Elecciones en Indonesia 2024: El pez que se muerde la cola
La tercera democracia del mundo se enfrenta a unas elecciones altamente fragmentadas. Pese al relevo generacional, persisten el nepotismo y los abusos de poder.
Es evidente que las democracias alrededor del mundo están sufriendo un declive. El mundo está experimentando una era transformación y la humanidad enfrenta retos a escalas jamás vistas previamente, como el cambio climático, los efectos de la globalización, la digitalización, el auge del populismo/nacionalismo y el desmantelamiento del orden mundial unipolar.
Debido a estos retos, entre otras razones, el índice democrático ha estado en retroceso en todos los continentes desde el 2005. Según un reporte de Freedom House, las libertades civiles y derechos políticos han estado en declive por 17 años consecutivos, y en 2022 la libertad de prensa estuvo bajo presión en al menos 157 países.
2024 será un año determinante para la democracia y la política global
Asimismo, el 2024 será un año determinante para la democracia y la política a nivel global. Alrededor de 64 países técnicamente democráticos tendrán elecciones en el 2024, entre los cuales se incluyen el Reino Unido, la India, la Federación Rusa, los EEUU y la Unión Europea, lo cual representa un 49% del total de la población global.
Dada la relevancia política que tiene este año electoral para el mundo democrático, DoBetter estrena una serie de artículos donde analizar la situación electoral de varios países alrededor del globo y explicar las posibles implicaciones de sus resultados para el futuro de la democracia.
Indonesia, el gigante del Indo-Pacífico
El próximo 14 de febrero la República de Indonesia celebrará elecciones presidenciales, al igual que elecciones legislativas y regionales. Se trata de un ejemplo paradigmático de un país clave para la economía mundial en el que, dependiendo del resultado electoral, las instituciones democráticas podrían resultar severamente dañadas. El devenir de Indonesia es importante debido a su ubicación estratégica entre el Océano Indico y el Pacífico. Además, es un país clave para la economía mundial, es un exportador, entre otros productos, de petróleo, gas natural, textiles, minería, caucho y fertilizantes, y ha disfrutado de un crecimiento anual medio de su PIB del 5,7% desde 1999. Asimismo, cuenta con una población de 270 millones, lo que la convierte en la tercera mayor democracia del mundo y el país más poblado entre los países musulmanes.
Indonesia es la tercera mayor democracia del mundo y el país más poblado del mundo musulmán
Sin embargo, la política indonesia es un caso singular y altamente complejo, lo cual nos impide describirlo en blancos y negros. Indonesia fue gobernada por el dictador y militar Suharto durante 32 años hasta su derrocamiento en 1998. Desde entonces, el país ha transitado lentamente hacia una democracia.
En primer lugar, las elites creadas durante la dictadura de Suharto todavía controlan gran parte del aparato político, judicial y militar, y a menudo utilizan su influencia para manipular las elecciones. Por otra parte, las elecciones del legislativo son altamente fragmentadas, con el partido político más grande, el Partido Democrático de Indonesia-Lucha (PDI-P), normalmente recibe alrededor de una quinta parte de los escaños en la Cámara de Representantes. Para gobernar eficazmente con una legislatura tan fragmentada, el presidente debe formar una coalición de gobierno con al menos tres partidos. Desde 1999, la política indonesia se ha caracterizado por coaliciones parlamentarias cada vez más grandes que funcionan más como “cárteles” que como coaliciones.
Sin embargo, la victoria de Joko Widodo (Jokowi) en las elecciones de 2014 rompió con el molde de manipulación de las elites políticas. Jokowi se presentaba como un political outsider sin relación con las elites —a pesar ser el candidato del PDI-P— representado por su retórica plurinacionalista, anticorrupción, erradicación de la pobreza y de desarrollo económico o “Jokowinomics”. Al principio evitó compartir el poder con los partidos de la vieja guardia, pero su partido, con tan solo un tercio de los escaños, pronto se vio obstruido por la oposición. Finalmente, se vio forzado a colaborar con políticos de la era de Suharto, sobre todo para llevar adelante sus proyectos más ambiciosos, como trasladar la capital de Indonesia desde Yakarta hasta Nusantara, en el Este de Borneo.
Todo queda en casa
Con el tiempo, Jokowi ha comenzado a gobernar de forma similar a sus predecesores, gobernando con nepotismo y abusando del poder ejecutivo. Jokowi dio acciones a sus aliados políticos en el proyecto de $48.500 millones para construir la nueva capital; su hijo pequeño ahora es candidato para las elecciones provinciales de Yakarta, y su yerno también se presenta en las elecciones del Norte de Sumatra.
