La búsqueda del propósito vital en el entorno universitario
Cuando los estudiantes atraviesan periodos de incertidumbre e indagación, las instituciones universitarias pueden —y deben— acompañarlos. Así, más allá de la transmisión de conocimientos, contribuimos a formar personas íntegras y comprometidas.
Universidad y propósito
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El profesorado y el personal universitario que está atento a sus estudiantes identifican en ellos varias preocupaciones que pueden alcanzar el grado de angustia. En efecto, en sus primeros meses en la universidad, viven una etapa de adaptación en que les surgen dudas acerca de si han elegido bien sus estudios y sobre cómo deben organizar su vida y su agenda. A medida que avanza la carrera, los alumnos se preocupan más por las decisiones relativas a la especialización, las asignaturas optativas, las actividades cocurriculares o las prácticas profesionales. Y cuando se aproxima el fin de los estudios, les asaltan las preocupaciones por la orientación inicial de su carrera laboral.
Y surgen las preguntas: ¿Es legítimo echarles una mano? ¿Vale la pena hacerlo?
Como profesores y personal de la universidad, podemos argumentar que no es nuestra labor ocuparnos de estas preocupaciones o angustias. Y, sin embargo, nos hallamos en una posición única para ayudarlos, porque estamos tratando constantemente con alumnos y antiguos alumnos. De hecho, si nos paramos un momento a recordar conversaciones que hemos tenido con ellos y ellas, seguramente constataremos que —más o menos explícitamente— ya les estamos echando una mano en estos temas.
El compromiso de la universidad
Este compromiso de los profesores y del personal de la universidad está en línea con lo que David Brooks afirma en relación con los retos de las universidades en la actualidad. Brooks explica que las universidades estadounidenses adoptaron un modelo aparentemente meritocrático a partir de la década de 1930, muy centrado en los conocimientos intelectuales. Se trata de un modelo que hoy no funciona, por dos motivos: porque no ha generado unas élites realmente meritocráticas y porque, por sí solos, los conocimientos intelectuales no preparan a los estudiantes universitarios ni para el mercado laboral ni para una vida —profesional y personal— con sentido. Brooks propone un giro humanista que redefina el mérito sobre la base de cuatro cualidades: curiosidad, sentido de dirección y misión, inteligencia social y agilidad. En consecuencia, este filósofo norteamericano apunta a una misión del personal universitario que va mucho más allá de la transmisión de conocimientos intelectuales.
Así pues, la siguiente pregunta que se plantea es: ¿Cómo podemos echar una mano a nuestros estudiantes en su respuesta a los interrogantes vitales que les van surgiendo a lo largo de su carrera?
Cómo acompañar a los estudiantes
En la siguiente serie de artículos, cuyo índice puede encontrarse al final de este texto, proponemos una serie de pistas para los profesores y para el personal no docente que deseen echar una mano a los estudiantes. Estas pistas se fundamentan en tres supuestos:
- Las decisiones que inquietan a los estudiantes son ocasión para que inicien una indagación sobre su propósito vital.
- El propósito vital es la forma única en que una persona se enfrenta a cada situación con que se encuentra y responde a ella tomando decisiones que expresan fielmente esta forma única de vivir.
- “Echar una mano” no es dictar a los alumnos (más o menos sutilmente) las decisiones que han de tomar en cada situación, sino acompañarlos en la indagación sobre el propósito vital con ocasión de las decisiones personales y profesionales que les preocupan.
Comenzamos presentando la indagación sobre el propósito vital desde el punto de vista muy propio de la universidad: como una habilidad (skill). En efecto, Janan Ganesh afirma que saber tomar decisiones vitales es una habilidad. Más aún: es “the ultimate life skill”.
En segundo lugar, desplegamos la idea de propósito vital a partir de una definición compleja que utiliza cinco verbos: liberarse, recordar, integrar y comprometerse... y todo ello escuchando. El encadenamiento de estos verbos conforma un proceso de indagación que permite a los estudiantes practicar la habilidad fundamental en la universidad y seguir practicándola durante los años de vida (profesional y personal) posteriores a la universidad.
Acto seguido, ofrecemos propuestas para una universidad que asuma el reto de echar una mano —o acompañar— a los estudiantes en relación con el propósito vital y su indagación.
Finalmente, conectamos estas propuestas con actividades que se están realizando en Esade para fomentar el trabajo sobre el propósito vital. En concreto, los jesuitas y las universidades jesuitas de España (UNIJES) invitan a trabajar sobre el propósito vital a partir de la idea de la vocación. La idea de vocación puede considerarse el correlato religioso-cristiano de la idea de propósito.
Profesor titular, Departamento de Sociedad, Política y Sostenibilidad en Esade
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Profesor asociado, Departamento de Dirección General y Estrategia en Esade
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