Empieza la cuenta atrás para la pobreza de tiempo

El equilibrio inestable entre trabajo y vida privada no solo afecta negativamente a la salud y la felicidad de los individuos, sino que también resulta nocivo para la sociedad en su conjunto.

Equipo Do Better

En las últimas décadas, la pobreza de tiempo ha emergido como una forma de desigualdad tan determinante como la económica, aunque mucho menos visible. La falta de tiempo, la nueva pobreza del siglo XXI, no se mide en euros, sino en horas; horas que no son suficientes para el descanso, los cuidados, la participación social ni el ocio. Y, como todas las pobrezas, no se distribuye al azar.

Un manido meme que los influencers usan para motivarnos a hacer más cosas proclama: “Todos tenemos 24 horas, como Beyonce”. 

Esta premisa es, claramente, errónea. Son cientos (si no miles) las horas que facturan cada día los chefs, estilistas, diseñadores y el ejército de expertos que conforman el equipo de Beyonce. Mientras que la dura realidad de las aceleradas vidas de la mayoría de los mortales es que no tenemos suficientes horas al día

“Se espera de nosotros que nos relacionemos con otras personas, que tengamos una vida personal rica y saludable, que preservemos la democracia en las sociedades y que tengamos una vida cívica y cultural activa, entre otras muchas actividades personales que exigen nuestro tiempo”, afirma Conxita Folguera, profesora titular de Esade. 

Folguera defiende en El Periódico que, para lograr un equilibrio sano, tenemos que ser capaces de trabajar mucho menos, no de hacer que alcance con el poco tiempo que tenemos para hacer más cosas. 

¿Qué es la pobreza de tiempo?

La pobreza de tiempo es la situación en que una persona no dispone de horas suficientes para cubrir todas sus necesidades vitales: trabajo remunerado, cuidados, descanso, ocio y participación social.

A diferencia de la pobreza económica, no se mide en dinero, sino en minutos. Y al igual que esta, se distribuye de forma desigual, afecta más a mujeres, familias con hijos a cargo y personas con empleos precarios.
 

Cómo afecta la pobreza de tiempo a la salud 

“La crianza de los hijos y la educación piden tiempo. La atención a las personas mayores pide tiempo”, continúa Folguera. "La implantación masiva del teletrabajo durante la pandemia de covid-19 dejó una lección duradera, la desaparición de las fronteras físicas entre trabajo y hogar no redujo la carga temporal, sino que la intensificó. Años después, con el modelo híbrido ya consolidado como norma en muchas organizaciones, los niveles de estrés y la dificultad para desconectar siguen siendo una preocupación central en los estudios sobre bienestar laboral."

El tiempo es una cuestión política y puede conceptualizarse como un derecho de todos los ciudadanos

Según la organización Time Use Initiative (TUI), con sede en Barcelona, afirma que esta situación afecta a las personas tanto física como mentalmente. La TUI sostiene que “la organización social afecta directamente a la salud de las personas por la alteración de los ritmos circadianos”. La pobreza de tiempo crónica está documentalmente relacionada con:
 

Consecuencia para la salud

Evidencia disponible (TUI / literatura académica)

Alteración de ritmos circadianos

La desincronización entre el horario social y el biológico incrementa el riesgo de múltiples enfermedades crónicas.

Enfermedades cardiovasculares

Estudios vinculan jornadas muy largas con mayor incidencia de hipertensión e infarto.

Diabetes y sobrepeso

La falta de tiempo para cocinar y hacer ejercicio favorece hábitos alimentarios poco saludables.

Trastornos mentales

El estrés crónico derivado de la sobrecarga temporal se asocia a ansiedad, depresión y burnout.

Deterioro de relaciones sociales

La pobreza de tiempo reduce la participación comunitaria y debilita los vínculos afectivos y cívicos.

Para quienes combinan jornadas laborales largas con responsabilidades de cuidado, estos riesgos se multiplican. Se trata de una dimensión estrechamente relacionada con la vida flexible y el teletrabajo. La desaparición de las fronteras físicas entre trabajo y hogar puede agravar la pobreza de tiempo en lugar de aliviarla.

El derecho al tiempo: una cuestión política

El derecho individual a tener tiempo está en la agenda española desde hace más de un siglo. España fue el primer país del mundo en el que se implementó la jornada laboral de ocho horas, en 1919. Actualmente, está marcando el camino para impulsar la introducción de una Ley de usos del tiempo y racionalización de los horarios integral para hacer frente a las desigualdades en la distribución del tiempo y establecer un marco que permita conseguir un equilibrio sostenible y saludable entre vida y trabajo. 

En un estudio elaborado para el Gobierno de España, la TUI analiza los fundamentos de una nueva ley y las áreas que debería abordar. En el informe se incluyen más de 100 recomendaciones clave que, según la organización, contribuirán a garantizar unos usos del tiempo más eficientes e igualitarios. 

La pobreza de tiempo afecta de forma desproporcionada a las mujeres

Anna Ginés, profesora titular de Derecho del Trabajo de Esade, es miembro del laboratorio regional de expertos de la TUI y participó en el informe. 

Ginés afirma que “El tiempo es una cuestión política y puede conceptualizarse como un derecho de todos los ciudadanos”. “Desde que España introdujo la jornada laboral de ocho horas, se ha producido una profunda transformación social. El tema del horario laboral sigue causando malestar a muchas personas”.

Esta perspectiva conecta directamente con los debates sobre el futuro del capital, el trabajo y el talento en sociedades cada vez más complejas: la pobreza de tiempo no es solo un problema individual, sino una cuestión de estructura económica y política.

