La IA y la disrupción de la educación superior
La irrupción de la IA en la formación universitaria está provocando una transformación profunda y acelerada. El verdadero reto es integrar la tecnología sin perder de vista la esencia del propósito educativo.
El desarrollo exponencial de las capacidades de la IA generativa está empezando ya a afectar significativamente al sector de la educación.
Hace ya algo más de dos años, poco después del lanzamiento de ChatGPT (enero 2023), Khan Academy presentó Khanmigo, un tutor personalizado que guía a los alumnos en el aprendizaje de prácticamente todas las materias de la enseñanza elemental, secundaria e incluso más allá. Khanmigo ha evolucionado, y hoy en día funciona en más de 570 distritos escolares de Estados Unidos, usado a diario por cerca de cien mil estudiantes y maestros. Estamos a punto de ver aparecer su segunda versión, que permitirá un grado de interacción mucho mayor con el estudiante, haciéndole preguntas proactivamente y midiendo su avance.
También los grandes del mundo tecnológico están lanzando sus propuestas en el sector educativo. La más significativa es la de Google basada en Gemini que extiende su oferta de Google Classroom. Es una oferta que busca complementar la tarea de los profesores permitiendo crear tutores (al estilo de los GPTs de OpenAI), quizzes, preparar syllabus, presentaciones, exámenes, ayudar a la docencia con ideas, etc. Se integra muy bien con Google Classroom ofreciendo un entorno completo de soporte a las clases. Se trata de un entorno incremental que no busca cambiar la educación, sino dotarla de modernas herramientas de IA que la hagan más eficaz.
Pero los tutores basados en IA han ido mucho más allá. Un reciente estudio realizado en Nigeria mostraba que seis meses con un tutor de IA equivalían a dos años escolares de progreso.
Por su parte, MacKenzie Price y Andrew Sutherland, graduados en psicología por Stanford, han fundado una cadena de escuelas, entre las que destacan Alpha School y Alpha High School. Son escuelas basadas en tutores de IA. Aseguran que, gracias a estos tutores, los alumnos aprenden entre dos y tres veces más rápido y, por lo tanto, basta con dedicar dos horas al día al aprendizaje de materias. El resto del día se destina a proyectos, actividades en grupo, música, deporte...
Los resultados de muchas de estas escuelas basadas en IA avalan sus propuestas, situándose en el top 2 % en Texas y Arizona
Muchas de estas escuelas operan como charter schools, una figura estadounidense que permite crear proyectos educativos singulares. Están situadas mayoritariamente en Texas, pero también en Arizona y Toronto. Aunque algunas son asequibles, la mayoría tienen un coste aproximado de 40.000 dólares al año por estudiante. Eso sí, con unas instalaciones magníficas.
Los resultados de muchas de estas escuelas —aunque no todas— avalan sus propuestas, situándose entre el 2 % superior de centros educativos de Texas y Arizona, estados que, recordemos, albergan universidades tan prestigiosas como Texas A&M o Arizona State University (ASU), considerada una de las más innovadoras de EEUU.
Y no se trata solo de estas escuelas. Plataformas online como Duolingo, Speak o Jumpspeak han revolucionado la enseñanza de lenguas con aplicaciones que corrigen tu entonación, te permiten hablar desde el primer minuto y evalúan tu progreso al instante. De hecho, la enseñanza de idiomas que no incorpora IA parece hoy en día una especie en extinción.
Un cambio de paradigma educativo
Pocos dudan de que los tutores de IA van a desempeñar un papel clave en la educación. Parece claro que su uso en entornos de aula seguirá siendo imprescindible en la formación de los más jóvenes, lo que permite dedicar el tiempo restante a lo que realmente constituye la educación: aquello que va más allá de la simple transmisión de conocimientos.
Tampoco se duda ya de que su aplicación en la educación superior es solo cuestión de tiempo —y no mucho—. Especialmente en executive education o en materias altamente estructuradas como álgebra, cálculo, economía, Python... y muchas otras.
Algunos incluso predicen que, con estas herramientas, podrían aparecer grados de dos años. En países muy preocupados por el rendimiento educativo como China, Corea, Taiwán o Japón, su uso se está explorando con pilotos a todos los niveles. Son países centrados en la eficiencia, también en el campo de la educación.
Los entornos universitarios tampoco han quedado al margen. El caso más emblemático es el del curso CS50 de Harvard (Introduction to Computer Science), dirigido por David J. Malan. Se trata probablemente del curso más popular de Harvard, disponible en línea y presencialmente, con más de seis millones de estudiantes. La versión presencial cuenta con 1.000 estudiantes y más de 2.000 participantes en sus hackatons. Necesitaba más de 100 teaching assistants, y creó su propio tutor de IA para sustituirlos. Este es solo uno de los muchos pilotos que universidades de todo el mundo están realizando con tutores basados en IA.
