La humanidad está experimentando una cantidad abrumadora de riesgos sistémicos. El cambio hacia el verde es inevitable y requiere de nuevos tipos de liderazgo.

Àngel Castiñeira Fernández

El mundo avanza hacia el verde. Esto implica un cambio en las competencias de los trabajadores en todo el mundo, como dijo Karin Kimbrough en 2020, economista jefe de LinkedIn. Los últimos tres años le han dado la razón. La creación de empleos verdes está acelerándose en todos los sectores, mientras la prensa generalista y especializada anuncia la urgente necesidad de managers de sostenibilidad. El cambio hacia lo verde ya es tan importante como la transformación tecnológica. 

Pero ya no se trata simplemente de tener expertos o responsables de sostenibilidad. Sin importar a qué nos dediquemos o dónde trabajemos, todo empleo es ahora un empleo climático. El número de riesgos sistémicos que estamos experimentando es abrumador: cambio climático, pérdida de biodiversidad, nuevos desplazados ambientales, mayores desigualdades sociales, posible colapso de sistemas naturales y socioeconómicos, fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes, escasez de alimentos y agua potable, más enfermedades emergentes, creciente malestar social y conflictos geopolíticos. Todo esto nos ha hecho más conscientes de las repercusiones de nuestras decisiones y acciones. 

Los desafíos verdes que nos esperan requieren una revisión de nuestros modelos de liderazgo

Durante mucho tiempo, las empresas han estado examinando, debatiendo y codificando cómo deberían organizarse, qué papel debe desempeñar el management y cómo pueden optimizar su estrategia. Ahora deben hacer lo propio respecto a los riesgos sistémicos mencionados anteriormente y aprender cuándo y cómo impactar la economía ofreciendo soluciones para las deficiencias del mercado. Para ser precisos, la nueva responsabilidad corporativa para nuestro futuro inmediato implicará ser capaces de responder al riesgo sistémico asociado con la sostenibilidad, y hacerlo con nuevos objetivos, actitudes, conocimientos y herramientas. 

Esto también implica una revisión completa de nuestros modelos de liderazgo y adaptarlos a los desafíos “verdes” que nos esperan. Esade está desarrollando un modelo de liderazgo de cuatro puntos para fomentar el avance integral de los gestores que sean competentes (en su profesión), comprometidos (con la sociedad y el medio ambiente), compasivos (respecto a la calidad de sus relaciones interpersonales) y conscientes (es decir, que desarrollen su autoconocimiento y cultiven una vida significativa). 

Asimismo, en marzo de 2022 se lanzaron los Inner Development Goals (IDG), una iniciativa global que defiende el concepto de que el desarrollo interno de los líderes es un acelerador para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible y crear un futuro próspero para toda la humanidad. Los IDG se definen como el desarrollo en 5 ámbitos: ser (relación con uno mismo), pensar (habilidades cognitivas), interactuar (cuidar de otras personas y del mundo), colaborar (habilidades sociales) y actuar (impulsar el cambio). 

El verde está indudablemente en el aire. El desafío ahora es transferirlo a la tierra y ayudar a regenerarla. 

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