Metaverso en la educación: Cómo las aulas inmersivas están transformando el aprendizaje universitario

Equipo Do Better

En mayo de 2022, Esade BAN —la red de inversores promovida por Esade Alumni—celebró su primer Metaverse Investment Forum. Más de 100 participantes se reunieron en un espacio virtual creado por Esade BAN, donde interactuaron con otros inversores y presenciaron diferentes presentaciones.

 La experiencia no es del todo nueva para quienes asistieron a videoconferencias durante el apogeo de la pandemia. Sin embargo, el debate sobre la utilidad de estos entornos virtuales está totalmente vigente. En un momento en que el metaverso en la educación universitaria avanza de forma acelerada y el mercado global se valoraba en torno a los 15.730 millones de dólares en 2025, con proyecciones de alcanzar los 21.980 millones en 2026 (Business Research Company, 2026), la educación se erige como uno de los ámbitos en los que esta tecnología puede resultar más disruptiva. 

¿Qué tiene el metaverso de diferente y por qué está siendo anunciado como el futuro de la educación y la formación? 

La educación del futuro 

Esteve Almirall, profesor asociado del Departamento de Operaciones, Innovación y Ciencia de Datos de Esade, considera que el metaverso en la educación ofrece a los docentes posibilidades que ninguna otra tecnología previa había logrado materializar de forma tan integrada. 

“Imaginemos una clase de anatomía, donde los estudiantes de medicina puedan sumergirse en representaciones realistas del cuerpo humano; una clase de física, en la que puedan participar en experimentos virtuales; o una clase de ingeniería, donde puedan sumergirse en motores o plantear instalaciones virtuales”, destaca. 

Además de brindar una experiencia inmersiva, el metaverso aumenta el potencial de aprendizaje. Un estudio reciente de PwC señaló que, en las clases en el metaverso, el ritmo de aprendizaje es cuatro veces más rápido que en el aula; los estudiantes tienen un 275% más de confianza a la hora de aplicar las habilidades que han aprendido después de practicar; están 3,75 veces más conectados emocionalmente con el contenido, que los alumnos de las clases presenciales, y cuatro veces más concentrados que sus compañeros de e-learning. 

Marc Correa, decano de la Executive Education de Esade, coincide en que las tecnologías inmersivas brindan a los participantes una vivencia más intensa y memorable. Hablando del lanzamiento del campus virtual de Esade en el metaverso, Correa afirmaba que “el valor añadido del profesorado deberá centrarse en conocer y dominar el proceso y el entorno, y en ser facilitador en el proceso del participante”.

Esta visión encaja con una transformación más amplia que está redefiniendo la relación entre tecnología y pedagogía. En este sentido, es relevante revisar también cómo las plataformas digitales están reconfigurando otros ámbitos del aprendizaje, como por ejemplo la inteligencia artificial ChatGPT y la educación.

El metaverso en la educación universitaria: mercado en expansión acelerada

Más allá del debate pedagógico, la dimensión económica del fenómeno es difícilmente ignorable. El mercado global del metaverso educativo crece a una tasa anual compuesta de aproximadamente el 40 %, con proyecciones que lo llevan desde los 15.000 millones actuales hasta más de 86.000 millones de dólares en 2030 (Business Research Company / Grand View Research, 2026). Empresas como Microsoft, Meta, Roblox Corporation y un ecosistema creciente de startups de EdTech están compitiendo por definir los estándares del aula inmersiva del siglo XXI.

En paralelo, una encuesta de EDUCAUSE de 2024 reveló que el 82 % de las universidades prevé mantener programas híbridos de forma permanente, y el 68 % investiga activamente tecnologías de realidad extendida (XR) para mejorar el compromiso de sus estudiantes en entornos online. Esta tendencia apunta a que el metaverso en la educación universitaria dejará de ser una apuesta experimental para convertirse en infraestructura educativa.

Para comprender mejor la magnitud de esta transformación digital en el ámbito universitario, resulta pertinente leer el análisis de Do Better sobre el futuro de la educación superior y el debate en torno a repensar la formación empresarial.

El valor insustituible de las redes reales presenciales

A pesar del gran potencial que ofrece el metaverso en la educación universitario, el profesor pionero en metaverso, Frank Piller, no ve creee que esta nueva tecnología vaya a reemplazar completamente al aprendizaje presencial en el aula. 

“Para los programas más largos, como los Executive MBA y los Full Time MBA, la relación cara-a-cara aporta otro elemento fuerte”, afirma. “Para este tipo de programas, lo que enseñamos como profesores es el 50% del valor. El otro 50% proviene de la red: del intercambio de conocimientos y la interacción informal entre los estudiantes, de la vida social y del deporte, entre otros. Y creo que no podemos reemplazar estos elementos con el metaverso”. 

Pero, aunque es posible que el metaverso no reemplace por completo las interacciones personales presenciales, Esteve Almirall cree que sí transformará la educación. 

“Está claro que la educación va a cambiar”, afirma. “Y esta transformación cambiará nuestra sociedad. Con el metaverso, podremos disfrutar de una rica interacción con compañeros de estudios y profesores de todos los rincones del mundo y esto cambiará nuestro mundo para mejor”. 

¿Borrando los límites entre lo físico y lo digital?

Al ponerse cascos de realidad virtual o gafas de realidad aumentada, las personas pueden socializar, trabajar, jugar o acudir a rezar en un contexto en que los límites entre lo digital y lo físico son permeables. En 2026, las gafas de realidad virtual de menos de 400 dólares ya son una realidad comercial, lo que está reduciendo significativamente las barreras de acceso a estos entornos inmersivos.

