Crecer entre dos culturas para liderar en todas

Joanna Wong lleva años cruzando fronteras y cambiando de sector sin esperar a tener todas las respuestas. Aquí desgrana qué significa liderar en contextos distintos y por qué quedarse quieta siempre sale más caro.

Marta Barquier (Do Better Team)

Joanna Wong creció en Nueva York con dos bandas sonoras simultáneas: Cantopop en casa, Friends en la tele, cenas de Año Nuevo y comidas por Thanksgiving. Lo que de niña vivió como una especie de puzzle identitario, hoy lo describe sin dudar como su mayor ventaja competitiva.

"Ese background me permite traducir estrategias de una sede en Estados Unidos a algo que realmente resuene con equipos en Asia", dice. "Pero también me hizo muy consciente de lo que yo llamo el career confidence gap."

Es el concepto que articula buena parte de su trabajo: la brecha entre lo que alguien es capaz de hacer y el permiso que siente que tiene para hacerlo. Joanna lo ha visto de cerca en culturas de alto rendimiento a lo largo de Asia. "He visto a managers brillantes quedarse en roles cómodos mucho después de haberlos superado, simplemente porque el entorno premia la previsibilidad por encima de los movimientos arriesgados."

Barcelona como punto de inflexión

Hay decisiones que solo se entienden si uno le tiene más miedo a estancarse que a nadar contracorriente. Joanna tenía un trabajo estable en Nueva York y una carrera que prometía. El sueño de cualquiera, en definitiva. Y, sin embargo, lo dejó todo; cogió un vuelo a Barcelona y empezó el MBA en Esade.

"No vine a buscar un título. Vine a entender cómo piensan las personas que no son como yo", dice. Lo que encontró fue una comunidad que le dio algo más difícil de estudiar que cualquier asignatura: un lenguaje común para moverse en contextos donde las reglas no escritas cambian según el país, la cultura, la sala. El cambio más profundo, sin embargo, no fue de conocimiento. Fue de confianza. "Me dio la seguridad de moverme entre continentes sabiendo que tenía la metodología para respaldar mi ambición."

Y esa red no se quedó en el aula. "Mi comunidad de Esade no es una lista de contactos. Son amigos repartidos por el mundo que me dan perspectivas que yo sola no tendría."

Dejar el guión atrás

Barcelona fue solo la primera parada. Después vino Alemania. Después Asia. Siempre sin red de seguridad, siempre sin contrato firmado esperándola al otro lado.

Lo que vino después fue Spotify, donde lideró marketing para toda la región APAC. Y más tarde, Meta. En esas empresas aprendió algo que solo se aprende estando allí: que liderar en Asia exige un estilo completamente distinto al de Nueva York. "Tuve que adaptar mi forma de liderar. Crear espacio para voces que en otras culturas no levantan la mano aunque tengan algo importante que decir." Golpe a golpe, fue construyendo lo que ella llama inteligencia cultural. Y descubrió, casi de refilón, que su mayor satisfacción no venía de los resultados trimestrales. "Venía de las sesiones 1-a-1 donde veía a alguien de mi equipo crecer. Eso fue lo que me dio la claridad para dar el siguiente paso."

El paso más difícil

El siguiente paso fue el más radical. Joanna dejó el mundo corporativo para crear algo propio: una plataforma de coaching y contenido para profesionales que sienten que están esperando —el momento perfecto, el contexto adecuado, el permiso que nadie les va a dar.

"Lo peor que puede pasar no es que algo salga mal", dice. "Es que pasen los años y sigas en modo espera."

La fórmula que propone no es de autoayuda vacía. Es muy concreta. "Puedo ser flexible en el título o en el salario. Pero no negocio creer en lo que una empresa está construyendo. Tener claro qué no se mueve te da libertad real para moverte en todo lo demás."

Ella misma lo ha practicado. Cuando volvió a Asia con la intención de establecerse en Hong Kong, las cosas no salieron como esperaba. "Aprendí que el éxito profesional necesita más que vínculos culturales. Necesita un entorno que esté alineado con tu ambición." Movió ficha hacia Singapur y aterrizó en Spotify. Ahora lo cuenta como un ejemplo de lo que predica: un plan fallido no es un fracaso, es una señal para pivotar.

Valentía con plan

Lo que más llama la atención de Joanna Wong no es la trayectoria —que es, en todos los sentidos, extraordinaria— sino la coherencia entre lo que dice y cómo lo ha vivido. No habla de valentía como algo que se tiene o no se tiene. La define de otra manera:

"Ser valiente no es no tener miedo. Es tener un plan mejor que tu pánico."

Y en realidad, no hace falta añadir nada más.

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