Conclusiones prácticas: Acompañar a los estudiantes y el propósito jesuita
El acompañamiento que la universidad puede ofrecer a los estudiantes en la indagación de su propósito vital debe integrarse en la cultura organizativa. Más allá de la importancia del currículo, se trata de formar una verdadera comunidad de mentores.
Universidad y propósito
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Hemos afirmado al principio de esta serie de artículos que el personal universitario se encuentra en una situación especialmente favorable para responder a las preocupaciones de los alumnos en relación con las diversas situaciones en que se hallan. Y hemos enfocado este apoyo desde el presupuesto de que cada una de estas situaciones puede entenderse como una ocasión para ayudar a los jóvenes a indagar, formular y renovar su propósito vital, ejerciendo la “habilidad vital última”.
Tras formular el propósito y la habilidad vital a partir de un proceso de indagación marcado por cinco verbos (liberarse, recordar, integrar y comprometerse, todo ello escuchando), estamos en condiciones de señalar algunas pistas para llevar a cabo esta labor de acompañamiento. Lo haremos en tres apartados: la universidad como comunidad de mentores, la mentoría como rasgo de la cultura organizativa y las asignaturas centradas en la habilidad vital última.
La universidad como comunidad de mentores
Cada educador universitario (profesor o personal no docente) es invitado a descubrir, expresar y actualizar su propósito vital a través del ciclo de indagación que hemos presentado. De este modo, podrá acompañar a estos estudiantes en su indagación, que es la manera más profunda y duradera de dar respuesta a las preocupaciones y angustias que les asaltan durante la vida universitaria.
En conjunto, el personal universitario es invitado a constituirse como comunidad de mentores. Es una comunidad en que cada profesor imparte sus clases, cada programa desarrolla sus objetivos, cada servicio lleva a cabo su labor..., pero todos lo hacen en el horizonte del acompañamiento mutuo y de cada estudiante en la práctica de la habilidad vital última: en la indagación de su propósito vital. Aquí cada servicio (programas académicos, admisiones, carreras profesionales, TIC, asistencia psicológica, servicio de espiritualidad, oficina de aprendizaje-servicio...) constituye una unidad con unos objetivos específicos, pero que se coordina con las demás para establecer como objetivo último los procesos de acompañamiento a los estudiantes, la práctica del ciclo de indagación. Insistimos en que no se trata de decirnos (o de dictar a los estudiantes) qué hemos de hacer, sino de ayudarse e inspirarse mutuamente para que cada uno descubra, exprese y proyecte su propósito vital.
Mentoría en la cultura organizativa
Esta ayuda e inspiración mutua puede darse en cualquier ocasión de la vida universitaria, entre cualesquiera miembros de la comunidad: entre dos profesores, entre tres alumnos, entre un gerente y dos alumnos, etc. La ayuda y la inspiración deberían constituir un rasgo de la cultura organizativa de la universidad.
Las prácticas que instauran y refuerzan este rasgo cultural son sencillas y se desarrollan en entornos informales. Se trata de establecer un diálogo en torno a un acontecimiento que haya afectado a alguno de los congregados. Por ejemplo: es lunes y dos alumnos que participaron en una fiesta muy agitada el sábado noche comparten informalmente con la recepcionista de la residencia aquella actividad. La recepcionista puede ayudarles a indagar sobre cómo aprender a vivir con propósito formulándoles tres sencillas preguntas: “¿Cómo fue la fiesta?”, “¿Qué habéis aprendido después de la fiesta?” y “¿Qué creéis que debéis hacer en el futuro en relación con las fiestas?” La recepcionista puede añadir con mucha humildad alguna experiencia que ella haya tenido, en caso de que pueda resultarles inspiradora. Se trata de tres preguntas que responden a la secuencia ‘recordar-expresar’, que hemos presentado en relación con el propósito como forma de recordar. Estas tres preguntas también responden al ciclo de actividades pedagógicas inspiradas en la tradición ignaciana: experiencia, reflexión, acción.
Al objeto de que estas conversaciones informales puedan prodigarse hasta formar parte de la cultura organizativa, es preciso que las autoridades de la universidad habiliten espacios explícitos de práctica. Idealmente, personal de diversos departamentos o unidades deberían reunirse periódicamente para compartir experiencias vitales conforme a la secuencia recordar-expresar. Así, cada miembro de la comunidad estará revisando cómo indaga sobre su propósito vital en el marco de su compromiso profesional en la universidad.
Asignaturas explícitas
Esta cultura organizativa debería llegar también a hacerse presente en actividades en que el ciclo de indagación quede incluido como un objetivo explícito. Las actividades pueden ser tanto curriculares como cocurriculares. En ambas, en ocasión de la transmisión de conocimientos o habilidades a los alumnos, hay que hacer presente el horizonte del propósito vital —en una o varias dimensiones de este propósito: como profesional, como ciudadano, como miembro de una familia, como activista social, etc.— de modo que poco a poco el estudiante pueda ir ejerciendo la acción de integrar su propósito vital.
Si nos centramos en actividades curriculares, cualquier asignatura es susceptible de incorporar la pregunta por el propósito —al menos, el propósito profesional— en el transcurso de la docencia. Por ejemplo, uno de los ejercicios de evaluación de la asignatura puede consistir en un breve escrito en que el alumno tenga que contestar las siguientes preguntas:
- ¿Qué conocimientos impartidos en este curso te han resultado nuevos? ¿Han sido nuevos por su contenido o por el punto de vista desde el cual han sido impartidos?
- ¿Cómo han modificado estos conocimientos tu forma de entender tu profesión? ¿Cómo han enriquecido tu vivencia como profesional?
- Cuando trabajes como profesional, ¿qué impedimentos crees que tendrás si quieres aplicar estos conocimientos a tu puesto de trabajo o en el ejercicio de tu profesión?
De hecho, pueden idearse e implementar otros recursos pedagógicos en relación con el propósito vital y el ciclo de indagación, vinculados con las características específicas del curso y de la asignatura.
Finalmente, resulta necesario que a lo largo de la carrera haya asignaturas claramente focalizadas en la indagación del propósito profesional y vital del alumno. Con relación a estas asignaturas, es oportuno señalar algunos puntos:
- Quienes las impartan (mentores) pueden ser profesores o personal no docente. La principal habilidad de estos mentores no es tanto la posesión de los conocimientos técnicos concretos cuanto el dominio de la habilidad vital última. Eso es: los mentores han de vivir y practicar explícitamente su propio propósito vital.
- Estas asignaturas han de estar presentes repetidamente a lo largo del programa académico, al menos por dos razones.
- Para que los alumnos puedan indagar sobre el propósito en las circunstancias propias de cada momento vital, como hemos señalado al principio del presente escrito: al llegar a la universidad (¿Cómo me adapto a esta nueva institución educativa? ¿Cómo resuelvo las dudas sobre si ha sido acertada mi decisión de estudiar aquí?); en plena carrera (especialización, asignaturas optativas, actividades cocurriculares o prácticas profesionales), o al final de la carrera (orientación inicial de la carrera laboral).
- Para que los alumnos puedan practicar varias veces el ciclo de indagación para adquirir la “habilidad vital última” (Janan Ganesh) que deberá acompañarlos no solo durante la carrera, sino también a lo largo de toda su vida.
- En estas asignaturas, se tiene que dar una clara conexión entre el propósito y los contenidos curriculares. Porque la dimensión profesional del propósito es esencial tanto para el propósito como para la profesión. En efecto, la tradición pedagógica de los jesuitas promueve una educación holística de toda la persona. Y concreta esta omnicomprensión en el modelo de “las 4 C”: se trata de formar a personas altamente competentes, conscientes, compasivas y comprometidas. Por ello, el propósito no puede entenderse como algo extrínseco a la profesión. En los términos de Ganesh, la “habilidad vital última” ha de estar en diálogo con las diversas habilidades profesionales concretas.
El propósito, los jesuitas y Esade
Los jesuitas viven el propósito vital con la riqueza que aportan los cinco verbos que hemos presentado anteriormente. Pero han desarrollado, sobre todo, la realidad del propósito a partir del término vocación.
En este sentido, en los últimos meses los jesuitas de la provincia de España —y, en concreto, las universidades jesuitas españolas agrupades dentro de UNIJES— están trabajando para que sus instituciones reflexionen sobre la vocación e implementen actividades que lleguen a todo el mundo. Los principios que inspiran estas actividades son los siguientes:
- Toda persona es invitada a indagar sobre su propósito vital/su vocación, independientemente de sus creencias o sus opciones de vida.
- El acompañamiento de los estudiantes en esta indagación es un servicio central en la misión de las universidades jesuitas.
- Todos los profesores universitarios y todo el personal no docente son invitados a acompañar a los estudiantes desde su función específica en la universidad e independientemente de sus creencias.
- En relación con la cultura organizativa, los documentos de UNIJES hablan de “cultura vocacional”. Se trata de crear “un ecosistema, una cultura, un humus, donde la pregunta vocacional pueda brotar y crecer. No se trata de una mera actividad a diseñar, de un taller específico, o de un ítem a introducir en programaciones y planes. Se trata de involucrar a todos y cada uno de los ámbitos, a todas y cada una de las personas que forman parte de nuestras obras, instituciones y comunidades”.
- Para la promoción de esta cultura organizativa/vocacional, es preciso desarrollar acciones específicas en las instituciones, incluyendo actividades de community building, actividades cocurriculares y actividades curriculares, en la línea de lo presentado en el apartado anterior de este escrito.
- En Esade, está funcionando una comisión de cultura vocacional que integra a personas de varios ámbitos y que formula propuestas específicas en relación con este aspecto tan central de nuestra misión.
Profesor titular, Departamento de Sociedad, Política y Sostenibilidad en Esade
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Profesor asociado, Departamento de Dirección General y Estrategia en Esade
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