¿Puede la empresa privada ayudar a erradicar la pobreza global?

Equipo Do Better

El 17 de octubre es el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. Tras 35 años desde la creación de dicha efeméride, cuando más de 100.000 personas se reunieron en el Trocadero de París en 1987 para honrar a las víctimas de la pobreza, la violencia y el hambre, ¿cuánto ha cambiado? 

Según Naciones Unidas, el porcentaje de población viviendo en extrema pobreza en el mundo – es decir, población que vive con menos de 1,90 dólares al día – cayó del 36% en 1990 al 10% en 2015. Pero el objetivo de la ONU de erradicar la pobreza global en 2030 ha recibido un duro golpe por la pandemia de COVID-19. 

Durante los primeros dos años de pandemia, más de 160 millones más de personas se vieron abocadas a la pobreza. Al mismo tiempo, los 10 hombres más ricos duplicaron sus fortunas a razón de 15.000 dólares por segundo, o 1.300 millones de dólares al día. 

“Si estos diez hombres perdieran el 99,999% de su riqueza mañana, seguirían siendo más ricos que el 99% de toda la población del planeta”, afirma la directora ejecutiva de Oxfam Internacional Gabriela Bucher. “Ahora tienen seis veces más riqueza que los 3.100 millones de personas más pobres”. 

La desigualdad es una opción política 

Según el Informe Mundial de Desigualdad de 2022, a pesar de la disminución del número de personas que vivían en la pobreza antes de la pandemia, la desigualdad de la riqueza mundial ha ido creciendo de forma sostenida desde la década de 1980. 

“La subida no ha sido uniforme”, dice el informe. “Algunos países han experimentado crecimientos espectaculares en la desigualdad (como por ejemplo EEUU, Rusia e India) mientras que otros (los países europeos y China) han experimentado aumentos relativamente menores. Estas diferencias confirman que la desigualdad no es inevitable, es una opción política”. 

La globalización y la digitalización han hecho poco para cerrar esta brecha: las desigualdades globales son las mismas hoy que las que había en el apogeo del imperialismo occidental a principios del siglo XX. 

“El mundo está en una encrucijada”, afirman Enrique Rueda, Ángel Saz Carranza y Tirso Virgós de EsadeGeo. “El descontento ciudadano generalizado ha sacudido las políticas de muchos países y las relaciones internacionales, ya que el valor económico generado por la globalización no se ha compartido de forma suficientemente inclusiva”. 

“La pandemia ha empeorado la desigualdad en muchos países; el comercio convencional de bienes y servicios se está estancando, mientras que el componente intangible de la economía mundial crece y las preocupaciones por la estabilidad financiera han dado lugar a importantes aumentos de la deuda soberana”. 

Riqueza pública vs riqueza privada 

La gran brecha entre la riqueza privada y la riqueza pública en los países ricos, que ha crecido significativamente en las últimas décadas, ha tenido un gran impacto en la capacidad de los estados para abordar la creciente desigualdad. 

“Esta tendencia se ha magnificado por la crisis de la COVID, durante la cual los gobiernos tomaron prestado el equivalente al 10-20% del PIB, esencialmente del sector privado”, dice el Informe de Desigualdad Mundial. “La baja riqueza actual de los gobiernos tiene implicaciones importantes para las capacidades estatales para abordar la desigualdad en el futuro, así como los retos clave del siglo XXI como el cambio climático”. 

Pero, según un informe realizado para EsadeGov por 27 académicos, expertos y profesionales del sector público y privado, el sector privado tiene un papel importante a desempeñar en la prestación de servicios sociales vitales. 

“El debate sobre la colaboración público-privada sigue anclado en la dicotomía clásica entre lo público y lo privado, que cuestiona las iniciativas publico-privadas de provisión de servicios”, afirma Mónica Reig, directora asociada de EsadeGov y una de las autoras del informe. 

Los autores continúan diciendo que: “Las alianzas público-privadas permiten cooperación estratégica entre diferentes sectores, actuando como complemento de culturas, habilidades técnicas, recursos y conocimiento para la creación de valor social. En este contexto, los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU pueden ofrecer una oportunidad para ir más allá del debate inútil sobre la dicotomía entre los sectores público y privado y contemplar la necesidad de colaboraciones interinstitucionales capaces de hacer una contribución a la sociedad”. 

Do good, do better 

“En ocasiones, la Administración pública percibe a la empresa como una institución poco ética, interesada solo en maximizar los beneficios”, añade Reig. 

Con la creciente brecha de riqueza entre los CEOs más ricos del mundo y sus empleados, y los crecientes niveles de acción industrial en búsqueda de un salario digno, no es difícil ver por qué. 

Pero, según Dimo Ringov, profesor asociado del Departamento de Estrategia y Dirección General de Esade, es posible operar negocios exitosos y rentables y, al mismo tiempo, contribuir a la erradicación de la pobreza. 

“Los negocios pueden hacerlo bien y hacer el bien, pueden ser rentables y al mismo tiempo ayudar a sacar a las comunidades de la pobreza”, afirma. “La clave está en desarrollar soluciones comerciales escalables que puedan también mejorar la suerte de los que menos tienen”. 

En un estudio llevado a cabo con Myrto Chliova, Ringov identificó seis condiciones para el éxito empresarial frente a los importantes desafíos que enfrenta la “base de la pirámide económica”: 

  • Usar sustitutos institucionales como ONG locales o internacionales para compensar la falta de instituciones que funcionen bien.
  • Reducir considerablemente los costes y riesgos para tener en cuenta la escasez extrema de recursos y los ingresos disponibles mínimos.
  • Focalizarse en la innovación empresarial que supere la escasez de recursos y los fallos institucionales, más que la innovación tecnológica.
  • Garantizar que los productos y servicios sean relevantes para las comunidades locales y, al mismo tiempo, brindar una perspectiva global para el emprendimiento.
  • Minimizar el grado decambio de comportamiento requerido para adoptar el modelo de negocio.
  • Garantizar que la población local sea vista como productora y a la vez consumidora, e incorporarla a las empresas como cocreadora.

Según sugieren Rongov y Chliova, el uso de esta plantilla permite la replicación y capacidad de escala que ayuda a los negocios a crecer mientras alivian la pobreza. 

Además, seguir un modelo de negocio focalizado en apoyar a “la base de la pirámide”, más que al 1% que se encuentra en la cima, puede ayudar a alcanzar los objetivos de la ONU para “erradicar la pobreza en todas sus formas, en todas partes, en el 2030”. 

Todo el contenido está disponible bajo la licencia Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional.