El papel de la escucha y la vocación en el proceso de indagación
Así como la vocación remite a una llamada que da sentido, el propósito vital no se inventa, sino que se descubre. En este proceso de indagación, es fundamental cultivar una actitud de escucha.
Universidad y propósito
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En el artículo anterior de esta serie hemos presentado los cuatro verbos que constituyen el proceso de indagación del propósito. Liberarse, recordar, integrar y comprometerse pueden conjugarse en un contexto en que la persona se refiere a sí misma, o en otro en que está abierta a recibir influencias de más allá de sí misma, esto es, a escuchar. Este segundo caso parece darse en la descripción que Janan Ganesh hace del despliegue de la habilidad vital última, que hemos introducido anteriormente.
En concreto, Ganesh tiene la sensación de no haber sido el origen de sus decisiones, de sus compromisos: “Ninguna de estas decisiones parece realmente tuya.” No parece tuya porque hay otros humanos que participan en este proceso, y Otro protagonista, más allá de los demás: Ganesh habla de “una especie de suerte”. Por ello, durante el proceso de indagación, se trata de escuchar a este Otro, de establecer un diálogo con él o ella, para llegar a expresiones y decisiones duraderas en relación con el propósito.
Propósito y vocación
La escucha y la referencia a Otro remiten el propósito y su indagación al término religioso vocación. De hecho, el mundo universitario tiene un debate abierto sobre el propósito vital que gira precisamente en torno a este concepto. Además, no es un debate que se circunscriba a las universidades de raíz religiosa Por ejemplo, vale la pena destacar este aporte de Josep Maria Lozano.
En cualquier caso, la tradición bíblica presenta varios relatos sobre la vocación en que la escucha y el diálogo con Dios despierta en el o la creyente la consciencia de su forma única de afrontar cada situación y responder a ella con un compromiso que expresa fielmente esta forma única de vivir. Algunos ejemplos de “vocación” en la Biblia se pueden encontrar en 1Sa 3 (profeta Samuel); Is 6, 1-13 (profeta Isaías); Jr 1, 1-12 (profeta Jeremías); Lc 1, 26-38 (María de Nazaret); Mt 5, 1-11 (discípulos de Jesús). La imagen de este proceso es la de una llamada que Dios hace al creyente. Por ello, la vocación puede considerarse el correlato religioso del propósito vital.
En varias narraciones bíblicas, la escucha y el diálogo propios de la vocación pasan por una sucesión de estadios, que discurren paralelos al proceso de indagación descrito más arriba con los verbos liberarse, recordar, integrar y comprometerse. En primer lugar, al sentirse visitada por Dios, la persona experimenta temor: se siente atraída por una forma de vida que la lleva necesariamente a una ruptura con el entorno social en que se encuentra. De ahí la necesidad de liberarse. Acto seguido, comienza un diálogo en el cual la persona escucha más serenamente el mensaje divino que se le dirige. Este mensaje ha de ser clarificado y acogido, porque la persona tiene la posibilidad de rechazarlo. De ahí la necesidad de profundizar en la propia historia personal (recordar) y de poner a toda la persona al servicio del mensaje divino (integrar). En tercer lugar, la persona es invitada por Dios a colaborar en una misión (comprometerse). Finalmente, en este compromiso, la vida de la persona queda gozosamente unida a Dios, que le mostrará su apoyo y su Presencia en cualquier circunstancia.
El proceso de indagación
Una traducción no religiosa de la vocación ayuda a enriquecer la idea de propósito desde la actitud de la escucha:
- El propósito no es una invención ni una ocurrencia de la persona. No lo creamos, no lo inventamos, sino que lo descubrimos como resultado de una indagación.
- En el proceso de indagación, es necesario contar con la suspensión de los planes vitales anteriores: una suspensión que genera temor y confusión porque la persona comprende que la fidelidad a su propósito comporta decir no a otras llamadas o propósitos.
- Cuando el propósito es aceptado finalmente en el compromiso, surgen la paz y el gozo interiores. Paz y gozo impulsan a la persona a atravesar situaciones y circunstancias dolorosas o marcadas por la sensación de fracaso. Y es que, como recuerda Janan Ganesh a propósito de la habilidad vital última: “Con ella, fracasarás a menudo en obtener lo que quieres. Pero no tendrás éxito en obtener lo que no quieres: lo cual es aún peor...”.
En el quinto y último artículo de esta serie recogemos conclusiones prácticas y recomendaciones. Con ellas esperamos ofrecer al profesorado y al resto de miembros de la comunidad educativa una serie de herramientas con las que acompañar a los estudiantes en la indagación de su propósito vital.
Profesor titular, Departamento de Sociedad, Política y Sostenibilidad en Esade
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Profesor asociado, Departamento de Dirección General y Estrategia en Esade
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