Diez medidas para garantizar lugares de trabajo sostenibles
En un contexto de policrisis y desafíos sistémicos, es necesario transformar y ampliar el concepto de workplace.
Las empresas son sistemas abiertos y permeables que han de responder con agilidad, anticipación y capacidad de adaptación a los retos de la sociedad. Por tanto, el lugar de trabajo no puede limitarse a ser un espacio físico, rígido, ni jerarquizado. En cambio, el workplace sostenible se abre camino como un ecosistema complejo y fluido de espacios físicos y digitales, formado también por relaciones, colaboraciones y alianzas, que posibilita la creación de valor y la consecución de los objetivos empresariales.
A continuación, resumimos los diez principales aprendizajes del Barómetro Esade-ISS de Sostenibilidad en el Workplace, elaborado por la investigadora senior del Instituto de Innovación Social de Esade, Sonia Ruiz, en colaboración con ISS España.
1. Liderazgo humanista y transformador
Los workplaces son el reflejo del liderazgo y la gobernanza de una empresa. Es preciso que las personas líderes fomenten la escucha activa y el espíritu crítico. Han de contar con una visión sistémica y capacidad de priorizar e integrar en la toma de decisiones el conocimiento de los grupos de interés más destacados, evaluando los aspectos con mayor incidencia e impacto en la transformación del modelo de negocio hacia la sostenibilidad.
El liderazgo sostenible se anticipa a cambios a largo plazo mientras persigue la resiliencia del negocio a corto plazo. Su carácter humanista sitúa a las personas en el centro y posibilita el desarrollo del talento impulsando proyectos colaborativos que integran la sostenibilidad a la estrategia corporativa. Romper silos internos y externos es necesario e implica, a menudo, desafiar las jerarquías existentes para brindar espacios más democratizados y estructuras más horizontales y colaborativas que agilicen la transformación.
2. Reflejar el propósito, los valores y la cultura corporativa
En los workplaces sostenibles, el propósito va más allá de una declaración de intenciones: impregna el modo de hacer las cosas, los valores corporativos, la cultura organizacional, el tipo de comportamientos que se premian y la forma de medir el éxito en la organización. Si el impacto empresarial se define correctamente, el propósito acabará definiendo el proceso de toma de decisiones del negocio.
En este sentido, el workplace ha de servir como un “escaparate” de la propuesta de valor de la empresa como agente de cambio y ser consecuente con el compromiso adquirido en temas medioambientales, sociales y de gobernanza. Demuestra la integridad y la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
3. Posibilitar la escucha activa, la comunicación y la transparencia
Un workplace sostenible ofrece oportunidades para ir más allá de la escucha pasiva y establece espacios, estrategias y maneras de relacionarse que establecen un lenguaje bidireccional genuino, basado en la humildad, la curiosidad y el respeto a la diferencia. Es importante que la comunicación para la transformación hacia la sostenibilidad sea clara, con mensajes que se alejen de tecnicismos y de la jerga compleja, y que se adapten a cada audiencia.
La transparencia no debe entenderse como un esfuerzo por transmitir lo que hace bien la empresa, sino como un proceso de aprendizaje y mejora que facilite la comunicación bidireccional y la confianza, reforzando la resiliencia y el compromiso de las personas. Por ello, las estrategias de escucha de las personas empleadas deben involucrarlas y capacitarlas para que proporcionen feedback de forma activa y frecuente.
4. Nutrir la experiencia del empleado
El workplace sostenible coloca a la persona en el centro y posibilita espacios de cuidado, conexión y autoconocimiento que aporten seguridad, bienestar integral y oportunidades de desarrollo profesional. Si entendemos el lugar de trabajo como un espacio fluido, hemos de tomar en consideración la forma en que las personas se relacionan y viven en él. No solo se debe contar con su opinión en el momento del diseño, sino también en el día a día de su gestión.
Es relevante indicar que, a medida que la sostenibilidad se vaya integrando en el lugar de trabajo, las personas empleades pueden ser esenciales para identificar oportunidades de mejora de los procesos, los sistemas y los proyectos. Por tanto, debe potenciarse su capacidad para proporcionar nuevas perspectivas e ideas que hagan avanzar la sostenibilidad en todas sus dimensiones.
