¿Tiene la juventud compromiso social? Apuntes prácticos para las ONG

Las ONG se enfrentan al reto de conectar con una generación diversa, digital y con nuevas formas de compromiso social. Escuchar, adaptar y cocrear con las personas jóvenes es clave para construir un tercer sector más inclusivo y transformador.

Maria Sureda Varela

Es frecuente oír que se cuestiona el nivel de compromiso de la juventud, o que se caracteriza a este colectivo con una actitud más individualista que la de generaciones anteriores. Este cuestionamiento también se da en el ámbito social, aunque en paralelo se destaquen iniciativas lideradas por la juventud o se reconozca a personas jóvenes concretas como referentes en la movilización por causas sociales.  

Sin embargo, resulta complicado realizar una comparación directa entre generaciones, sobre todo cuando no partimos de un mismo modelo de sociedad y la manera de relacionarnos ha cambiado drásticamente. En este sentido, las características sociodemográficas de los millennials (nacidos entre 1981 y 1996) y la generación Z (entre 1997 y 2012) reflejan una serie de desafíos y oportunidades únicas. 

Aunque hablemos de ella como una única categoría, la juventud es absolutamente diversa

Las personas jóvenes, a las cuales se culpabiliza en ocasiones de su situación de precariedad o cuya vulnerabilidad se normaliza, han crecido con las peores perspectivas económicas de los últimos 60 años. En 2021, una de cada tres personas de entre 16 y 29 años estaba en riesgo de pobreza y/o exclusión social. No obstante, su alto nivel educativo y su conocimiento de las nuevas tecnologías ofrecen un alto potencial para el desarrollo social y económico de toda la sociedad. 

Todo ello implica que el análisis debe ser más profundo y tener en cuenta que, como en muchos otros ámbitos, la manera de “comprometerse” también ha variado. Incluso en mayor medida en el caso de la juventud: cómo se relacionan, cómo se informan, etc. Además, conviene tener en cuenta que, aunque hablemos de ella como una única categoría, la juventud es absolutamente diversa. 

Un compromiso latente pero condicionado

Para conocer mejor cómo se comprometen (o no) los y las jóvenes hoy en día, qué les preocupa y cómo canalizan estas preocupaciones sociales, realizamos una encuesta a personas jóvenes (de 16 a 35 años) en España. La encuesta es parte del informe Jóvenes y ONG: Los retos de la colaboración entre las ONG y la juventud, elaborada por el Instituto de Innovación Social de Esade con el apoyo de la Fundación PwC. 

Los resultados muestran que a tres de cada cuatro jóvenes les interesa contribuir con causas sociales/medioambientales. Este porcentaje aumenta hasta casi el 90 % entre la juventud que tiene vínculos (no laborales) con el tercer sector. Además, más de la mitad (55 %) afirma que consideran esencial que su trabajo o estudios se alineen con sus valores. 

Compromiso jóvenes

No obstante, este interés no se traslada a la práctica con una involucración activa, puesto que dos de cada tres jóvenes indican que no siempre disponen de tiempo o recursos para ello, y menos de la mitad (47 %) ponen la justicia social y el compromiso medioambiental en el centro de decisiones como el consumo o la movilidad.  

Al preguntar por su implicación directa con causas sociales o medioambientales, solo un 41 % lo hahecho vinculándose con alguna entidad no lucrativa (vía donación, voluntariado, participando en movimientos asociativos juveniles u otras actividades de ONG). En cambio, el mismo porcentaje (41 %) no ha participado de ninguna manera en iniciativas vinculadas a causas sociales o ambientales. El tipo de implicación más habitual consiste en participar en actividades sociales, solidarias o medioambientales del propio entorno (27 %), seguida del voluntariado puntual con alguna entidad (22 %). 

El estudio también arroja luz sobre las causas que más preocupan a las nuevas generaciones: salud física y mental (62 %), vivienda (61 %) y empleo (55 %) encabezan la lista, lo que refleja una fuerte conexión con sus propias condiciones de vida. En cambio, temáticas tradicionales del Tercer Sector, como la cooperación internacional o la atención a colectivos vulnerables, obtienen menos atención general (aunque suben significativamente entre jóvenes más cercanos al sector). 

Preocupaciones jóvenes

Este dato plantea un reto y una oportunidad para las ONG: cómo conectar su misión con las preocupaciones inmediatas de los jóvenes sin perder su identidad

¿Qué opinan las personas jóvenes de las ONG?

El tercer sector no es mayoritariamente percibido como una opción profesional: un 44 % no se plantea trabajar en una ONG, en comparación con el 40 % que sí. Entre la juventud vinculada al sector, en cambio, sí que la mayoría (62 %) lo valora como opción laboral (y solo un 23 % lo descarta). 

