Saber lo que queremos: La habilidad vital última y el proceso de indagación

Las decisiones que tomamos definen nuestra vida, pero a menudo sentimos que no son realmente nuestras. Aprender a saber qué es lo que uno realmente quiere es la habilidad más importante. ¿Es posible enseñarla en la universidad?

 

Universidad y propósito

  1. La búsqueda del propósito vital en el entorno universitario
  2. Saber lo que queremos: La habilidad vital última y el proceso de indagación
  3. Los verbos del propósito: Liberarse, recordar, integrar y comprometerse
  4. El papel de la escucha y la vocación en el proceso de indagación
  5. Conclusiones prácticas: Acompañar a los estudiantes y el propósito jesuita 

En esta serie de artículos estamos aproximándonos al propósito vital. Y defendemos que aprender a indagarlo es una habilidad (skill). Una habilidad un poco extraña, pero muy importante. El columnista del Financial Times Janan Ganesh considera que la habilidad para tomar decisiones vitales es “the ultimate life skill”. Y la equipara a una actitud humana: knowing what you want”. Para hablar de estas dos expresiones, no comienza explicando teorías, sino narrando una biografía: 

“No estás seguro de que una carrera en derecho comercial marítimo sea apropiada para ti. Comienzas la carrera en derecho comercial marítimo. Una voz interior te dice que no te hará feliz casarte. Otra te dice que te ayudará a crecer. Te casas. ¿Ser padre o madre? Mata la libertad, pero enriquece nuestro tiempo en la Tierra. Te conviertes en padre o madre, con la condición de que un segundo hijo probablemente sería demasiado. Llega el segundo hijo. (Y, mira por dónde, ¡mellizos!). Aquella escuela privada del otro lado de la ciudad es un robo, pero la atención pastoral es de primera, aunque sea un robo. Apuntas el nombre de tu hijo mayor. Ninguna de estas decisiones parece realmente tuya. Tal vez sus consecuencias tampoco serán tuyas. No tendrás esta suerte”. 

Así pues, la biografía que narra el autor está hecha de decisiones. El balance —medio en serio, medio irónico— le deja la sensación de que él no acaba de ser el autor de esas decisiones, y la certeza de que no ha controlado sus consecuencias. 

A continuación, busca una lección en un tono vital más bien triste: 

“Ahora, en aquella edad en que las elecciones vitales de algunos coetáneos resultan amargas, busco un tema, acaso incluso una lección, en medio de la tristeza. Y poco a poco voy encontrando una: saber lo que quieres es la habilidad vital más importante. Vale más que el talento o que el trabajo duro. Es casi tan valiosa como la suerte. Si la dominas, la decepción todavía es probable, pero en tus propios términos. Si te falta, estarás acabado y derrotado. Serás la víctima de los acontecimientos”. 

La lección es, pues: “saber lo que quieres es la habilidad vital más importante”, más que el talento o que una voluntad de hierro. Pero es una habilidad extraña: tenerla y ejercerla no garantiza el éxito en la vida, pero sí garantiza que, incluso en los fracasos, vivirás tu vida y no serás “la víctima de los acontecimientos”.

Ganesh concluye paradójicamente: saber lo que quieres en realidad no es una habilidad, porque no te llevará a conseguir lo que quieres. Pero evitará los males mayores que se derivan de actuar sin saber qué quieres: 

“A eso lo he llamado una habilidad, pero la tragedia es que no lo es. No puedes aprender más a saber qué quieres que aprender a creer en Dios o a encontrar a alguien atractivo. Parece ser una especie de suerte. De la mejor clase. Con ella, fracasarás a menudo en obtener lo que quieres. Pero no tendrás éxito en obtener lo que no quieres: lo cual es mucho peor, y menos reversible”. 

Así pues, saber lo que quieres es lo más importante en la vida. Es una habilidad extraña, porque cuesta mucho aprenderla y, además, no te garantiza que obtendrás lo que quieres, sino que no obtendrás lo que no quieres. Que ya es mucho. 

En conclusión: justamente saber qué es lo que quieren es lo que les preocupa o angustia a los estudiantes en los diversos momentos de su trayectoria universitaria, como anunciábamos más arriba. Es oportuno recordar aquí que este “saber lo que quieres” de J. Ganesh es lo que en esta serie de artículos llamamos “indagar el propósito vital”. 

Y ahora damos un paso adelante. Una vez presentados los contornos y la importancia capital de la toma de decisiones vitales surgen las preguntas: ¿Podemos descubrir, observar o practicar esta extraña habilidad de “saber lo que queremos”? ¿Podemos indagar sobre nuestro propósito vital? ¿Podemos ayudar a los estudiantes a practicar esta extraña pero crucial habilidad?, ¿Podemos echarles una mano en la indagación de su propósito vital? Eso es lo que intentamos en los próximos apartados. Y lo hacemos proponiendo el aprendizaje y la práctica de esta habilidad vital mediante un proceso de indagación del propósito vital. 

El proceso de indagación

En la primera entrega de esta serie de artículos hemos definido el propósito vital: la forma única en que una persona se enfrenta a cada situación con que se encuentra y responde a ella tomando decisiones que expresan fielmente esta forma única de vivir. Aquí nos aproximamos al propósito a partir de cinco verbos que articulan un proceso de indagación: liberarse, recordar, integrar y comprometerse... y todo ello escuchando. Se trata de cuatro acciones a desplegar desde una actitud de fondo (escuchando) que les confiere una calidad especial. 

  1. Liberarse de las tutelas de personas y grupos humanos que están influyendo en el estudiante para que tome decisiones sin ser fiel a su forma única de vivir.
  2. Recordar su biografía, para descubrir en ella una forma de vivir que le conduce a la felicidad propia y a la felicidad de los demás.
  3. Integrar en un proyecto vital único las diversas dimensiones de su vida (profesión, vida, hobbies, espiritualidad, compromiso ciudadano...).
  4. Comprometerse a implementar su proyecto vital en instituciones concretas en las cuales la felicidad individual se proyecta en la felicidad colectiva y se alimenta de ella.
  5. ... escuchando. Las cuatro acciones anteriores se desarrollan en una atmósfera en que el estudiante escucha, abre el corazón y ensancha la mente para hacer surgir de la capa más íntima de su ser las acciones vinculadas con los primeros cuatro verbos.

Este proceso de indagación genera la habilidad vital última que permitirá al estudiante renovar su propósito a lo largo de la vida. En el éxito o en el fracaso, el estudiante sabrá que vive su vida y sabrá lo que quiere —o lo que no quiere, como aventuraba Ganesh—. 

En el siguiente artículo de esta serie, desgranamos los cuatro verbos del proceso de indagación. Posteriormente, dedicaremos un apartado específico al quinto verbo, la acción de escuchar

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