¿Cómo puede afectar el nuevo mandato de Trump a la transición energética?
Trump ha vuelto a sacar a Estados Unidos del Acuerdo de París. ¿Qué significa para el progreso global hacia una energía sostenible? ¿Podrá la transición energética mantener su impulso a pesar del revés?
De vuelta en la Casa Blanca, Trump no ha perdido tiempo en cumplir su promesa de retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París (otra vez). Ya lo hizo en 2017, pero la situación ahora es algo diferente.
En aquel entonces, EEUU tuvo que permanecer en el Acuerdo de París durante casi cuatro años debido al retraso estatutario inicial, ya que el acuerdo había entrado en vigor tan solo un año antes. Al final, el país norteamericano estuvo fuera solo durante unos meses antes de que la administración Biden lo reincorporara.
Pero ahora, con la firma de la orden ejecutiva que inicia el proceso de salida, ha comenzado la cuenta atrás del período obligatorio de 12 meses antes de que el retiro se haga efectivo. Para principios de 2026, EEUU será la única gran potencia fuera del Acuerdo de París, uniéndose a Irán, Libia y Yemen como países no participantes. ¿Cómo podría esto afectar los esfuerzos hacia una transición energética global?
Las instituciones financieras estadounidenses se alejarán aún más de los compromisos de sostenibilidad
El profesor Àngel Castiñeira, director de la Catedra de LiderazgoS y Sostenibilidad de Esade, enfatiza que la transición energética aún está en su fase inicial y que las acciones de Trump podrían agravar una situación ya de por sí precaria.
¿Qué ha logrado el Acuerdo de París?
"La transición energética prácticamente no ha comenzado", señala el profesor Castiñeira. “En 2030 estaremos muy lejos de haber reducido el 45 % de emisiones de CO2 comprometidas y a fecha de hoy ni siquiera hemos alcanzado el pico de consumo mundial de carbono de origen fósil”.
El Informe sobre la Brecha de Emisiones 2023 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente indica una reducción proyectada de solo un 15 % en las emisiones para 2030, muy por debajo del objetivo del 45 % fijado en la COP26 de 2021. El experto en energía Vaclav Smil sugiere que el consumo de combustibles fósiles se mantendrá relativamente estable hasta 2050, con el carbón, el petróleo y el gas aún dominando los sistemas energéticos mundiales, a pesar del crecimiento de las energías renovables. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) subraya aún más la probabilidad de que los objetivos de la transición energética no se cumplan.
El liderazgo climático de EEUU, en pausa
La prisa de Trump por favorecer los combustibles fósiles socavará el progreso de EEUU. Lograr el objetivo de Biden de reducir las emisiones entre un 50 y un 52 % para 2030 ya era poco probable, ya que requería una reducción anual del 6,9 %, el triple de la caída del 1,9 % registrada en 2023. Ahora, la eliminación de la Ley de Reducción de la Inflación (IRA, por sus siglas en inglés) permitirá un aumento en la extracción de combustibles fósiles y la flexibilización de las restricciones sobre infraestructuras energéticas.
Castiñeira también predice que las instituciones financieras estadounidenses, que ya estaban bajo presión, se alejarán aún más de los compromisos de sostenibilidad. Esto se refleja en la reciente retirada de los seis bancos más grandes de EEUU de la Net-Zero Banking Alliance (NZBA). Aunque estos bancos afirman apoyar los objetivos de descarbonización de sus clientes, su salida implica que todas las actividades bancarias relacionadas con préstamos, inversiones y mercados de capitales destinados a lograr emisiones netas cero desaparecerán.
El impacto global de la retirada de EEUU
La pérdida del liderazgo estadounidense en foros internacionales sobre el clima, como las conferencias de la COP, el G7 y el G20, es otra consecuencia crítica de las políticas de Trump. A pesar de este revés, Castiñeira destaca que la retirada de EEUU tiene un impacto relativo. El actual aumento masivo de emisiones proviene de otros lugares.
Por ahora, la retirada de EEUU del Acuerdo de París ha impulsado a otros países a renovar sus compromisos
Los mayores aumentos en emisiones provienen actualmente de China (responsable del 32 % de las emisiones globales), India (cuyas emisiones se han triplicado en las últimas dos décadas) y Arabia Saudí (donde se han más que duplicado en los últimos años). De manera significativa, se prevé que la población de África se duplique para 2050, lo que impulsará un mayor consumo de energía. "Es aquí donde se va a jugar la partida crucial", afirma Castiñeira.
