Escenarios para la crisis y posible recuperación

Por Enrique Rueda-Sabater

"Solo sabemos una cosa sobre el futuro –que va a ser distinto del presente". Jorge Luis Borges pronunció esta frase hace muchos años para recordarnos, de forma indirecta, que solemos pensar en el futuro como si fuera una extrapolación del presente.

El mundo se ha acelerado de muchas maneras, lo cual dificulta aún más hacer predicciones sobre el futuro. Pero, ahora mismo, ni siquiera podemos estar seguros de cómo es el presente –menos aún de cómo va a ser el futuro. Y, con respecto a las predicciones de futuro, solo podemos estar seguros de una cosa: todas ellas se equivocarán.

El mundo se ha acelerado de muchas maneras y hacer predicciones sobre el futuro resulta cada vez más difícil

Como es tradicional en primavera, el Fondo Monetario Internacional (FMI) acaba de publicar sus proyecciones sobre la economía mundial para el año en curso y para el próximo.

El FMI no se puede permitir el lujo de rehuir hacer pronósticos (lo único que puede hacer es advertir que los efectos adversos pueden ser aún más graves de lo previsto), así que su estimación, ampliamente difundida, es que la producción global caerá un 3 % en 2020 (recordemos que esto es lo peor que se ha visto desde la Gran Depresión de los años treinta del siglo pasado) y que se recuperará un 5,8 % en 2021.

Ya que podemos estar seguros de que se equivocarán –tanto con el 2020 como el 2021–, ¿qué alternativa tenemos, a la hora de pensar en el futuro, para prepararnos para lo que venga?

La alternativa es pensar en el futuro con escepticismo y en plural, explorando distintos resultados y dinámicas posibles, previendo distintos escenarios, sin encallarnos en atribuirles probabilidades esquivas. Podemos encontrar una introducción a los escenarios que se suelen hacer en “tiempos normales” en Cómo navegar la incertidumbre degustando el futuro. Pero los actuales no son unos tiempos normales, así que será bueno adoptar un enfoque nuevo a la hora de analizar posibles escenarios para el futuro inmediato.

Coronavirus recovery
Los próximos meses serán críticos para determinar las posibles trayectorias que nos deparará el futuro (Foto: Victor He/Unsplash)

Los próximos meses van a ser críticos puesto que determinarán las distintas trayectorias a las que puede que tengamos que enfrentarnos en el período 2021-2022 y más allá, con lo cual tiene sentido empezar con un enfoque a corto plazo en torno a dos ejes de incertidumbre sobre cómo será el mundo a finales de este mismo año: ¿cuán rápido y hasta dónde habrá avanzado el virus, y cuán decisivos y efectivos resultarán los programas de estímulo económico?

El cruce de estos dos ejes expone cuatro escenarios estereotípicos apuntando en distintas direcciones sobre el mundo que tendremos que afrontar a partir del 2021.

A continuación, se proporcionan cuatro etiquetas para los distintos escenarios del mundo en el otoño del 2020 y unas descripciones muy esquemáticas de cada uno:

  1. En el escenario del desfiladero, programas de estímulos decisivos –y bastante costosos– junto con una mejora de la cooperación internacional han impedido la quiebra de la economía, pero el distanciamiento social ha provocado fatiga y el virus ha demostrado su resiliencia –provocando fatiga en el distanciamiento social– y sigue dificultando la vida en numerosos países del mundo.
  2. En el escenario de la coalición, la cooperación intergubernamental, también en materia de vacunas y fármacos readaptados, junto con una persistente disciplina en cuanto al distanciamiento social y unos programas de estímulos importantes, bien diseñados y ejecutados, resultan ser una fuerza poderosa para combatir el virus, que se halla en plena retirada.
  3. En el escenario de la barricada, en que cada país busca autoprotegerse y adopta medidas exentas de visión de futuro, se confía poco en las acciones del gobierno (que en muchos países han resultado precipitadas y han sido presa de intereses creados) y se avanza muy lentamente en el frente médico; el virus sigue descontrolado y la economía mundial se encuentra en caída libre.
  4. En el escenario de la indolencia, afortunadamente el virus ha resultado ser perecedero –tenía enemigos naturales– y unos medicamentos readaptados han ayudado a contener sus efectos. Pero persiste la desconfianza y los obstáculos al comercio y a los flujos de capital a nivel internacional. A nivel nacional, los errores en el diseño y ejecución de paquetes de estímulos han llevado a la gente en muchos países a confiar más en los gobiernos locales que en los nacionales.

