El plan Trump y los aranceles a China, Canadá y México: ¿Qué efectos tendría?

El presidente electo de EEUU ha anunciado incrementos arancelarios de hasta el 25 % para los bienes importados de sus países vecinos. Tras la medida se encuentra el debate sobre migración y tráfico de drogas.

Equipo Do Better

Los aranceles comerciales han vuelto a situarse en el centro del debate. En un anuncio realizado el lunes 25 de noviembre, Donald Trump declaró que su prioridad al asumir el cargo sería introducir un arancel inmediato del 25% sobre los bienes que ingresen a Estados Unidos desde Canadá y México, además de un 10% adicional sobre los productos provenientes de China. 

En una publicación en su red social Truth Social, el presidente electo anunció: “El 20 de enero, como una de mis primeras órdenes ejecutivas, firmaré todos los documentos necesarios para cobrar a México y Canadá un arancel del 25% sobre TODOS los productos que ingresen a Estados Unidos, y sus ridículas fronteras abiertas”. 

¿Condenado al fracaso?

¿Quién paga los aranceles? Se trata de una estrategia que, según muchos economistas, perjudicará a los consumidores estadounidenses más que a cualquier otro, pero que Trump está decidido a implementar. “Son medidas que están en el núcleo del programa del nuevo presidente, que considera la palabra ‘aranceles’ la más hermosa del idioma inglés”, afirma José M. de Areilza, profesor ordinario de Esade y titular de la Cátedra Jean Monnet-Esade

Los mercados reaccionaron rápidamente al anuncio del plan arancelario de Trump: el índice del dólar estadounidense subió un 0,4 %, mientras que las monedas de los países afectados no corrieron con la misma suerte. El dólar canadiense cayó un 0,8 %, el peso mexicano bajó un 1,3 % y el renminbi chino experimentó una caída del 0,1 % en el mercado interno. 

Sin embargo, como estrategia a largo plazo para el crecimiento de Estados Unidos, aumentar los aranceles parece estar destinado al fracaso, al menos si nos ceñimos a la ortodoxia económica. “Quiere reducir impuestos y financiar el gasto público con aranceles, pero sabemos que esta estrategia no funciona y lleva a la hiperinflación”, explica Areilza. 

México es un socio esencial para la economía estadounidense en un área de libre comercio que negoció el propio Trump

Los líderes de los países involucrados respondieron al anuncio de Trump con similar pesimismo. Los representantes chinos calificaron la medida como una guerra arancelaria mutuamente destructiva, mientras que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, consideró la amenaza “inaceptable” y coincidió en que conduciría a la inflación y la pérdida de empleos tanto en Estados Unidos como en México

Un primer ministro más pragmático, Justin Trudeau, declaró en respuesta a los aranceles de Trump contra Canadá que estaba dispuesto a trabajar de manera “constructiva”. “Sabemos que esta relación requiere cierto esfuerzo, y eso es lo que haremos”, añadió. 

Guerra contra las drogas

La introducción de aranceles no es simplemente una medida económica. Como explicó el presidente electo en su publicación de Truth Social, el aumento de impuestos tiene como objetivo evitar que las drogas y los “extranjeros ilegales” crucen las fronteras de Estados Unidos

“¡Este arancel permanecerá en vigor hasta que las drogas, en particular el fentanilo, y todos los extranjeros ilegales detengan esta invasión de nuestro país!”, escribió. “Tanto México como Canadá tienen el derecho absoluto y el poder de resolver fácilmente este problema latente desde hace tiempo. ¡Exigimos que utilicen este poder, y hasta que lo hagan, es hora de que paguen un precio muy alto!”, prosigue el mensaje. 

Trump no ha anunciado aranceles del 60 % sobre productos chinos, como había prometido durante la campaña, sino unos mucho más bajos

China también recibió críticas por las drogas que cruzan la frontera mexicana hacia Estados Unidos. Expresando su decepción porque no se haya implementado la pena de muerte prometida por el país asiático para los traficantes de fentanilo, Trump explicaba: “Representantes de China me dijeron que implementarían su máxima pena, la de muerte, para cualquier traficante de drogas capturado haciendo esto, pero, lamentablemente, nunca cumplieron, y las drogas están ingresando a nuestro país, principalmente a través de México, a niveles nunca antes vistos”. 

“Hasta que detengan esto, cobraremos a China un arancel adicional del 10 %, además de cualquier otro arancel, sobre todos sus numerosos productos que ingresen a Estados Unidos”, añadía. Este incremento del 10 % se sumaría a los aranceles ya existentes sobre multitud de productos importados de China. 

Según Areilza, resulta interesante que Trump no ha anunciado aranceles del 60 % sobre los productos chinos, como había prometido durante la campaña, sino unos mucho más bajos. “En su entorno hay un debate en marcha sobre cómo debe ser esta relación con la superpotencia asiática y hay al menos tres opiniones divergentes: colaboración, confrontación o simplemente repliegue y aislacionismo de EEUU”, afirma el profesor de Esade. Como señala, esta es una cuestión clave para la estabilidad global que, en última instancia, será decidida por el propio Trump. 

Proteccionismo ‘Made in USA’

El enfoque de Trump para proteger los intereses de Estados Unidos no es nuevo en un sentido teórico: el proteccionismo ha sido durante mucho tiempo un pilar de la política comercial estadounidense y ha sido adoptado también por la administración Biden. Pero mientras Biden negociaba acuerdos con previsibilidad y diplomacia, el mensaje de Trump se presenta más como una advertencia. 

Al vincular los aranceles a la migración y las drogas, Trump sugiere que está preparado para la confrontación más que para la diplomacia tradicional

La administración Biden ha sido también proteccionista, pero de una manera ordenada y previsible, sin concebir la relación con otros países como un juego de suma-cero, algo que hace Trump”, explica Areilza. “Los aranceles anunciados por el próximo presidente de EEUU a México son especialmente preocupantes. México es un socio esencial para la economía estadounidense en un área de libre comercio que negoció el republicano”, añade. 

El enfoque confrontacional también representa malas noticias para la Unión Europea: la estrecha relación entre Trump y el presidente húngaro Viktor Orbán tiene el potencial de debilitar la defensa, la economía e incluso la democracia de la UE, de acuerdo con el profesor Areilza. “La UE puede sufrir un triple shock”, advierte. 

Los hombres fuertes de Europa

Trump no valora positivamente la integración europea”, señala el profesor. “Su socio de referencia en el continente es Viktor Orbán, que también es el caballo de Troya de Vladimir Putin”, añade. 

Trump ha elogiado a Orbán como “uno de los hombres más respetados”, “fuerte”, “una persona dura” e “inteligente”, mientras que Orbán ha insistido en ocasiones en que Trump es “un amigo de Hungría”. El medio conservador húngaro Hungarian Conservative fue más allá, anunciando: “Con la victoria de Donald Trump, Hungría ha ganado a su aliado más importante, lo que podría aumentar su influencia en Europa y dentro de la UE”. 

Al vincular los aranceles con la migración y las drogas, el enfoque de Trump sugiere que está preparado para la confrontación más que para la diplomacia tradicional. Cualquiera que sea la postura comercial que el presidente decida tomar —y cabe recordar que sus publicaciones en redes sociales no siempre se traducen en políticas—, una cosa es segura: desvincular la economía de Estados Unidos del resto del mundo supone una mala noticia para la estabilidad global. 

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