El potencial de la descarbonización para reinventar España y Europa

Con la reciente aprobación del Net Zero Industry Act (NZIA), la UE busca generar dentro de sus fronteras el 40% de la tecnología necesaria para producir energía limpia.

La reorganización geopolítica de la globalización y los esfuerzos globales por acelerar la transición energética han provocado el retorno de la política industrial a la agenda política, así como una creciente preocupación ante la posible deriva proteccionista. Ante este escenario, la apuesta europea ha sido impulsar al apartado industrial del Pacto Verde, que recientemente ha culminado con la aprobación de su principal normativa, el Net Zero Industry Act (NZIA).  

La última Jornada Anual de Energía de EsadeGeo, en colaboración con la representación Comisión Europea en España y EIT InnoEnergy, giró en torno a las implicaciones del NZIA para el sector energético e industrial europeo. El evento contó con la participación de Jordi Hereu, ministro de Industria y Turismo de España, y la intervención en diferido de Wopke Hoekstra, comisario europeo de Acción por el Clima, además de un panel experto compuesto por Loreto Ordóñez, CEO de ENGIE España; José Antonio de las Heras, CEO de FertigHy; Alberto Toril, Europe Manager de Breakthrough Energy y Aitor Arzuaga, director general de Alba Emission Free Energy. 

El camino recorrido

La Comisión Europea ha creado durante la última legislatura un cuerpo legislativo para hacer frente al cambio climático que se ha convertido en referente a nivel global. Desde la presentación de la Ley de Clima Europea de 2020 hasta el plan RePowerEU para reducir la dependencia del gas ruso, en 2022 todas las medidas estaban enfocadas a transformar el lado de la demanda de energía.  

En 2023 surge el Plan Industrial del Green Deal como respuesta al Inflation Reduction Act de la administración Biden, ante las preocupaciones por los efectos proteccionistas de dicha medida. La principal normativa de este plan, el NZIA, busca estimular la oferta al establecer un objetivo de fabricar en la UE el 40% de la tecnología de producción de energía descarbonizada para 2030. Asimismo, apoya estos objetivos asegurando la disponibilidad de materiales críticos y ofreciendo diversas ayudas, las cuales pretenden reducir los plazos administrativos para estas tecnologías mediante la agilización de los procesos de autorización. 

El cuerpo legislativo europeo para enfrentar el cambio climático se ha convertido en referente a nivel global

Además, el NZIA trata de estimular la producción de tecnologías verdes de manera más amplia: destacan los proyectos estratégicos Net Zero y las academias Net Zero, que buscan crear 100.000 nuevos empleos en el sector a través de formación específica. Este factor es de extrema importancia puesto que uno de los mayores obstáculos para el desarrollo de energía verde en Europa es la falta de mano de obra cualificada. En definitiva, el NZIA es el pilar fundamental —junto con el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), y la oficina de apoyo a terceros países para ayudarles a adoptar un Emissions Trading System (ETS)— de la apuesta de la Comisión por crear seguridad para la producción de energía verde en la UE durante la próxima década. 

Las realidades de la oportunidad industrial

En el transcurso de la jornada, los participantes analizaron las principales provisiones del NZIA, las oportunidades y retos que con ella se abren, así como las cuestiones claves que la próxima Comisión ha de considerar en la legislación de futuros estándares e instrumentos climáticos: 

  • La descarbonización es un requisito ambiental, pero también geopolítico. Las crisis originadas por la pandemia de la COVID-19 en 2020 y por la invasión rusa de Ucrania en 2022 han expuesto el riesgo de depender directa o indirectamente de socios no fiables en sectores estratégicos. Además, más allá de la energía, este riesgo también afecta a otros ámbitos englobados en los avances hacia la Autonomía Estratégica europea. Un ejemplo de los efectos inesperados de la geopolítica es el aumento de los precios de los alimentos. La crisis energética de 2022 elevó significativamente los precios del gas natural, un componente crucial para la fabricación de fertilizantes. Además, la UE importa dos tercios de sus fertilizantes, lo que agravó el problema y contribuyó a la inflación alimentaria debido a cosechas menos productivas. Para abordar esta situación, la UE debe fomentar la producción de fertilizantes ecológicos y encarecer los fertilizantes importados que son altamente contaminantes. En este sentido, el CBAM y el pago de derechos de emisiones a partir de 2034 son pasos importantes, ya que favorecen la producción y el consumo de fertilizantes verdes frente a los convencionales. 
  • La transición energética será un vector de cambio social a través de su impulso a la reindustrialización. La descarbonización del sector industrial supone una enorme oportunidad para España. El gobierno plantea un ambicioso proyecto industrial colectivo, que nace del impulso derivado de los procesos de transición ecológica que están teniendo lugar en el país. En este sentido, España cuenta con una situación única gracias a los bajos precios y la abundancia de energía obtenidos del gran despliegue de renovables desde el 2018. Los objetivos del NZIA se asumen como propios en España, pero para ello las medidas concretas se deben transformar en políticas efectivas. Únicamente se podrá llegar a ellas con la colaboración público-privada. Por ello, el Ministerio de Industria y Turismo anunció la aprobación de 19 proyectos correspondientes al PERTE de descarbonización industrial. Este retorno de la política industrial al centro es beneficioso de dos maneras. Por una parte, da lugar a una sociedad más harmonizada, ya que origina empleo de mayor calidad y con salarios más altos respecto a la media. Adicionalmente, garantiza una mayor resiliencia socioeconómica, puesto que otorga a España una mayor preparación de cara a posibles crisis como las del 2008 o el 2020. 
  • La circularidad juega un papel clave. La aparición del término ‘‘circularidad’’, asociado a la gestión de los residuos, cada vez se observa con mayor recurrencia en el discurso climático. La reintroducción de los deshechos en los procesos de producción cuenta con un gran potencial, particularmente en el caso de procesos energéticos como la refinación de petróleo. Conseguir que las emisiones de carbono no acaben en la atmósfera es imprescindible desde la vertiente de sostenibilidad de los objetivos de descarbonización de la economía. Dado el volumen de los residuos generados, y con las tecnologías debidas, estos pueden ser recuperados y reconvertidos gracias los niveles de carbono útil con el que cuentan. 
  • La alianza público-privada es esencial. En función de estimaciones del año 2023, los objetivos de descarbonización fijados para 2050 de la Unión Europea requerirán una inversión de 700 mil millones de euros en los próximos veinticinco años. Estos costes se prevén inasumibles sin la movilización del sector privado, el cual ha de desempeñar un rol esencial en cubrir el sobrecoste y la ‘‘prima verde’’ que conlleva la transición energética. De este modo, la financiación privada ha de complementar la inversión pública en tecnologías incipientes, facilitando el desarrollo de los proyectos hasta la etapa de comercialización. 
  • Europa necesita un Complexity Reduction Act. Para que la industria pueda trabajar efectivamente en conseguir los objetivos de climáticos de la UE, existe la necesidad de simplificar los trámites administrativos. Los procesos burocráticos de la UE han quedado anticuados y dificultan fuertemente el diseño de la Europa del 2050 con las actuales herramientas. Para superar este problema, es necesario reflexionar sobre cómo se deben ejecutar todas las nuevas regulaciones que han aparecido desde 2019 hasta 2024. De igual manera que China ha elegido ser el suministrador de tecnología verde y EE. UU. ha elegido ser el innovador en tecnología verde, Europa debe trabajar en su rol geopolítico en la transición energética. Las provisiones del NZIA, en este sentido, crean una oportunidad para Europa mediante la lucha contra el cambio climático. 
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