Resultados todavía no concluyentes
No contamos aún con estudios rigurosos sobre la efectividad de estos pilotos: por ahora los resultados son más anecdóticos que concluyentes, aunque bastante prometedores. Es cierto que Alpha School atrae a familias del sector tecnológico, con alto nivel cultural y muy preocupadas por el futuro de sus hijos: escolares que probablemente prosperarían en cualquier entorno. Los resultados carecen por tanto de potencia estadística. Pero la premisa de que una enseñanza personalizada, evaluada constantemente, es más efectiva, resulta difícil de refutar.
Estamos ante la disrupción más importante en la historia de la educación
Estos tutores permiten ejercicios que van mucho más allá de lo que hasta ahora era posible: dialogar con Julio César, interrogar a Einstein o a Winston Churchill, realizar diálogos socráticos en profundidad o aprender cálculo de manera progresiva y adaptada al ritmo de cada alumno. Los próximos avances tecnológicos en realidad virtual llevarán todo esto a niveles inesperados: vivir un día en la Roma de los emperadores, navegar por el cuerpo humano o por galaxias lejanas, o realizar simulaciones y casos empresariales que van mucho más allá de lo que jamás creímos posible.
Además, los avances en la generación de vídeos a partir de descripciones textuales —como Veo 3 de Google— permiten construir estos entornos sin necesidad de inversiones multimillonarias. Están al alcance de muchos.
La Disrupción
Estamos, en definitiva, ante la disrupción más importante en la historia de la educación. Se trata de poder ofrecer una enseñanza el doble o el triple de efectiva, hacerlo a gran escala —prácticamente sin límite— y con un coste bajo y decreciente.
La disrupción económica es evidente, pero también lo es la de la propia profesión docente. La transmisión de contenidos, las clases de 90 minutos (3 horas en escuelas de negocios), se transforman en sesiones personalizadas mediante asistentes de IA, y el énfasis se desplaza hacia lo experiencial, hacia la realización de proyectos con un nivel de realismo sin precedentes.
Veremos cómo estas posibilidades se exploran en mil direcciones. Algunos intentarán compactar el aprendizaje ofreciendo grados en dos años; otros ofrecerán combinaciones grado + máster en cuatro años.
Como suele ocurrir con toda innovación, los cambios más disruptivos surgirán en los márgenes de lo establecido. Los inconformistas, los outliers, serán buena parte de los protagonistas. Pero ya estamos viendo cómo países obsesionados con el rendimiento educativo —como China, Corea o Japón— inician proyectos ambiciosos para incorporar estas tecnologías en sus sistemas educativos.
La educación online será uno de los entornos con propuestas más disruptivas
En las escuelas de negocios, el primer campo de transformación será Executive Education, que sufrirá el mayor cambio de su historia. Pero recordemos: la formación de ejecutivos está en el corazón de una escuela de negocios. No tardaremos en ver cómo estas tecnologías penetran en los MBAs, másteres y demás programas formativos.
Sin embargo, habrá una gran diversidad en la adopción. Mientras algunas escuelas adoptan un formato muy disruptivo donde los tutores de IA tendrán un gran protagonismo, otras escogerán un camino más incremental dotando a profesores y alumnos de instrumentos de IA generativa que les permitan multiplicar su eficacia. Paralelamente veremos como la educación online será uno de los entornos con propuestas más disruptivas.
Los centros educativos están sujetos a una gran regulación y no tiene mucha libertad para modular su grado de adopción. Sin embargo, la realidad del avance tecnológico los irá empujando inexorablemente hacia cambios muy substanciales. Solo hay tres opciones en este entorno:
- La primera hacer más bien poco, adoptar lo mínimo, lo que todos conocemos —ChatGPT, etc.— Situarse aquí es estar en línea con los más conservadores, lo que en una disrupción supone asumir un riesgo importante.
- La segunda estrategia consiste en adoptar las mejores prácticas, es decir, mantenerse en línea con los mejores. Nadie consigue una gran ventaja competitiva con estas prácticas, pero nadie queda tampoco descolgado. Es una estrategia conservadora, pero que permite acelerar el ritmo del cambio si fuese necesario.