5. Espacios de formación y empoderamiento
En relación con el punto anterior, la experiencia del empleado también es más significativa cuando hay conocimiento, claridad en los roles y expectativas para transversalizar la sostenibilidad que incluyan métricas de desempeño. Deben tenerse en cuenta tres aspectos: la identificación de las personas y departamentos clave, su formación y capacitación, y la creación de proyectos con mirada transversal.
Se trata de cultivar actitudes, comportamientos, capacidades y habilidades, a la par que cerrar brechas de conocimiento sobre la sostenibilidad, tomando en consideración las diferencias entre los distintos roles funcionales. Empoderar a las personas también implica reforzar la cultura interna con métricas, incentivos, recursos y tiempo disponible para que participen de manera creativa en los procesos.
6. Laboratorios de innovación sostenible
Generar una cultura sostenible innovadora, emprendedora y creativa implica replantear la cultura de experimentación y la aceptación del error y el fracaso. El lugar de trabajo debe percibirse como un espacio de innovación abierta y colaborativa donde sea posible cuestionar abiertamente los modelos de negocio que no sean sostenibles. La creación de una cultura de la innovación se basa en cultivar nuevos hábitos e integrar múltiples perspectivas, conocimientos y capacidades que enriquezcan la toma de decisiones y los procesos de innovación sostenible.
7. Innovación social como palanca de inclusividad
La colaboración con entidades sociales que va más allá de las relaciones de filantropía tradicional permite crear ecosistemas de innovación social que facilitan que las personas trabajadoras adquirieran competencias de intraemprendimiento social y una nueva perspectiva para gestionar proyectos sostenibles. La innovación social es una herramienta fundamental para que las empresas replanteen sus modelos de negocio, vayan más allá de la generación de beneficios, innoven y colaboren con la sociedad. Asimismo, la colaboración con colectivos vulnerables permite que la empatía y el respeto por la diversidad se refuercen en la cultura empresarial.
8. Compliance y normativa como oportunidades de colaboración
Tanto la nueva directiva relativa a la presentación de información sobre sostenibilidad por parte de las empresas (CSRD), que exige que se analice el impacto que la actividad de la empresa genera y cómo responde a ello a través de la estrategia corporativa y su modelo de negocio, como la Directiva sobre Diligencia Debida (CSDDD), que implica la identificación y la mitigación de impactos adversos en materia de derechos humanos y medio ambiente en la cadena de suministro, elevan la importancia de la gestión colaborativa de los riesgos y las oportunidades a lo largo de la cadena de valor y con las partes interesadas.
Asimismo, los procesos de evaluación de la doble materialidad pueden constituir un buen punto de partida para evaluar las implicaciones estratégicas del resultado obtenido y para elaborar planes de acción que impliquen la colaboración tanto con los stakeholders como entre los workplaces de las diversas empresas de la cadena de valor.
9. De "cadenas de valor" a "ecosistemas de valor"
El concepto de value networks va más allá de las cadenas de valor (value chains) e implica la creación de espacios colaborativos fundamentados en la resolución de retos compartidos específicos, cocreando soluciones con agentes de cambio que compartan la misma visión. Más que relaciones entre las empresas que componen los eslabones de la cadena de valor, se genera un ecosistema de colaboraciones y plataformas de intercambio de conocimientos y datos que retroalimentan y generan nuevos cambios en los workplaces.
10. Atender la gobernanza
Puede que el punto más relevante para que los workplaces integren la sostenibilidad sea su gobernanza. Es muy importante que la dirección empresarial gestione bien la transición de este cambio de paradigma. Pasamos de un modelo basado en la gestión de espacios físicos a la gestión de ecosistemas de relaciones con la cadena de valor; de un sistema más jerárquico, basado en el control, a un sistema más democratizado; del cortoplacismo a la gestión a largo plazo; de la reducción de impactos negativos a la creación de organizaciones "regenerativas" y de impacto positivo.
Para ello, es relevante que exista un mayor porcentaje de consejeros y altos directivos con conocimientos de sostenibilidad, que las políticas retributivas estén vinculadas al desempeño de los objetivos de sostenibilidad y que las personas que ocupen los niveles más altos de la dirección sean parte activa tanto de la interacción con las partes interesadas como de la integración de las estrategias para hacer frente a las cuestiones materiales de la estrategia corporativa.
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