Mujeres que lideran, transforman e inspiran
En el evento Esade-Forté, con motivo del Día Internacional de la Mujer, reafirmamos nuestro compromiso con la equidad y la igualdad de oportunidades, y compartimos la misión de impulsar a las mujeres para que desarrollen su potencial de liderazgo.
Un escenario. Cuatro mujeres. Frente a un auditorio lleno, una misión compartida: generar impacto a través de la colaboración, el acceso a la educación, la mentoría y el fortalecimiento de redes.
En el evento Esade-Forté, la universidad celebró el Día Internacional de la Mujer en colaboración con la Fundación Forté, reuniendo a una comunidad comprometida bajo un mensaje central: “Cuando las mujeres invierten en mujeres, la sociedad avanza más rápido”. Un encuentro para reconocer la trayectoria de mujeres que lideran, transforman e inspiran, y para reafirmar el compromiso de Esade con la equidad y las oportunidades.
Esade Business School es miembro de la Fundación Forté, un consorcio sin ánimo de lucro de empresas líderes y destacadas escuelas de negocios dedicado a empoderar a las mujeres líderes del futuro. En nuestros programas MBA y MSc, nos comprometemos a empoderar a las mujeres líderes con impacto que están dispuestas a desafiar las normas, a impulsar la innovación y a inspirar el cambio en sus sectores y en sus comunidades.
Un compromiso compartido
La jornada comenzó con las palabras de bienvenida de Joan Rodon, director general adjunto de Esade, y Krystal Brooks, Senior Director of Development de Forté Foundation, quienes marcaron el tono del evento. Su mensaje puso de relieve un compromiso institucional de largo recorrido: avanzar hacia la igualdad de género no es una iniciativa puntual, sino una responsabilidad integrada en la historia y la misión de Esade.
Ambos destacaron la importancia de alianzas como la de Esade y Forté, colaboraciones que amplían el acceso a la educación, fortalecen las trayectorias de liderazgo y construyen comunidades globales de apoyo para mujeres en el ámbito empresarial.
Una conversación desde la experiencia
La mesa redonda, titulada “Give to Gain: The Power of Women’s Networks”, reunió a un grupo diverso de líderes: Lisa Hehenberger, decana de Esade Business School; Elissa Sangster, CEO de Forté Foundation; y Elena Liquete, Senior Consultant en Carrington Crisp, moderadas por Pollyanna Nethersole, directora de Esade International Recruitment & Admissions.
A través de un diálogo dinámico y honesto, las ponentes exploraron las realidades detrás de las trayectorias de liderazgo, abordando tanto los desafíos estructurales como los momentos clave personales. Sus intervenciones revelaron un hilo común: el éxito rara vez es individual; se construye a través de redes de apoyo, visibilidad y oportunidades compartidas.
Redes que abren puertas
En el centro de la conversación emergió una idea clave: mientras la educación construye capacidades, las redes generan acceso.
Las redes profesionales —a menudo informales y en ocasiones invisibles— influyen en las oportunidades, condicionan decisiones y determinan quién se sienta en la mesa. Para muchas mujeres, estos espacios siguen siendo parcialmente inaccesibles. El panel subrayó la importancia de crear comunidades intencionales que fomenten la inclusión, la visibilidad y la confianza.
La mentoría apareció como un pilar fundamental, pero el debate fue más allá. El patrocinio —la acción de defender activamente a alguien en espacios de decisión— se identificó como un factor decisivo en el avance profesional. No se trata solo de orientar, sino de abrir puertas que de otro modo permanecerían cerradas.
Romper patrones, redefinir el liderazgo
A través de experiencias personales, las ponentes compartieron momentos que marcaron sus trayectorias: cómo enfrentaron sesgos, equilibraron expectativas y cuestionaron normas establecidas. Desde sus inicios profesionales hasta posiciones de liderazgo, sus relatos mostraron cómo las barreras —visibles e invisibles— siguen influyendo en las carreras.
Pero más allá de lo individual, surgió una reflexión más profunda: la necesidad de repensar el liderazgo. En lugar de adaptarse a modelos tradicionalmente asociados a comportamientos masculinos, el debate apuntó hacia una ampliación de los modelos de liderazgo, donde la empatía, la colaboración y la inteligencia relacional se reconozcan como fortalezas clave.
Porque la cuestión ya no es cómo las mujeres encajan en los sistemas existentes, sino cómo esos sistemas deben evolucionar.
El poder del cambio intencional
Si hubo una idea recurrente fue la de la intencionalidad. El cambio no ocurre de forma espontánea: requiere esfuerzo, medición y responsabilidad.
Desde las estrategias de selección hasta las políticas organizativas, las empresas deben diseñar activamente entornos donde la diversidad pueda prosperar. Los datos, la transparencia y objetivos claros se destacaron como herramientas esenciales para pasar de la intención a la acción.
Al mismo tiempo, la responsabilidad es compartida. Se anima a las mujeres a ser más estratégicas en sus decisiones profesionales, a defender su propio desarrollo y a construir independencia financiera —no como una carga individual, sino como parte de un ecosistema que debe apoyarlas y facilitar su crecimiento.
De la reflexión a la acción
Tras la mesa redonda, la conversación continuó más allá del escenario, en un espacio de intercambio y reflexión entre los asistentes. Se compartieron ideas, experiencias y contactos, dando vida al principio central del evento: las redes crecen con la participación.
La sesión concluyó con las palabras de cierre de Hehenberger, quien invitó a la audiencia a entender la jornada no como un momento aislado, sino como parte de un movimiento más amplio que requiere compromiso sostenido, responsabilidad colectiva y acción continua.
Un movimiento colectivo
Al final de la jornada, una idea quedó clara: el progreso es colectivo.
La igualdad de género no es solo una cuestión de mujeres, sino un desafío social. Cuando las mujeres avanzan, las organizaciones funcionan mejor, las economías crecen y las oportunidades se amplían para todos.
El mensaje fue contundente: invertir en otros, construir redes con intención y abrir camino a quienes vienen detrás. Porque cada carrera que avanza, cada voz que se amplifica y cada barrera que se elimina contribuye a algo mayor que el éxito individual.
Un movimiento —silencioso pero constante, inclusivo por diseño y profundamente transformador.
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