A finales de este año, se habrán resuelto las principales incertidumbres sobre los efectos del virus y el impacto combinado del confinamiento y de los estímulos económicos.

Las consecuencias probablemente se prolongarán en el tiempo, tanto en lo social como en lo económico, pero no podemos dejar pasar unos meses más para ver cómo se desarrollan las cosas y después responder a ello. Necesitamos prepararnos y "ensayar" la respuesta que va a necesitar nuestra empresa o institución en función de los distintos escenarios e identificar futuras acciones de resiliencia que podemos adoptar enseguida.

Estos cuatro escenarios que se esbozan aquí están pensados para preparar el terreno para dichos ensayos y para organizar la búsqueda de acciones resilientes. Empecemos por ver las repercusiones económicas globales y las diferentes implicaciones de cada uno de estos escenarios, analizando el camino que cada uno de ellos marca desde ahora hasta 2023.

Escenarios Covid-19
Fuente: estimaciones del autor.

Los dos extremos los representan la visión prometedora de coalición y la deprimente de barricada. La situación en el primer semestre de 2020 no va a ser muy distinta entre ellos, con una caída significativa del PIB global en la primera mitad del 2020 sin precedentes desde la Gran Depresión.

Ya podemos entrever algo de esto en los datos de China (aunque referidos solo al primer trimestre), que señalan una caída del PIB de casi el 7 % con respecto al mismo período del año 2019. Pero, a partir del verano, los dos caminos divergen totalmente. Y, pese a ello, ambos escenarios son perfectamente plausibles, considerando las incertidumbres a que nos enfrentamos en el momento en que estamos redactando este artículo, a finales de abril del 2020.

El escenario de coalición ofrece una visión prometedora de la actividad económica

En coalición, para la segunda mitad de 2020 aún se observa un ligero descenso del PIB global, pero es leve (refleja el hecho de que algunos países ya se están recuperando en verano), y el PIB vuelve a crecer con fuerza a partir del 2021 en todo el mundo. Un entorno renovado de cooperación internacional y una recuperación generalizada de la actividad económica, del comercio y de los viajes ofrecen la promesa de que el crecimiento se habrá asentado en 2022-2023 a un ritmo incluso un poco superior al de finales de la última década.

En barricada, el PIB sigue bajando durante dos semestres más: causa un daño permanente al empleo y a la actividad en muchos sectores; empieza a crecer tímidamente solo en la segunda mitad del 2021 y después se estabiliza a un ritmo bastante inferior al normal de antes del 2020.

Las repercusiones de las diferencias entre coalición y barricada son enormes y afectan a todos los mercados, a las inversiones y a la circulación de bienes, servicios y personas. Estos dos mundos se van a enfrentar a situaciones radicalmente distintas en 2021 y continuarán siendo muy diferentes en el período 2022-2023 e incluso más allá.

Coronavirus closed business
Los escenarios de indolencia y desfiladero presentan descensos significativos de la actividad económica (Foto: Maleka Ali/Twenty20)

Tanto en el escenario de indolencia como en el de desfiladero se producen descensos significativos de la actividad económica a lo largo del 2020 (aproximadamente en línea con la proyección del FMI), pero a partir de ahí sus caminos difieren.

El afortunado retroceso del virus en Indolencia abrevia la crisis –se retoma la senda del crecimiento a principios del 2021–, pero ello ha facilitado que muchos países persistan con políticas desacertadas y dubitativas, de modo que la confianza de empresas y consumidores sigue convaleciente, la productividad global es baja, la recuperación es tibia y desigual, y el crecimiento se estabiliza en 2022-2023 a un ritmo inferior al nivel de antes del 2020.

En desfiladero, presenciamos una crisis más prolongada, pero también el recurso a numerosos mecanismos de ayuda mutua y al reconocimiento de la necesidad de mejorar la cooperación internacional. Unos programas de estímulos decisivos, bien diseñados y bien aplicados ayudan a asentar las bases para una sólida recuperación –cuando llegue finalmente, a mediados de 2021– y ofrecen la promesa de que en el período 2022-2023 se recuperará la senda del crecimiento por lo menos en la línea que seguía a finales de la última década.