Aun así, existe una salvedad importante: ¿realmente agrega valor a lo ya disponible a través de elementos individuales la convergencia entre lo físico y lo digital? ¿Tendrán los consumidores el apetito suficiente por un entorno virtual de estas características, con ambición de abarcarlo todo? 

Para Xavier Pérez, profesor de Esade y CEO de Metavers Consulting, la respuesta a esta pregunta es un rotundo “sí”. Ahora estamos en una fase de surgimiento, que será avanzada en 2025, afirmó durante su ponencia de Esade BAN sobre oportunidades de inversión en el metaverso —precisamente, ante una audiencia virtual—. 

Según las previsiones de la compañía tecnológica Garner, el 25% de la población pasará al menos una hora al dia en el metaverso a partir de 2026. En opinión de Pérez, ahora es el momento de que las organizaciones inviertan en metaverso. No obstante, el problema para muchos es que no saben en qué están invirtiendo realmente.

Esta evolución tecnológica conecta con la reflexión más amplia sobre cómo la inteligencia artificial y la digitalización están transformando las ciudades y las vidas, así como con los debates en torno a la regulación de la inteligencia artificial.

¿Cuándo y cómo deben participar las organizaciones educativas en el metaverso?

Organizaciones de toda clase, especialmente las instituciones educativas y las empresas que interactúan directamente con el usuario final, se preguntan cuándo y cómo participar en el metaverso. E incluso si conviene tratarlo principalmente como una distracción, de la que solo ciertos elementos específicos son relevantes para sus operaciones.

Domingo Mirón, presidente de Accenture en España, Portugal e Israel, considera que, si bien el metaverso tiene muchos beneficios y un potencial sin explotar, las compañías deben ser selectivas al implementar sus tecnologías. 

En una ponencia realizada en una sesión de los Matins Esade, en marzo de 2022, Mirón afirmó: “Aunque su verdadero potencial todavía es una incógnita, ya sabemos que el metaverso, facilita la capacitación de personas en procesos industriales, permite la captación de talento a través de sesiones inmersivas y la creación de nuevos modelos de negocio”. 

Aun así, pidió precaución y no precipitarse a invertir, y sugirió que las empresas solo deberían implementar tecnologías que cumplan con tres indicadores: mejorar la toma de decisiones, optimizar la relación con los clientes o grupos de interés y facilitar las operaciones diarias.  Estos mismos criterios son aplicables al ámbito educativo, cualquier tecnología inmersiva debe justificarse por su impacto pedagógico comprobable, no por su atractivo tecnológico.

La IA como motor del metaverso educativo en 2026

Uno de los cambios más significativos desde las primeras experiencias de metaverso educativo es la integración de la inteligencia artificial generativa dentro de los entornos inmersivos.

En 2025 y 2026, la combinación de IA y realidad aumentada está permitiendo crear ecosistemas educativos con tutorías adaptativas en tiempo real, simulaciones generadas por IA y evaluación automática de competencias dentro del entorno virtual. Esto no es ciencia ficción, algunas plataformas ya ofrecen experiencias XR con IA integrada para la formación empresarial.

Sin embargo, esta integración tecnológica plantea también retos éticos y regulatorios relevantes, como el riesgo de dependencia tecnológica, la necesidad de formación docente en ética digital y la urgencia de normativas claras sobre el uso de datos sensibles generados por los estudiantes en entornos virtuales. La discusión sobre los límites y responsabilidades de la IA en contextos formativos conecta directamente con los debates que desde Do Better hemos abordado en torno a la regulación de los algoritmos y la gestión de datos.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el metaverso en educación?

El metaverso en la educación se refiere al uso de entornos virtuales tridimensionales e inmersivos, accesibles a través de dispositivos de realidad virtual o aumentada, para diseñar experiencias de aprendizaje. A diferencia del e-learning tradicional, el metaverso permite a los estudiantes interactuar con el contenido, con sus compañeros y con el profesorado en un espacio compartido con presencia y corporalidad digital, lo que potencia el compromiso emocional y la retención del conocimiento.

¿Puede el metaverso reemplazar las clases presenciales en la universidad?

La evidencia disponible sugiere que no, al menos no en su totalidad. El metaverso en la educación universitaria es una herramienta complementaria de gran potencial, especialmente para la formación práctica, la simulación y el acceso global al conocimiento. Sin embargo, el aprendizaje presencial aporta dimensiones relacionales, como redes, vínculos y socialización, que los entornos virtuales, por ahora, no replican con la misma eficacia.

El modelo que emerge con más fuerza es el híbrido, es decir, combinar lo mejor de ambos mundos según el tipo de competencia que se quiere desarrollar.

¿Cuáles son los principales desafíos del metaverso en el ámbito educativo?

Los retos actuales son de naturaleza tecnológica, pedagógica, ética y económica, como el coste de los dispositivos (aunque decreciente), la necesidad de formación docente específica, los interrogantes sobre privacidad y uso de datos del estudiantado, los problemas de equidad en el acceso y la dificultad de acreditar competencias adquiridas en entornos virtuales. A estos se suma la pregunta fundamental que todo educador debe hacerse: ¿añade esta tecnología valor pedagógico real o simplemente sofistifica la forma sin cambiar el fondo?

¿Qué universidades están liderando la adopción del metaverso en 2026?

En el ámbito internacional, la Universidad de Arizona, la Universidad de Miami y escuelas de negocios como NEOMA Business School son referentes en la adopción de tecnologías de metaverso educativo. En España, Esade fue la primera escuela de negocios en Europa en lanzar un campus 100 % en el metaverso, inaugurado en noviembre de 2022 para estudiantes de Executive Education. La región de Asia-Pacífico se perfila como la de mayor crecimiento en adopción durante el período 2026–2030.
 

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