El nuevo mandato Trump: Resultados electorales y prospectiva
El contundente triunfo de Donald Trump augura un mayor proteccionismo comercial y una profunda reforma del Estado norteamericano. En el plano global, acelerará la redefinición del nuevo orden internacional.
Este artículo ha sido publicado en la Newsletter #23 del Centro de Gobierno Corporativo de Esade. Suscríbete aquí.
El triunfo de Donald Trump el 5 de noviembre de 2024 en las Elecciones Presidenciales norteamericanas ha sido contundente, tal y como lo esperaban sus partidarios acérrimos.
El candidato ha conseguido 312 votos electorales (50 %) frente a los 226 (48,3 %) de la aspirante demócrata, con dos millones y medio de votos populares de ventaja en el conjunto del país y victorias en los siete Estados indecisos.
Donald Trump y el partido republicano han resultado ganadores no sólo en las votaciones de la Cámara de Representantes sino también en el Senado, con lo que Trump tendrá menos trabas a la hora de proponer y aprobar legislación federal.
Los demócratas han perdido, entre otros motivos, porque Joe Biden dio un paso atrás demasiado tarde y el partido no supo frenar el ascenso de una candidata meritoria sin más. La decisión de presentarse a un segundo mandato del presidente Biden tras las elecciones de 2022 sorprendió a muchos, que querían unas primarias competitivas y un candidato joven y centrista.
Kamala Harris ha perdió hasta un 11 % de los votantes que en las anteriores elecciones apoyaron a Biden
El bando demócrata creía que tenía las únicas respuestas válidas a las cuestiones que se iban planteando en la campaña y se centró en la priorización de asuntos que, finalmente, no han movilizado tanto, desde la protección de la democracia, el aborto o la sanidad pública. Ha quedado demostrado que su política de identidades, que les ha llevado a ensalzar y fosilizar al mismo tiempo a las minorías, ha producido mucho rechazo entre ciudadanos de a pie, empezando por hispanos y afroamericanos, más preocupados por su progreso económico que por la defensa de ciertas libertades que consideran que ya han alcanzado.
De este modo, Barack Obama se equivocó al enfadarse con los votantes afroamericanos y advertirles que solo podían elegir a Harris. El furor del mundo “woke” ha sido contraproducente, bien ejemplificado por la ley propuesta en Massachusetts este verano sobre asuntos de familia, en la que el término madre es sustituido por el de “persona que da a luz”.
Los demócratas no han sabido desprenderse de una cierta mentalidad condescendiente guiada por el desprecio a los que no piensan igual, resumida en la frase ‘ellos deberían ser más como nosotros’.
Existen varios factores que nos ayudan a entender la victoria del candidato republicano. Una de las razones de este buen resultado electoral ha sido la recuperación de tres Estados tradicionalmente demócratas del llamado Blue Wall (Michigan, Pensilvania y Wisconsin) que han ‘volcado’ su voto hacia el candidato republicano. En segundo lugar, Trump ha afianzado sus resultados en aquellos Estados que son tradicionalmente republicanos, ganando por más votos en esta ocasión que su primer mandato. En tercer lugar, el análisis del perfil de los votantes demuestra que Donald Trump ha conseguido el apoyo del voto latino, de los hombres sin educación superior y de los jóvenes electores. Según BBC Mundo y La Razón (2024), el perfil medio del votante de Trump en estas elecciones ha sido “hombre blanco de clase media entre 45 y 64 años y sin estudios”. En el caso de los jóvenes llamados a votar, la Generación Z, ha perdido su confianza en el partido demócrata y Kamala Harris ha perdido hasta un 11 % de los votantes que en las anteriores elecciones apoyaron a Biden.
Trump y su política económica: ‘Trumponomics’ y el Nuevo Orden Internacional
El planteamiento económico que tiene Trump para su segundo mandato parte de su slogan “America First”, que marca una nueva agenda: proteccionismo comercial, junto con una política fiscal que permita continuar la mejora de la economía americana mediante la bajada de impuestos y una reforma radical del Estado.
Además, parece claro que los votantes de Trump quieren en su mayoría rebajar la contribución de Estados Unidos a la OTAN, salir de Ucrania, frenar a China con más aranceles y apoyar de forma incondicional a Israel.
El resultado electoral puede ser clave en el proceso de redefinición del Nuevo Orden Internacional multipolar
El planteamiento de Trump frente a sus compromisos internacionales es claramente economicista: valora si el beneficio potencial que genera para su país el permanecer en una institución en particular supera a los costes que tienen que asumir. Partiendo de este punto de vista, los analistas internacionales parecen consensuar que Trump propondrá en breve su salida de tratados como el Acuerdo de París sobre lucha contra el cambio climático o repensar su papel en la debilitada Organización Mundial de Comercio.
Este resultado puede ser clave en el proceso de redefinición del Nuevo Orden Internacional (NOI) multipolar en el que estamos actualmente involucrados: con un líder emergente, China, que ya ha afianzado su liderazgo en numerosos ámbitos como el comercial o el tecnológico, pero con grandes retos demográficos; con una Unión Europea enfrascada en el rediseño de su política de competitividad e industria a la vez que se plantea su ampliación con Ucrania y reformar su “Green Deal” frente a los retos medioambientales; y, un Sur Global muy heterogéneo, en el que potencias como India, Brasil o Arabia Saudí son capaces de triangular entre Estados Unidos y China, obteniendo ventajas de su estrategia de países no alineados.
Ideas finales
La clara victoria de Donald Trump llega en un momento en el que la rivalidad entre Estados Unidos y China va en aumento y el desorden mundial crece, con dos guerras sin resolver en Ucrania y Gaza. El gobierno de Beijing aprovechará cualquier medida de aislacionismo y repliegue de Washington para avanzar en su proyección global.
Europa puede sufrir un triple shock en su seguridad, economía y democracia con el segundo mandato del republicano. La Unión y sus Estados miembros disponen de poco tiempo para dotarnos de capacidades propias de seguridad y defensa, contribuir a una OTAN que puede quedar debilitada y convertirse en un actor global eficaz que defienda un orden internacional más justo. En 2016, al principio del primer mandato de Trump, Angela Merkel llamó a los europeos a tomar nuestro destino en nuestras manos. Ocho años después, esta tarea es más urgente que nunca.
Directora académica, Programa Ejecutivo de la Mujer en la Alta Dirección (Proyecto PROMOCIONA)
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