En el escenario de desfiladero presenciamos una crisis más prolongada pero con programas de estímulos decisivos para la recuperación

Estos cuatro estereotipos dibujan unas visiones globales de altos vuelos de la economía global, aunque habrá partes del mundo que se verán más o menos afectadas, y de forma más temprana o más tardía. Con todo, las consecuencias del desarrollo distinto de los acontecimientos entre 2020 y 2023 en cada escenario van más allá de la economía y pueden llegar a cambiar el mundo en muchos aspectos.

Naturaleza del trabajo y del empleo

En el escenario desfiladero, los largos períodos de confinamiento en el contexto de unos fuertes programas de estímulos y unas sólidas políticas han proporcionado a las personas, a las empresas y a las instituciones una vivencia del trabajo virtual amplia y positiva que va a dar lugar a importantes cambios en muchas organizaciones durante la recuperación, con la aparición de nuevas formas de compartir el trabajo. Además, las experiencias de "prosumidor" durante el confinamiento van a fomentar una eclosión de pequeños emprendedores.

Por contra, en barricada, unas políticas débiles y programas de estímulo inefectivos han desmantelado numerosas industrias y provocado un gran desempleo a largo plazo entre las generaciones mayores y las más jóvenes, al tiempo que repetidos fallos de ciberseguridad han hecho mella en la confianza de la gente y han comportado un retroceso en la actividad online.

En el escenario de barricada, unas políticas débiles y programas de estímulo inefectivos desmantelan numerosas industrias y disparan el desempleo

Cooperación internacional

Las experiencias positivas de cooperación (y la constatación de lo costosa que resulta la falta de colaboración) durante la crisis han supuesto, en coalición, una reactivación de la confianza a nivel internacional. También han sentado las bases para alcanzar acuerdos en varios campos (como la fiscalidad, la propiedad intelectual y el cambio climático), que prometen unos beneficios duraderos y generalizados –todo ello reforzado por la elección de Joe Biden.

En cambio, la desconfianza y la agitación política que opta por echar las culpas a los demás suponen unos obstáculos insalvables para la cooperación en barricada e impiden avanzar en muchos frentes, entre ellos, en la inversión extranjera y en la innovación.

Cadenas de suministro

La segmentación del mundo en bloques por afinidades políticas en indolencia ha conducido a una rápida reconfiguración de las cadenas de suministro, que han pasado a ser más regionalizadas y compartimentadas.

En desfiladero, la larga disrupción que se ha producido ha acelerado la reinvención de las cadenas de suministro, que siguen siendo globales, pero incorporan, en lo posible, muchos más componentes “intangibles” (como, por ejemplo, vender planos y modelos que posibiliten imprimir los productos en 3D cerca de donde esté el cliente, en vez de vender y transportar productos acabados).

El papel del Estado y del sector público

La situación en desfiladero ha obligado a ampliar los servicios públicos; numerosos gobiernos se han desenvuelto bien en este proceso y los funcionarios y otros agentes (especialmente en los ámbitos de la sanidad, la educación y los servicios sociales) se han ganado el respeto y el reconocimiento de la población.

Por contra, la falta de confianza en todos los niveles del gobierno (y los impuestos) es un rasgo destacado en barricada.

Viajes

Un primer síntoma muy importante de la crisis repercute en los viajes, que pueden verse muy afectados según cómo se resuelva la situación. Este sector se verá paralizado por la combinación de la crisis económica y la persistencia de los problemas sanitarios en barricada.

El paso al mundo virtual (y de la realidad aumentada, etc.) en desfiladero, junto con las secuelas que ha dejado la prolongada emergencia sanitaria, hacen que la recuperación de los viajes –especialmente de turismo y convenciones– sea muy gradual.

Los nuevos hábitos de viaje –como reflejo de la segmentación del mundo en bloques– afectarán tanto los viajes de negocios como los viajes por placer en Indolencia. Solamente en coalición podemos ver, a partir del 2022, una fuerte recuperación de los viajes hasta alcanzar los niveles de antes del 2020.

Estos son unos breves apuntes ilustrativos de las diferentes perspectivas sobre el futuro que pueden entreverse en estos cuatro escenarios. Elaborando más las implicaciones de cada escenario se podría profundizar en estos y otros muchos aspectos; especialmente importante, por ejemplo, la evolución del comercio internacional.

Esperemos que estos ejemplos ilustrativos también constituyan una demostración del poder de los escenarios para ayudar a navegar en aguas inciertas y preparar nuestra reacción ante cualquier eventualidad a que podríamos tener que enfrentarnos en el futuro (tanto si nos gusta o la consideramos probable como si no).

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