Seis herramientas para desarrollar el liderazgo interior
El liderazgo interior parte de un enfoque humanista para crear lugares de trabajo donde se priorice la colaboración, la innovación y el bienestar profesional.
En un entorno empresarial cada vez más dinámico y complejo, el concepto de ‘liderazgo interior’ emerge como una alternativa fundamental. Más allá del necesario desarrollo de competencias técnicas, este enfoque humanista promueve el autoconocimiento, la empatía y la humildad como pilares esenciales para el crecimiento profesional y la gestión de equipos.
En un artículo publicado en Harvard Deusto Business Review, los directores asociados de Esade Careers Carmen González y Roque Adrada exponen las bases del liderazgo interior y ofrecen un listado de herramientas útiles para un desarrollo profesional que parta de esta perspectiva.
Colaboración ante retos multifacéticos
Hoy más que nunca, la complejidad de los retos que enfrentan las sociedades y organizaciones requieren de la colaboración entre actores. En este contexto, uno de los principales valores que un líder puede aportar es la capacidad de crear entornos colaborativos que, a su vez, sean percibidos como lugares de pertenencia para los profesionales que participan en ellos.
La colaboración efectiva requiere una meritocracia más flexible, donde actores secundarios asuman a veces la primera línea
González y Adrada afirman que, en esta nueva era del liderazgo, la figura del líder que razona y decide en soledad pierde peso frente a una idea del liderazgo en red. Esta necesidad de agrupar distintas voces y perspectivas sitúa a las personas, en su faceta más humana, en el centro del debate. Por lo tanto, habilidades relacionales como la empatía o la escucha activa resultan fundamentales para convertir meros grupos de individuos que trabajan juntos en auténticos equipos de alto rendimiento.
Todo ello requiere abrir espacios en los que sea posible expresar y considerar diversas opiniones, más allá de las de quienes ocupan cargos superiores. “Quizá el futuro colaborativo que abraza el liderazgo humanista pase por tener una meritocracia más flexible en la que haya equipos de segunda corona que a veces jueguen en primera línea”, afirman los autores.
Conócete a ti mismo
La cuestión central del liderazgo interior es el autoconocimiento. En lugar de limitarse a liderar desde el ‘hacer’, se enfoca en liderar desde el ‘ser’. Por tanto, las personas líderes deben tener una profunda comprensión de sí mismas antes de dirigirse a otras. Para ello, es esencial reflexionar sobre preguntas como ‘¿Quién soy?’ y ‘¿Quién quiero ser?’. Este proceso introspectivo refuerza la capacidad de gestión emocional y la autenticidad propia, que después se reflejan en el estilo de liderazgo y las relaciones con colaboradores.
Ambos aspectos, señalan los autores, pueden beneficiarse enormemente del conocimiento neurocientífico. Comprender cómo funciona el cerebro permite que el líder desarrolle estrategias para mejorar su desempeño y el de su equipo. En contextos laborales, esto se traduce en tomar conciencia sobre nuestros propios sesgos cognitivos a la hora de tomar decisiones o en dar espacio a los momentos de tranquilidad y calma, que propician un entorno de trabajo más creativo e innovador.
Herramientas para el liderazgo interior
El liderazgo interior requiere de prácticas específicas que fomenten este autoconocimiento y faciliten el crecimiento personal. González y Adrada proponen seis herramientas prácticas que pueden ayudar a los líderes a desarrollarse en este sentido:
- Autoconciencia: Reflexionar sobre los propios objetivos y valores es el primer paso para un liderazgo efectivo. Es esencial que el líder tenga una visión clara de a dónde quiere llegar y cuáles son sus motivaciones internas.
- Autogestión: Una vez definidos los objetivos, es importante pasar a la acción. La autogestión implica asumir la responsabilidad de convertir las metas en realidades concretas a través de acciones consistentes y deliberadas.
- Visualización: Esta técnica permite al líder proyectarse mentalmente en sus objetivos y aspiraciones, lo que ayuda a superar dudas y mantener el enfoque y la motivación necesarios para alcanzarlos.
- Resiliencia: La capacidad de adaptarse y sobreponerse a las adversidades es esencial en el liderazgo. La resiliencia permite también aprender de los fracasos y continuar adelante con más fuerza y determinación.
- Autocuidado: Un líder efectivo sabe que debe cuidar de su bienestar físico y mental. Prácticas como la atención plena, el ejercicio regular y la desconexión digital ayudan a mantener un equilibrio saludable entre la vida profesional y personal.
- Autoevaluación: Evaluar el propio desempeño y progreso es fundamental para el crecimiento. La autoevaluación permite al líder identificar áreas de mejora y ajustar su enfoque cuando sea necesario, y puede incluir el feedback de personas cercanas o mentores.
El liderazgo interior y humanista es una respuesta necesaria para crear entornos de trabajo donde la colaboración, la innovación y el bienestar de los empleados se convierten en prioridades estratégicas. Tanto a nivel profesional como personal, subrayan los autores, se trata de una perspectiva indispensable para “afianzar un verdadero conocimiento sobre nosotros mismos, nuestras motivaciones y nuestros valores”.
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