El nivel de confianza de la juventud en las ONG es de un 5,4 sobre 10, siendo mayor la puntuación entre las mujeres y los menores de 25 años. Destaca que un 10 % consideran nulo (un 0) su nivel de confianza en el sector. La valoración también es más positiva entre las personas jóvenes con vinculación, con un 6,6 de promedio. 

La mayoría asocia a las ONG y el tercer sector con solidaridad y compromiso (65 %), participación y colaboración (47 %) y donaciones y captación de fondos (43 %). En cambio, solo un 4 % lo vincula con empoderamiento y un 10 % con innovación e impacto social. Lo que más valoran de una entidad es su transparencia en el uso de los fondos (78 %) y el impacto en resultados visibles (52 %). 

Estamos en un mundo muy distinto del que había cuando se diseñó el tercer sector, pero las propuestas no han cambiado tanto

Algunos testimonios de las personas encuestadas apuntan en esta dirección. “Las ONG deberían hacer todo con transparencia. La gente es la que está donando su dinero por un bien mayor, y solo así confiará en ellas”, afirma un participante. Otra joven menciona la importancia de comunicar resultados, y no tanto los problemas: “Me encantaría que se hicieran virales los cambios que han producido, y no siempre ver anuncios de niños y niñas con hambre o enfermedades”.  

Con todo, la juventud afirma conocer poco el trabajo que realiza el sector, y no considera que esté adaptado a las necesidades y expectativas de su generación. “Los y las jóvenesno tenemos una idea clara de lo que es una ONG, incluso el término genera cierto rechazo a algunos. Estamos en un mundo muy distinto al que había cuando se diseñó el tercer sector actual, pero las propuestas (de voluntariado, donaciones, etc.) no han cambiado tanto”, señala otra participante.  

¿Cómo mejorar la implicación de la juventud con las ONG?

Son las mismas personas jóvenes quienes señalan cómo podría mejorar su implicación con las ONG y qué podrían aportar: 

  • Las barreras más habituales para una mayor involucración son la falta de información, de confianza y de tiempo.
  • Creen que los y las jóvenes podrían aportar a las ONG en creación de contenidos y campañas en redes sociales (65 %), habilidades tecnológicas y de comunicación (56 %), o innovación (53 %). Para el sector de jóvenes vinculados, la innovación es la principal aportación potencial (70 %).
  • La principal vía que aconsejan a las ONG para conectar más con la juventud es a través de las redes sociales (82 %), seguida de estar en espacios/eventos juveniles (48 %) y eventos/actuaciones en comunidades (39 %). 

¿Y qué opinan las ONG?

Desde el otro lado, las entidades muestran una conciencia clara de los retos existentes para conectar con la juventud. Aunque el 95 % trabaja en temáticas relacionadas con este colectivo, solo un 46 % lo hace como prioridad central. Las estrategias específicas para atraer a jóvenes son todavía escasas y percibidas como poco efectivas. 

Las campañas en redes sociales (47 %) y la flexibilización de propuestas de voluntariado (37 %) son las acciones más habituales. En cambio, menos de la mitad de las ONG ha explorado colaboraciones con movimientos juveniles o espacios autogestionados, que podrían ser vías para tender puentes. 

Es clave incorporar a la juventud en los procesos de decisión y cocreación de las ONG

Aunque el colectivo joven tiene mucha presencia como destinatario de programas, su peso en la toma de decisiones es muy bajo. Un 73 % de las entidades reconoce que la representación es mínima en sus equipos directivos, y un 76 % en los órganos de gobierno. Como indica una de las ONG que participan en el estudio: “El camino de acercamiento y adaptación a las preferencias de las personas jóvenes es la mejor hoja de ruta para la transformación de nuestro sector”. 

Una llamada a la acción compartida

Ambos lados —juventud y ONG— coinciden en la necesidad de un cambio. Las entidades reconocen que deben mejorar su comunicación, adaptar sus formatos, estar presentes en espacios juveniles y abrirse más al uso de tecnologías y redes sociales. También existe consenso en que es clave incorporar al colectivo en procesos de decisión y cocreación, para que se sientan verdaderamente parte del proyecto colectivo. 

“Solo involucrando de manera real a la juventud en los equipos técnicos y de voluntariado puede garantizarse no solo la supervivencia, sino el triunfo de las causas sociales que defendemos las ONG”, afirma una joven miembro de una ONG. “Somos un flujo constante de energía, innovación, crítica, propuesta y acción, que este sector en concreto, aún sin saberlo, necesita desesperadamente”. 

Los datos de la encuesta confirman que existe un terreno fértil para una colaboración más estrecha, pero también que hay trabajo por hacer. La juventud tiene ganas, ideas y capacidades. Las ONG, por su parte, necesitan abrirse, escuchar y adaptarse. Lo que está en juego no es menor: construir juntos un tercer sector más inclusivo, innovador y conectado con el futuro. 

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