¿Qué impacto tiene la subida del salario mínimo interprofesional (SMI)?

El aumento del SMI tiene un claro efecto en la disminución de la desigualdad salarial, si bien las evidencias sobre su impacto la contratación y el empleo no son concluyentes.

Pedro Aznar Alarcón

Este artículo es parte del informe Estado del mercado laboral español 2024, elaborado por InfoJobs y Esade. 


El pasado mes de febrero el Consejo de Ministros aprobó el aumento del salario mínimo interprofesional (SMI) hasta los 16.576 euros, que se reparte en 14 pagas de 1.184 euros. Esta es sin duda una excelente noticia para quienes perciben dicho salario mínimo. En España algo más del 10 % de los empleados se verán beneficiados de esta decisión. El aumento del SMI no ha estado exento de debate porque el acuerdo es fruto del entendimiento entre sindicatos y Gobierno, sin incluir a la patronal, y porque, además, en el seno del propio Gobierno había voces discordantes respecto a la tributación del nuevo salario mínimo en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). 

El análisis del incremento del SMI debe hacerse con la adecuada perspectiva temporal. En 2008 el salario mínimo implicaba una paga mensual de 600 euros, que en 2018 había aumentado hasta los 735,9 euros, y que entre 2018 y 2025 creció hasta los actuales 1.184 euros mensuales. Es decir, entre 2008 y 2018 aumentó un 22,7 %, y entre 2018 y 2025 lo ha hecho en un 60,88 %

Más allá de los datos, hay dos conclusiones relevantes. En primer lugar, España es un país con una desigualdad salarial importante: según la última Encuesta de estructura salarial del INE disponible (datos de 2022), el salario medio se situaba en cerca de 27.000 euros, aunque el 50 % de los asalariados percibían menos de 22.383 euros. El aumento del salario mínimo interprofesional tiene un claro efecto en la disminución de la desigualdad salarial, y desde esta perspectiva el aumento es una noticia positiva. Por otro lado, la economía española ha sufrido en los últimos años elevadas tasas de inflación que han reducido el poder de compra de muchas familias, y el hecho de que aquellos trabajadores con menos poder adquisitivo vean incrementar su salario por encima del aumento de la inflación implica evitar esa pérdida de poder adquisitivo y contribuye a una mayor cohesión social

Efectos del SMI sobre la contratación y el empleo

Sin embargo, el debate del salario mínimo no es sencillo. No hay duda de que su incremento repercute directamente en una subida de los costes empresariales, lo que podría llevar a que, ante un aumento del coste de contratación, las empresas contraten en menor medida. La evidencia empírica en este sentido no es concluyente. En primer lugar, porque no es lo mismo analizar el impacto en unos sectores empresariales, en las pequeñas empresas respecto a las grandes, o bien en determinados colectivos; y porque el impacto del aumento del salario mínimo no es igual para empleados jóvenes o para quienes tienen más experiencia, o varía en función del nivel educativo. 

Si el aumento del salario mínimo ha disminuido el empleo, en todo caso no ha sido especialmente significativo

Uno de los esfuerzos en la dirección de analizar cómo el aumento del SMI incide en el empleo fue un estudio del Banco de España —institución con una gran reputación desde la perspectiva de sus análisis técnicos—, respecto al incremento que se produjo en 2019 (cuando aumentó de 735,9 a 900 euros), y concluyó que un aumento del 1 % en el salario mínimo generaba una destrucción de empleo de aproximadamente el 0,4 % para el colectivo afectado. En resumen, el aumento del 22,3 % del salario redujo el empleo a tiempo completo en cerca del 0,15 %. Si el aumento del salario ha disminuido el empleo, en todo caso no ha sido especialmente significativo. 

Productividad y competitividad

En el debate de cómo aumentar la riqueza y el salario medio por trabajador, no solo de aquellos que perciben el salario mínimo, es importante recalcar que el elemento fundamental tiene que ver con la productividad. Cuando aumenta el valor generado por hora trabajada es más fácil que, si se dan las condiciones de mercado adecuadas, aumenten los salarios. El problema de la economía española es el estancamiento de la productividad, que es aproximadamente un 18 % inferior a la de la media de la Unión Europea. 

En definitiva, es una buena noticia para una sociedad más igualitaria que aumente el salario mínimo, pero precaución con su impacto en la generación de empleo por parte de las empresas de menor tamaño y en mercados más competitivos, así como sus efectos para el empleo de aquellos jóvenes con menores niveles de formación. Y por supuesto, hay que apostar por reformas y medidas que contribuyan a una economía más productiva y competitiva. 

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