Las políticas de Trump brindan a los países con altas emisiones una excusa para retrasar sus propias transiciones, pero hay señales esperanzadoras de que la retirada de EEUU ha llevado a otros países a renovar sus compromisos.
Por ejemplo, China ha expresado su preocupación por la salida de EEUU y ha reafirmado su compromiso con el Acuerdo de París. "El cambio climático es un desafío común para toda la humanidad. Ningún país puede mantenerse al margen ni ser inmune a él", ha declarado la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Mao Ning.
Otro actor clave, India, también sigue comprometido. El ministro de Asuntos Exteriores, Dr. S. Jaishankar, afirmó que el país "permanece firme en su compromiso de abordar el cambio climático y trabaja activamente para alcanzar sus objetivos climáticos".
No obstante, los países en desarrollo argumentan que las naciones ricas, incluida EEUU, deben cumplir con sus compromisos financieros climáticos para apoyar la transición hacia una economía baja en carbono. La retirada por parte de Trump de los 11.000 millones de dólares prometidos para ayudar a los países vulnerables profundiza la desconfianza.
La fatiga regulatoria de la UE
La Unión Europea, hasta ahora líder global en acción climática, ha reducido sus emisiones en un 34 % desde 1990, pero ahora experimenta lo que Castiñeira llama "fatiga regulatoria". Las protestas contra las reformas agrícolas y la creciente oposición de grupos políticos alineados ideológicamente con Trump están obligando a la UE a reducir su ambiciosa agenda medioambiental.
"A nivel interno, esta será una fase de consolidación de proyectos existentes más que de liderazgo en nuevas iniciativas", apunta Castiñeira. Este cambio en el sentimiento público, combinado con presiones económicas, ha ralentizado el progreso de la UE, lo que complica aún más los esfuerzos globales para combatir el cambio climático.
Oportunidades perdidas para la innovación en EEUU
Centrarse en los combustibles fósiles y descuidar las energías renovables podría ser un error estratégico para EEUU, ya que corre el riesgo de ceder el creciente mercado de energías limpias a competidores como China. Se proyecta que el mercado global de energías renovables, valorado en 1,21 billones de dólares en 2023, crecerá hasta los 3,60 billones de dólares en 2030. China, líder mundial en inversión en energías renovables, sigue avanzando en tecnologías de energía solar y eólica.
Las inversiones de China en energía verde e IA avanzada la pueden situar en una sólida posición de liderazgo
"El actual liderazgo militar, tecnológico, económico y energético de los EEUU puede convertirlo en dueño del presente y cegarle la visión del futuro", advierte Castiñeira. La agresiva inversión de China en energías renovables la posiciona para establecer estándares globales y dominar los mercados emergentes.
Por ejemplo, la capacidad de energía renovable de China representa ahora casi el 47 % de su mix energético. En 2023, China instaló tanta capacidad de energía solar fotovoltaica (FV) como la que logró el mundo entero en 2022, y sus instalaciones de energía eólica crecieron un 66 % interanual.
El futuro de la transición verde
A pesar de la agenda pro-combustibles fósiles de Trump, la transición energética continuará. Los estados individuales de EEUU, a través de iniciativas como la Climate Alliance, están asumiendo la iniciativa ante la inacción federal. "Los gobernadores han llenado el vacío dejado por el presidente Trump antes y están preparados para hacerlo nuevamente", dice Casey Katims, director ejecutivo de la alianza.
Sin embargo, Castiñeira advierte sobre los riesgos más amplios de las políticas de Trump: "Esta nueva era de hiperinteligencia va a exigir colaboradores con conciencia global (un claro déficit de Trump) y una importantísima velocidad de actuación (principal déficit de la UE)".
En esta era de la Industria 4.0, definida por la convergencia de tecnologías digitales, biológicas y físicas, las inversiones de China en energía verde e inteligencia artificial avanzada la sitúan en una posición sólida para liderar. Mientras tanto, los desafíos internos de la UE y la retirada de EEUU del liderazgo climático pueden dificultar su capacidad para mantenerse al ritmo necesario.
En última instancia, la transición energética global seguirá avanzando, impulsada por la innovación tecnológica y la cooperación internacional. Sin embargo, las políticas de Trump pueden frenar el progreso y dejar a EEUU en riesgo de quedarse atrás en la carrera hacia un futuro sostenible. “El analista aquí no debería detenerse en la foto instantánea, sino fijarse en el movimiento de la película”, advierte Castiñeira.
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