En estas elecciones, Jokowi ya no puede postularse a pesar de ser extremadamente popular y por ello está utilizando su poder ejecutivo para asegurar su legado político. Parece que Jokowi se ha aliado con su mayor rival, Prabowo Subianto, para gobernar conjuntamente Indonesia. Esto es evidente porque el hijo mayor de Jokowi, Gibran Rakabuming Raka, se presenta en la papeleta como el candidato a vicepresidente de Subianto. A pesar de que Gibran no cumple el requerimiento de edad para postularse (tiene 36 años), el juez de la Corte Constitucional (que también es el yerno de Jokowi) permitió su postulación.
A pesar de ser extremadamente popular, el actual presidente, Joko Widodo, no puede presentarse a la reelección
El actual ministro de Defensa, el Sr. Subianto, para muchos indonesios simboliza los 32 años de opresión del exdictador Suharto. Subianto, que es el yerno de Suharto, ha recibido acusaciones de torturar activistas y de violar los derechos humanos en Timor del Este durante el gobierno de su suegro. Fue destituido de su cargo militar después de asaltar el palacio presidencial para amenazar al sucesor de Suharto en 1998. La política de Subianto consiste en combinar “los aspectos positivos del capitalismo y el socialismo”, fortalecer la seguridad y el ejército y defender la neutralidad estratégica de Indonesia mediante su política del “buen vecino”.
En la actualidad, Subianto lidera las encuestas, sobre todo entre los votantes jóvenes, que constituyen más del 60% del electorado. Esto se debe gracias al respaldo de Jokowi y porque imita las políticas y el estilo relajado del actual presidente a través de cuidadas publicaciones en redes sociales. Si Subianto consigue más del 50% de los votos, evitará la necesidad de celebrar una segunda vuelta electoral.
¿Quién se presenta a las elecciones en Indonesia?
Los otros dos grandes rivales de Subianto son Ganjar Pranowo y Anies Baswedan. Ganjar Pranowo, es el candidato oficial del partido de Jokowi (PDI-P) y el actual gobernador de Java Central. Ganjar, al igual que Jokowi, también se presenta como un political outsider e intenta imitar el carisma de su predecesor, tomando decisiones populares entre los islamistas, como prohibir que la selección de futbol de Israel participase en la Copa Mundial de Fútbol Sub-20 de 2023 en Bali. La política exterior de Ganjar se centra en cuatro problemas fundamentales: la regresión de la democracia, la desigualdad mundial, el declive económico y la escalada de conflictos.
Por otra parte, el candidato con más probabilidades de llegar a la segunda vuelta contra Subianto es Anies Baswedan, que también es miembro del gobierno de Jokowi. Anteriormente fue el ministro de Educación de Jokowi y antiguo gobernador de la capital, Yakarta. Sin embargo, decidió presentarse a la presidencia por separado del PDI-P debido a divergencias políticas, sobre todo su discrepancia sobre reubicar la capital de Indonesia, su política de tolerancia religiosa y su propuesta de aumentar los impuestos a los ricos. Además, propone que Indonesia sea más activo en la política internacional, por ejemplo, tomando el liderazgo de Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (ASEAN).
2024 será el año del relevo generacional en las elecciones de Indonesia
Asimismo, han surgido acusaciones de interferencia sutil por parte de agencias de seguridad estatales para obstaculizar las actividades de campaña de los candidatos presidenciales Ganjar Pranowo y Anies Baswedan en beneficio de Subianto y Gibran.
A la hora de analizar las próximas elecciones en Indonesia, es difícil saber si los posibles desenlaces electorales marcarán una divergencia o una continuación de la política de los últimos 30 años. El 60% de la población no vivió la autocracia de Suharto ni las atrocidades cometidas por los militares, pero al mismo tiempo también se sienten frustrados con la política tradicional. Es el motivo por el que Jokowi es tan popular: rompía con el molde tradicional de nepotismo, ineficacia y manipulación por parte de las elites de la era Suharto.
Sin embargo, el ciclo se está repitiendo, con Jokowi recuperando aquellas formas corruptas y nepotistas, a lo que se suma su abuso del poder presidencial para asegurar su legado político. 2024 parece ser el año del relevo generacional en las elecciones de Indonesia, pero la vieja elite todavía elije a los candidatos, creando dinastías políticas en las cuales los hijos de los políticos heredan los puestos, y lo más probable es que los políticos acaben vendiendo su integridad ideológica para incorporarse en la futura coalición gobernante para conseguir un cómodo puesto en el ejecutivo.
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