- La tercera estrategia consiste en repensar más profundamente la educación, crear pilotos más allá de las materias concretas, a nivel de programas, de forma que se puedan adquirir ventajas competitivas substanciales y aprovechar la disrupción para avanzar puestos en vez de mantenerse. Algunos harán de la tecnología su eje principal de desarrollo; otros buscarán alcanzar nuevas cotas en el desarrollo holístico del ser humano, sabiendo que, en última instancia, este es el porqué de la educación.
Conclusiones: más allá de la promesa tecnológica
La IA generativa parece destinada a revolucionarlo todo, o casi todo, incluso aquellas profesiones que han permanecido inalteradas durante siglos en nuestra sociedad. Entre ellas se encuentra la enseñanza.
Enseñar hoy se sigue pareciendo mucho a lo que se lleva haciendo en los últimos siglos. Se trata de contar historias, de explicar. Antes con muy pocas ayudas, luego con una simple pizarra, después con transparencias, y hoy con sofisticados PowerPoint. Al final, todo se parece mucho: usamos la imaginación de una clase para transportarla a mundos pasados o transmitir abstracciones que explican cómo funcionan las sociedades o las organizaciones.
La IA permite volver a los primeros modelos de educación de enseñanza personalizada y extenderlos a más población
La educación moderna nace en el Renacimiento. El humanismo renacentista innovó la rígida educación de la Edad Media con métodos pedagógicos más científicos. A la vez persiguió extender esta educación a capas más amplias de la población. La Compañía de Jesús creó la primera red de escuelas y universidades internacional que se extendió por Europa y otros continentes. Es una tradición que hoy —desde Esade— tenemos el deber y la oportunidad de actualizar.
Por un lado, la IA nos permite volver a los primeros modelos de educación basados en los tutores o preceptores de la enseñanza personalizada. Por otro, ofrece la oportunidad de extender esta enseñanza personalizada a gran parte de la población, sin reducir su nivel de calidad.
La promesa tecnológica es muy atractiva: desarrollar un tutor personalizado que pueda acompañarte y repetirte con ejemplos siempre nuevos, con ejercicios interesantes, de manera incansable, aquello que debes aprender, sin hacerte perder el tiempo en lo que ya sabes. Ese tutor con el que puedes repasar conceptos, discutir hipótesis y encarnarlas en ejemplos y realidades imaginadas con experimentos ficticios.
Pero, ¿basta con ello para poder elevar el nivel educativo de la mayor parte de la población y alcanzar cuotas más altas de desarrollo intelectual y humano?
Quizás es un tema al que se le está dedicando relativamente poca atención. Nuestra experiencia educativa con alumnos muestra que un efecto secundario de estos sistemas tan potentes de adquisición de conocimientos es que devalúan el valor de dicho conocimiento. ¿Cuál es el interés de esforzarse en aprender algo que no sea inmediatamente útil o necesario?
Pero es que, además, el impresionante desarrollo tecnológico convive con una desvalorización del mundo laboral. Nunca las profesiones concretas han estado tan amenazadas como en la actualidad por la disrupción que significa la IA.
No basta, por tanto, la promesa del conocimiento rápido. Es necesario reforzar la motivación y el porqué del estudio. O también descubrir y potenciar otros aspectos del conocimiento que van más allá de la relación optimizada entre un alumno y una máquina.
El reto es integrar los avances tecnológicos con la posibilidad de alcanzar una educación más completa
Por último, quizás hay que preguntarse más por el sistema de valores que está detrás de estos sistemas tecnológicos. El énfasis en la eficiencia que tanto se elogia en realidad genera dependencias y dosis más altas de competitividad entre los alumnos. Como nos ocurre ya a los adultos, tener más acceso al conocimiento no pone un límite en nuestra dedicación académica, sino que genera nuevas cotas de competencia con otras universidades o agentes educativos.
En nuestra opinión, buscar la integración entre los avances tecnológicos y las posibilidades de alcanzar una educación más completa es el verdadero reto al que nos enfrentamos. Pero la correlación de fuerzas es desigual. Los primeros se presentan con mucha fuerza y urgencia. Los segundos requieren una acrecentada consciencia de nuestra misión educativa, y la construcción de una comunidad educativa que lo comparta. Es una preciosa y muy importante tarea la que tenemos por delante.
Los cambios, las transformaciones y las disrupciones tecnológicas no los hace la tecnología, los hacen personas con una ambición que siempre va más allá de ellas mismas. La capacidad de gestionar estas personas y estos equipos es lo que diferencia las organizaciones líderes de las mediocres, y Esade debe estar entre las primeras.
Profesor ordinario, Departamento de Operaciones, Innovación y Data Sciences en Esade
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Profesor asociado, Departamento de Dirección General y Estrategia en Esade
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