España, mejor economía de 2024: ¿Motivo de celebración o de cautela?

España ha acaparado titulares al situarse como mejor economía de 2024 en el ranking de The Economist. Analizamos las razones y nos planteamos si hay motivos para el optimismo.

Equipo Do Better

España ha sido clasificada como la economía de mejor desempeño del mundo en el ranking anual de The Economist, subiendo al primer puesto desde la octava posición que compartió con Portugal en 2023. 

Los países mediterráneos de Europa han tenido un buen desempeño por tercer año consecutivo en esta lista, que mide cinco indicadores económicos y financieros clave en 37 países “mayoritariamente ricos” que son miembros de la OCDE. 

Alrededor de todo el mundo se observa una desconexión entre las condiciones económicas reales y las percibidas

El ganador del año pasado, Grecia, ocupa ahora el tercer puesto junto a Dinamarca, mientras que Irlanda se sitúa en segundo lugar e Italia en el quinto. Por su parte, Estados Unidos ha caído al vigésimo puesto desde el tercer lugar que ocupó el año anterior. 

En general, The Economist destaca “un desempeño global sólido” al analizar el PIB, los mercados bursátiles, la inflación subyacente, el desempleo y los déficits públicos

Cautela en el análisis

El profesor de Esade Omar Rachedi atribuye los buenos resultados de España a varios factores clave. Uno de ellos es la naturaleza inherentemente cíclica de nuestra economía. Durante los periodos de expansión, el PIB español tiende a crecer más rápido, mientras que en las recesiones, se contrae con mayor intensidad. 

Esta ciclicidad también se extiende al mercado laboral. “En periodos de crecimiento económico, España crea significativamente más empleo que otros países, lo que explica los niveles récord de ocupación actuales. Sin embargo, en las recesiones, el desempleo también alcanza niveles récord”, afirma el profesor adjunto de economía y execonomista del Banco de España. Esta dinámica se debe, en parte, al carácter algo rígido y dual de la regulación del mercado laboral español. 

Los patrones migratorios también son un factor importante en el éxito de la economía española, señala Rachedi. “España registra importantes entradas de trabajadores cuando la economía prospera, y estos flujos se ralentizan o detienen por completo durante las recesiones. Comprender estas tendencias migratorias es crucial para entender el mercado laboral”. 

En gran medida, el crecimiento español se ha visto impulsado por el alto gasto público

Otro factor importante ha sido el gasto público y las exportaciones, que fueron los principales motores del PIB español en 2023 y 2024. “Esto proviene de las contribuciones de los fondos Next Generation de la UE y los efectos persistentes de las iniciativas de gasto público tras la crisis del Covid”, explica Rachedi. En cuanto a las exportaciones, las principales industrias han sido el turismo y los servicios profesionales

El turismo, un arma de doble filo

La naturaleza cíclica de la economía española también se atribuye a la fuerte dependencia del turismo. A pesar de las protestas en los destinos turísticos y la preocupación mundial por la crisis climática, las temperaturas más cálidas han prolongado la temporada de verano. En octubre, más de 8,9 millones de visitantes (un aumento del 9,5 % respecto a 2023) contribuyeron con 11.898 millones de euros a la economía (un incremento del 15,5 %). Esto representa un 12,8 % del PIB del país. 

Las exportaciones de servicios profesionales también son “un factor crítico” para el crecimiento, según el FMI, que destaca un auge en las exportaciones de servicios del 23,3 % por encima de los niveles de 2019 en el primer trimestre de 2024. “Esto se debe a la competitividad en los bajos costes laborales de España en comparación con otras economías avanzadas”, señala Rachedi. 

¿Los parientes pobres de Europa?

La lista de The Economist refleja un giro notable para los países mediterráneos de la UE, que hasta hace no muchos años eran considerados un lastre económico para el dinámico norte. Con Alemania y Francia en la mitad inferior del ranking, ¿podemos suponer que han cambiado las dinámicas entre las economías de la Eurozona? Rachedi cree que no. 

La ralentización de los países del norte de Europa permite a los del sur recortar distancias

“Lo que observamos ahora no es una convergencia de los países del sur hacia el norte, sino más bien lo contrario: un freno en los países del norte que permite que el sur recorte distancias”, afirma el profesor. 

Las condiciones positivas de España están en gran parte impulsadas principalmente por el gasto público, lo que a juicio de Rachedi genera dudas sobre si el crecimiento actual será estructural o temporal. Mientras tanto, la crisis manufacturera de Alemania, especialmente en la industria automotriz, está frenando el dinamismo de la hasta ahora locomotora de Europa. 

Por su parte, Grecia y Portugal han logrado mejorar estructuralmente sus condiciones, con Portugal disfrutando de mayor crecimiento mientras reduce sustancialmente su deuda pública. Italia, por otro lado, por fin está empezando a crecer, pero Rachedi advierte que se trata de una circunstancia temporal impulsada por importantes subsidios fiscales. “Estos subsidios han generado relativamente poco crecimiento, pero crearán grandes problemas en términos de déficit fiscal y deuda en los próximos años”, añade. 

Los números y la realidad

Aunque el optimismo de The Economist es bienvenido, puede que aún no sea el momento de descorchar el cava. La posición de España como líder económico puede resultar sorprendente para muchos ciudadanos cuyo nivel de vida no ha experimentado el mismo progreso. “Lo que observamos en todo el mundo es una desconexión entre las condiciones económicas reales y las percibidas”, afirma Rachedi.  

Esta desconexión entre lo que la macroeconomía muestra en sus números y la realidad del coste de vida con el que han de lidiar las familias se debe, en parte, al impacto residual de la inflación post-Covid. Las políticas destinadas a minimizar los efectos del desempleo fueron exitosas, pero generaron contrapartidas. “Como ciudadanos, no llegamos a comprender del todo que las subidas de precios venían a reemplazar, en parte, los costos aún mayores de no tener empleo en absoluto”, explica Rachedi. 

Además, también entra en juego un sesgo psicológico. Cuando recibimos salarios más altos, creemos que es porque somos buenos en nuestro trabajo y lo merecemos. Pero si esos salarios no son suficientes para cubrir los precios más altos causados por la inflación, la culpa es del gobierno. “Tendemos a atribuir las malas noticias a otros y las buenas noticias a nuestro propio esfuerzo y habilidades”, señala Rachedi. 

 Esta desconexión ha jugado un papel importante en más de 100 elecciones nacionales en 2024, donde alrededor del 70 % de los gobiernos fueron derrotados en las urnas. Quizás el caso más notable fue en Estados Unidos, donde el mensaje demócrata no fue suficiente para convencer a los votantes de que la administración Biden-Harris había entregado buenos resultados económicos durante su mandato de cuatro años. 

España, mejor economía de 2024

Con todo lo dicho, lo cierto es que la economía española atraviesa un momento de fuerte impulso. Según The Economist, “en España, el crecimiento anual del PIB superará el 3 %, impulsado por un sólido mercado laboral y altos niveles de inmigración, que elevan mecánicamente la producción económica”. 

Aunque los riesgos cíclicos y estructurales persisten, la Comisión Europea espera que la economía española se mantenga “robusta”. Al cierre de 2024, tal vez no haga daño seguir el consejo de The Economist: “They deserve a fiesta”. 

Todo el contenido está disponible bajo la licencia Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional.