y cobren precios más altos de los que podrían cobrar en un mercado más competitivo. Esto sirve para evitar que una empresa consiga un monopolio y aumente los precios de forma injusta. Dicho esto, unos márgenes más altos no equivalen necesariamente a una falta de competencia. Una empresa puede optar por vender con un margen alto para reflejar una innovación exitosa, una I+D exhaustiva, mejores productos, marcas más sólidas o una producción más eficiente.

Por el contrario, unos márgenes altos también pueden indicar una menor competencia u otras barreras que dificultan la entrada de nuevas empresas en un mercado. Comprender por qué los márgenes pueden ser altos o bajos ayuda a definir la respuesta política. Por ejemplo, ¿deberían los gobiernos apoyar a las empresas exitosas para que puedan seguir innovando, o deberían intervenir para fomentar una mayor competencia?

En los últimos años, muchos economistas han argumentado que los márgenes han aumentado en numerosos sectores, lo que ha suscitado un debate entre los responsables de las políticas—¿es esto el resultado de un nivel saludable de innovación, una mayor eficiencia o un dominio creciente del mercado?

Los consumidores están notando el impacto de la inflación disparada a nivel mundial. Por eso, los economistas y los responsables de las políticas necesitan entender si los precios más altos se deben a costes realmente más elevados para las empresas, o si las empresas están aumentando sus márgenes de beneficio, un fenómeno que se ha denominado ‘greedflation.’ Responder a esa pregunta depende de poder distinguir el poder de fijación de precios de las mejoras auténticas en la productividad, que es precisamente el reto que Mengano y sus coautores han intentado abordar.

El problema oculto

Los márgenes de beneficio son un tema habitual de estudio económico, pero siempre ha sido problemático acceder a la información necesaria para medirlos con precisión.

"El reto empírico es que la mayoría de los conjuntos de datos de producción solo ofrecen información sobre ingresos, no sobre precios", explican los autores del estudio.

Las cifras de ingresos solo nos dicen cuánto ganó una empresa en total y no ofrecen ninguna información sobre el importe del margen en sí.

¿Generó la empresa más ingresos porque vendió más productos? ¿Porque los produjo de forma más eficiente? ¿O porque su dominio del mercado le permitió cobrar precios más altos?

El problema es más fácil de imaginar si piensas que estás comparando dos restaurantes según su recaudación diaria. Ambos podrían declarar las mismas cifras de ingresos, pero aun así es posible que uno tenga un margen más alto que el otro. Puede que un restaurante haya atendido al doble de clientes. El otro simplemente podría haber duplicado los precios de la carta. Fijarse solo en los ingresos no revela el margen.

Los métodos anteriores han tenido dificultades para separar estos efectos. Como resultado, las estimaciones del poder de mercado de las empresas pueden distorsionarse porque confunden la productividad con el poder de fijación de precios. Este ha sido un reto persistente para los economistas que intentan comprender la competencia en distintos sectores.

Una nueva forma de separar los precios del rendimiento

Los autores del estudio proponen un nuevo enfoque.

"Nuestro método ayuda a los investigadores a estimar los márgenes de beneficio de las empresas utilizando datos de ingresos ampliamente disponibles, superando un obstáculo de larga data que ha limitado investigaciones anteriores," afirman.

El enfoque estadístico aprovecha mejor los datos existentes, corrige una fuente de sesgo bien conocida y permite a los investigadores distinguir de forma más fiable entre la productividad de una empresa y su poder de fijación de precios.

Normalmente, las bases de datos empresariales contienen información financiera como ingresos y costes, pero no los precios individuales cobrados por los productos. Hasta ahora, esa carencia de datos ha limitado la capacidad de los investigadores para medir los márgenes de forma coherente, pero con esta nueva metodología es posible obtener resultados más precisos.

El nuevo enfoque es flexible y aplicable a muchos entornos de mercado, lo que lo hace relevante para los investigadores que estudian la competencia en una amplia gama de sectores.

Relevancia en el mundo real

Aunque el estudio se centra en la metodología económica, tiene implicaciones de mayor alcance.

Si los economistas pueden estimar los márgenes con mayor precisión, los responsables de las políticas podrán tomar decisiones mejor fundamentadas sobre política de competencia, fusiones, estrategia industrial y regulación del mercado.

Unas estimaciones más fiables permiten profundizar en la investigación sobre productividad, innovación, mercados laborales, comercio internacional y dinamismo empresarial. En lugar de atribuir los mayores ingresos únicamente al poder de mercado, o de asumir que son el resultado directo de una mayor eficiencia, los investigadores pueden obtener una imagen más clara de lo que realmente ocurre dentro de las empresas.

Como explica el estudio, el enfoque puede aplicarse a conjuntos de datos ya existentes que utilizan los investigadores, lo que lo hace relevante para estudios en campos que van desde la macroeconomía hasta el comercio, el mercado laboral y las finanzas.

El método ofrece a los economistas una forma más fiable de medir el poder de mercado, en lugar de capturar involuntariamente diferencias en la productividad o los precios.

¿Innovación o poder de mercado?

Al hacer posible medir los márgenes con mayor precisión utilizando los datos ya disponibles, Mengano y sus coautores han dado a los investigadores una base más sólida para futuros estudios. Una mejor evidencia puede ayudar a los responsables de las políticas a distinguir entre los mercados que recompensan la innovación y aquellos en los que las empresas podrían estar beneficiándose de una competencia limitada. Con el tiempo, esto podría respaldar políticas mejor fundamentadas que fomenten mercados más competitivos, y en última instancia, ofrecer a los consumidores mayor variedad de elección y precios más justos.

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