¿Vale la pena invertir en la nueva fiebre del oro?
Con el oro alcanzando precios récord, analizamos las causas de este aumento y sus proyecciones a corto plazo. Además, compartimos algunos consejos para quienes estén pensando en invertir.
En octubre, el precio del oro alcanzó un máximo histórico de 2564,51 € por onza, un aumento del 175 % respecto al precio de 2014 de 931,56 €. Para ponerlo en contexto, el euro ha aumentado su valor un 27 % en el mismo período.
El aumento ha sido particularmente pronunciado en los últimos 12 meses: el oro ha sufrido un incremento del 41 % en su valor, mientras que la apreciación del euro ha rondado el 3 %. Y según las últimas cifras de Statista, el oro tan solo fue superado por el dólar en volumen promedio de transacciones en 2023, con un promedio diario de 162,2 mil millones de dólares estadounidenses.
No es de extrañar que el aumento en su valor haya atraído un interés significativo de inversores, desde China y Kenia hasta pequeños inversores y nuevos participantes en el mercado. Acudimos al experto en finanzas y colaborador académico de Esade Eloi Noya para explorar las razones detrás del fuerte aumento en los precios del oro y ofrecer algunos consejos para quienes están considerando invertir en este mercado.
¿Crecimiento a corto plazo?
Aunque el oro ha sido visto durante mucho tiempo como uno de los activos más seguros en tiempos de crisis —y no hay duda de que estamos viviendo en un entorno geopolítico extremadamente complejo de guerra, conflicto y tensiones políticas—, todos los potenciales inversores deberían tomarse el tiempo para evaluar si invertir el metal precioso es el movimiento adecuado.
Es probable que sigamos viendo subidas en el oro a corto y medio plazo, como cobertura contra la inflación
A pesar de su constante aumento en valor, Noya advierte que el oro es un activo inherentemente volátil. “Su oferta crece muy poco año tras año, y en cambio la demanda fluctúa mucho según las circunstancias macroeconómicas y geopolíticas, por lo que el precio refleja grandes oscilaciones que no son aconsejables para ningún inversor”, explica. Como vimos en los días posteriores a la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de EEUU, cuando los precios cayeron más de un 2 %, las circunstancias macroeconómicas y geopolíticas pueden desencadenar fluctuaciones masivas.
Junto con las perturbaciones menos predecibles, hay factores estructurales y menos cíclicos a tener en cuenta. Según Noya, la política monetaria expansiva desde la pandemia ha llevado a una mayor inflación y un debilitamiento de las monedas frente a activos como el oro. “La expectativa de una inflación acumulada de precios también empuja el precio al ser el oro un refugio o cobertura de los inversores contra esta inflación”, afirma.
Y, considerando que las políticas monetarias altamente líquidas no muestran signos de cambiar en un futuro cercano, el experto de Esade prevé que las ganancias a corto y medio plazo en el oro probablemente se mantendrán, actuando como un escudo contra la inflación (dejando a un lado los factores geopolíticos impredecibles).
Acumulación de activos
El fuerte aumento en el precio también puede atribuirse en buena medida a la significativa acumulación de oro por parte de los bancos centrales en los últimos años. En el segundo trimestre de 2024, Estados Unidos poseía 8.133 toneladas métricas de oro, representando el 72,41 % de las reservas de su banco central.
Nunca debemos concentrar nuestra inversión en un solo activo, aunque creamos que tiene un potencial de revalorización muy alto
Alemania continúa teniendo la mayor reserva de oro en Europa, con 3.351 toneladas métricas (71,46 % de sus reservas), seguida por Italia con 2.451,84 toneladas métricas (68,33 %) y Francia con 2.436,97 toneladas métricas (69,99 %).
Aunque la demanda de los bancos centrales disminuyó ligeramente en 2024, los de mercados emergentes están yendo en contra de la tendencia. Los mayores aumentos se observaron en Polonia (18,68 toneladas), India (18,67 toneladas), Turquía (14,63 toneladas), Uzbekistán (7,46 toneladas) y la República Checa (5,91 toneladas).
La única certeza es la incertidumbre
Dado este panorama alcista, muchos inversores pueden sentir la urgencia de adentrarse en el mercado del oro. Para ellos, Noya tiene una recomendación importante. Las oscilaciones del mercado son inevitables, y las carteras de todos los tamaños deben contener una gama diversa de productos. “Nunca debemos concentrar nuestra inversión en un solo activo, sea el oro, la renta variable o cualquier otro, aunque creamos que tiene un potencial de revalorización muy alto”, aconseja.
Pero tomando todo en cuenta, el oro sigue siendo un activo sólido. Como señala el experto de Esade: “Sin duda, debe formar parte de una cartera diversificada. Es de los activos que mejor va a comportarse, seguramente, en un entorno de fuerte inestabilidad política, de niveles de deuda soberana muy altos y de políticas monetarias laxas que van a seguir creando inflación”.
¿Y cómo podemos invertir en oro en 2025? El oro físico, como lingotes de distintos tamaños o monedas de oro, instrumentos financieros como fondos cotizados en bolsa de oro (ETFs), en los que el inversor compra un paquete de bonos o acciones, o una inversión directa en acciones de empresas mineras de oro, pueden formar parte de una cartera de inversión saludable y diversa.
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