Vacíos institucionales o una oportunidad para crear mercados inclusivos

Un estudio sobre mercados rurales en Bangladesh muestra cómo incorporar las tradiciones y la cultura para abordar las desigualdades sociales y fomentar la legitimidad de actores marginados.

Ignasi Martí Lanuza

Este artículo fue galardonado con el Premio al Impacto 2024 de la revista Academy of Management. 


Si los mercados son una herramienta para el desarrollo económico y social, todos los que contribuyen a su actividad deberían poder beneficiarse de ellos. Pero las instituciones de mercado débiles son vistas como las responsables de crear vacíos que refuerzan, en lugar de reducir, las desigualdades sociales

Sin embargo, un estudio de Johanna Mair (Universidad de Stanford), Ignasi Martí, director del Instituto de Innovación Social de Esade, y Marc J. Ventresca, de la Universidad de Oxford, publicado en la revista Academy of Management, demuestra que estos aparentes vacíos no están desprovistos de instituciones concretas, sino que contienen muchos factores políticos, comunitarios y religiosos locales en conflicto.  

Estos aparentes vacíos institucionales pueden verse como herramientas útiles para detectar problemas sociales. Pueden ayudar a diagnosticar las condiciones que deben abordarse para desarrollar iniciativas de mercado inclusivas”, afirman los autores. Si se replantean desde esta perspectiva, es posible utilizarlos para identificar los factores que impulsan la exclusión y la desigualdad e implementar soluciones efectivas. 

Una perspectiva local de los mercados globales 

Con el objetivo de desarrollar esta teoría y presentar una nueva perspectiva sobre la creación de mercados, los autores colaboraron con Building Resources Across Communities (BRAC), una organización creada en 1972 en Bangladesh que ahora cuenta con un alcance global. 

El Bangladesh rural ofrece un rico estudio de caso para analizar la creación de mercados como una herramienta para el desarrollo económico y social

Desde sus comienzos, el BRAC ha experimentado con una serie de actividades y programas para lograr sus objetivos, como la microfinanciación, los servicios sanitarios, la educación y la asistencia jurídica. Empezó a incorporar mecanismos de mercado en su método en la década de 1990, cuando paso de enfocarse de las comunidades locales en general al caso específico del empoderamiento y la participación económica de las mujeres.  

Tras darse cuenta de que el acceso a los servicios financieros no era suficiente por sí solo para generar actividades de mercado sólidas, el BRAC empezó a ofrecer un apoyo más amplio. Se proporcionó acceso a recursos, ayuda para comercializar productos y otros aspectos de apoyo empresarial con la finalidad de facilitar medios de vida sostenibles y crear puestos de trabajo locales.  

Este escenario ofreció a los investigadores un rico estudio de caso empírico para desarrollar una teoría de los vacíos institucionales, analizar la creación de mercados como herramienta para el desarrollo económico y social, y vincular el complejo contexto del Bangladesh rural con la teoría organizacional. 

Reforzar la importancia de lo local

En el momento de recoger los datos, el BRAC operaba en los 64 distritos de Bangladesh, que incluían 70.000 aldeas y el 80% de la población. A pesar de que el país había progresado mediante políticas centradas en paliar la pobreza y generar igualdad, las configuraciones institucionales presentaban importantes barreras económicas para las comunidades rurales y tenían un impacto negativo desproporcionado en las mujeres.  

Los investigadores analizaron programas seleccionados del BRAC durante seis años del siguiente modo: recopilaron datos históricos y actuales de distintas fuentes, observaron a los participantes en una gran cantidad de visitas sobre el terreno, llevaron a cabo entrevistas en profundidad y semiestructuradas a los participantes y realizaron consultas periódicas al fundador y presidente del BRAC, Fazle Abed. Se realizaron entrevistas a fuentes externas, incluidas ONG, y se recabaron datos a partir de ellas. 

Independientemente de las políticas públicas y la legislación, las costumbres, tradiciones y creencias religiosas dictan las actividades del mercado local

Al revisar y analizar las opiniones y experiencias de las personas sobre el terreno en Bangladesh, los investigadores pudieron revelar la importancia que tienen las instituciones comunitarias, políticas y religiosas del Bangladesh rural en las instituciones formales del mercado de la propiedad y la autonomía.  

El estudio reveló dos grandes intervenciones positivas: actividades que redefinen la arquitectura del mercado y renegocian los acuerdos existentes para ofrecer acceso a los grupos que anteriormente estaban excluidos y actividades que legitiman a los nuevos actores mediante la concienciación y la creación de narrativas sociales que apoyen el acceso al mercado de dichos grupos. 

Crear nuevas estructuras

En el aspecto de la redefinición de la arquitectura del mercado, se identificó un conjunto de actividades más amplio que permitieron ofrecer una serie de intervenciones institucionales estructurales con éxito:  

  • Crear espacios de interacción para hacer frente a la desigualdad estructural ofreciendo oportunidades estructuradas para mantener conversaciones cara a cara ‘igualitarias’ (por ejemplo, entre los vecinos de las aldeas y sus compañeros de trabajo) e interacciones ‘desiguales’ (como las que se producen entre los trabajadores y los líderes considerados la ‘élite’, o entre roles de género tradicionalmente desiguales). 
  • Ampliar los sistemas de recursos mediante la colaboración con los sistemas gubernamentales y los proveedores de servicios sociales ya existentes
  • Redefinir los acuerdos locales basándose en los medios locales de resolución de problemas y aprovechando las fuentes habituales de apoyo local

Potenciar la colaboración

Por lo que se refiere a promover la legitimidad de los nuevos actores del mercado, se identificaron dos áreas: 

  • Desarrollar la capacidad de sensibilización para facilitar la concienciación (autorreflexión individual y colectiva) y mejorar el conocimiento de las habilidades a su abasto (apoyar a los grupos marginados para que identifiquen y valoren las habilidades que tienen). 
  • Recombinar normas y tradiciones desmitificando las estructuras tradicionales y educando a los grupos marginados sobre su pertenencia a dichas estructuras, y adoptar actuaciones artísticas tradicionales para incorporar las culturas de los grupos marginados en la esfera de la comunicación. 

Los mercados económicos dependen de una compleja red de constituciones, leyes, derechos y normativas. Junto a estas instituciones formales están las costumbres, tradiciones y creencias religiosas de las comunidades locales en las que operan los mercados. Independientemente de cómo se moldeen las políticas públicas o se elabore la legislación, es más probable que este último conjunto de normas dicte las actividades que se llevan a cabo a nivel local.  

El análisis de las complejidades en juego en el Bangladesh rural permitió a los investigadores ilustrar cómo se pueden incorporar las tradiciones y la cultura y, en lugar de considerarlas como un vacío institucional, utilizarlas para abordar de forma proactiva las desigualdades y crear legitimidad.  

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