Los cuatro usos del tiempo: un marco limitado

El tiempo se divide en cuatro usos principales estructurados en un marco limitado de 24 horas: los horarios de trabajo, el colegio y los cuidados, el ocio y el consumo, y el descanso. El ámbito laboral es el que más influye en cómo se estructuran los otros tres ámbitos. La TUI sostiene que, para garantizar el equilibrio y la armonía, este aspecto debe regirse por mecanismos que garanticen el equilibrio. 

Según la TUI, “La organización del horario laboral y la forma en que se distribuye junto a las actividades de la vida diaria (lo que incluye los cuidados, el descanso y el ocio) son fundamentales para la relación laboral y tienen importantes consecuencias tanto para los trabajadores como para las empresas”.

Quién sufre más la pobreza de tiempo: desigualdad y género

No toda la población experimenta la pobreza de tiempo de la misma manera. Según Anna Ginés, "la pobreza de tiempo afecta de forma desproporcionada a las mujeres, que tienen menos tiempo para ellas mismas y se ocupan de la mayoría de las tareas relacionadas con los cuidados". Este desequilibrio reproduce y amplifica otras formas de desigualdad.

Los grupos más vulnerables a la falta de tiempo son:

  • Mujeres con doble jornada: combinan empleo remunerado con la mayor carga de cuidados y trabajo doméstico no remunerado.
  • Familias monoparentales: sin el apoyo para distribuir las responsabilidades, la pobreza de tiempo es casi inevitable.
  • Trabajadores en empleos precarios: los vinculados a la economía gig y la precariedad laboral enfrentan horarios imprevisibles que imposibilitan la planificación.
  • Personas mayores con empleos: quienes cuidan de sus progenitores a la vez que mantienen una actividad laboral activa concentran una sobrecarga temporal especialmente intensa.

A estos factores estructurales se suma, en 2026, la presión creciente de la inteligencia artificial sobre los ritmos de trabajo. Lejos de haber reducido la carga temporal de los trabajadores, la automatización de tareas ha derivado en muchos casos en una intensificación de las expectativas de productividad, generando una nueva forma de presión temporal que los marcos regulatorios aún no han sabido abordar.

Estos patrones reflejan que la pobreza de tiempo es, en gran medida, un síntoma de estructuras laborales y de cuidados no equitativas. Abordarla requiere políticas sistémicas, no solo soluciones individuales.

La pobreza de tiempo y su impacto en el medio ambiente 

Además de los beneficios individuales que supone introducir una política de usos del tiempo, también existen muchas ventajas medioambientales.  

“Diseñar políticas que tengan en cuenta los usos naturales y sociales del tiempo para hacer que nuestras vidas coincidan con la luz solar puede tener un efecto positivo en la sostenibilidad y reducir nuestra huella de carbono colectiva”, alega la TUI en su informe.  

Las políticas del tiempo pueden ayudar a reducir nuestra huella de carbono colectiva

“Desarrollar las denominadas ‘ciudades de 15 minutos’, como las que promueven Eurocities, C40, United Cities and Local Governments (UCLG), y Metropolis entre otras, reducen nuestro impacto en el entorno natural”. 

En España, el debate sobre el derecho al tiempo ha vivido momentos destacados en los últimos años. El Gobierno impulsó en 2025 una reducción de la jornada máxima a 37,5 horas semanales, pero el proyecto fue rechazado en el Congreso en septiembre de ese año por PP, Vox y Junts. Actualmente, la jornada legal sigue siendo de 40 horas. Lo que sí avanza, aunque con tropiezos, es el Real Decreto de fichaje horario digital obligatorio, pendiente de resolución tras un dictamen desfavorable del Consejo de Estado.

La Ley específica de usos del tiempo sigue sin tramitación parlamentaria formal, lo que confirma que el debate se ha centrado más en el control del tiempo que en su redistribución.

Qué proponen Esade y la TUI para combatir la pobreza de tiempo

El informe elaborado por la TUI para el Gobierno de España incluye más de 100 recomendaciones. Estas son las principales áreas de intervención identificadas:
 

Ámbito de política

Medida propuesta por la TUI / Esade

Jornada laboral

Reducción progresiva de la jornada máxima y derecho a la desconexión digital

Cuidados

Corresponsabilidad en permisos de maternidad/paternidad de igual duración e intransferible

Urbanismo

Desarrollo de ciudades de 15 minutos para reducir tiempos de desplazamiento

Horarios sociales

Sincronización de horarios laborales, escolares y de servicios con los ritmos biológicos

Sostenibilidad

Políticas de tiempo que reduzcan la huella de carbono colectiva y promuevan la economía local

El Gobierno español está revisando el estudio, aunque todavía no hay un calendario definitivo para implementarlo. La Comisión Europea ha prometido salvaguardar el derecho a la conciliación de la vida profesional y personal, pero Conxita Folguera cree que ya es hora de ir más lejos: "Se acabó el tiempo de seguir debatiendo. Hay que convertir la reducción de las horas de trabajo en un objetivo realista", afirma.

La pobreza de tiempo es la falta de tiempo, la nueva pobreza que el siglo XXI ha puesto en el centro del debate social. Mientras no haya políticas públicas que redistribuyan el tiempo de forma equitativa, algunas personas seguirán teniendo muchas más horas al día que otras. Y esa brecha, invisible en los indicadores económicos convencionales, tiene consecuencias muy reales sobre la salud, la igualdad y la sostenibilidad del conjunto de la sociedad.
 

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