El Mobile World Congress y el espíritu olímpico '92

Por Xavier Ferràs

Hace pocos días, hemos recibido el duro golpe de la cancelación del Mobile World Congress (MWC), previsto para finales de febrero en Barcelona. Todavía aturdidos por la noticia, es momento de reflexionar sobre las capacidades diferenciales de la ciudad para albergar un congreso de la importancia estratégica del Mobile.

¿Tiene condiciones Barcelona para ser el escenario de un evento de estas condiciones? Lo cierto es que el congreso podría ser solo una singularidad desconectada de la realidad industrial y tecnológica del territorio.

Pero Barcelona acumula condiciones innatas para que el MWC sea la guinda de un pastel mucho más atractivo, el buque insignia de una potente industria electrónica y digital local para cuya eclosión existen los ingredientes básicos.

Barcelona city
Vistas de la ciudad de Barcelona desde el Park Güell (Foto: Ana Mejia/iStock)

Para discernir si Barcelona es un lugar idóneo para el desarrollo de esa industria, podemos acudir a los referentes del “diamante competitivo” de Michael Porter. El famoso profesor de Harvard postuló un modelo que permitía analizar el grado de idoneidad de un territorio para el desarrollo de una industria competitiva y exportadora, sobre la base de las siguientes variables:

Condiciones de los factores

Barcelona es una ciudad atractiva, con calidad de vida, oferta cultural, belleza arquitectónica, gastronomía extraordinaria y clima inigualable. Es un lugar óptimo para la atracción del talento emprendedor, directivo, tecnológico e inversor.

Una ciudad que genera también gran talento endógeno: sus universidades y sus escuelas de negocios forman a profesionales reconocidos internacionalmente.

Barcelona es un lugar óptimo para la atracción del talento emprendedor, directivo, tecnológico e inversor

Disponemos de un sustrato técnico de capacidades ancladas en el territorio que proviene de la primera revolución industrial. Una tradición fabril y manufacturera que ha llegado hasta nuestros días. Y, como colofón a todo lo anterior, en los últimos años ha nacido un potente clúster de emprendedores digitales.

Condiciones de la demanda

La población catalana es exigente en su demanda de tecnología digital. La penetración de internet es del 99 % en la franja de población de entre 16 y 45 años. El uso de los canales digitales para el comercio se extiende al 40 % de las empresas de más de diez trabajadores.

Cataluña es una de las comunidades más digitalizadas de uno de los países más digitalizados de la Unión Europea. A escala individual, el uso del móvil, de las redes sociales y de las aplicaciones digitales está extendido a prácticamente toda la población. Barcelona presenta una demanda sofisticada y avanzada de servicios digitales.

Estrategia, estructura y rivalidad de la industria

La industria digital cuenta en Cataluña con más de 15.000 empresas, 106.000 empleados, 17.000 M€ de facturación y es uno de los sectores de mayor crecimiento de la economía catalana (un 27 % en número de empresas desde 2013). Empresas como HP, Fujitsu, Cisco, Canon, Lenovo, Epson, Ricoh, Xerox, Microsoft, u Oracle, entre muchas otras, mantienen centros en Barcelona.

El potente sector de la automoción, con SEAT a la cabeza, se halla en pleno proceso de transformación digital, fusionándose con la industria de las TIC.

Barcelona Tech City
Barcelona Tech City es un proyecto impulsado por emprendedores locales que actualmente representa a más de 800 empresas (Foto: Barcelona Tech City)

A las empresas consolidadas, cabe sumar más de 1.300 start-ups, impulsadas por una oleada de actividad emprendedora liderada por instituciones tan emblemáticas como Barcelona Tech City, que ha posicionado Barcelona como el gran hub del emprendimiento digital europeo.

Instituciones relacionadas y de apoyo

El entorno de Barcelona es, además, un inmenso laboratorio científico y de innovación, con centros de investigación de élite como el Barcelona Supercomputing Center –que albergará en breve un nuevo supercomputador MareNostrum–, el Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO), el Centro Nacional de Microelectrónica de Bellaterra, el Sincrotrón ALBA, el Centro de Tecnologías de Telecomunicaciones (CTTC) o el centro tecnológico Eurecat. Entidades que pueden proporcionar la investigación básica, el prototipado y el escalado industrial de nuevas generaciones de tecnología de semiconductores, dispositivos electrónicos y computación digital.

Barcelona Supercomputing Center
El Barcelona Supercomputing Center albergará en breve un nuevo supercomputador MareNostrum (Foto: BSC)

Con estas extraordinarias condiciones de entorno, no es de extrañar que la GSMA, organización que representa los intereses globales de los operadores de telecomunicaciones, eligiera Barcelona como uno de los escenarios clave de sus congresos internacionales, junto con Los Ángeles y Shanghái.

Tardaremos en saber qué cúmulo de circunstancias han llevado a la anulación del congreso de 2020, más allá de la crisis del coronavirus.

El coronavirus podría ser una excusa más para golpear a Huawei con la deserción de empresas americanas del MWC de Barcelona

Quizá la reciente guerra tecnológica entre los Estados Unidos y China por el control de las redes 5G tenga algo que ver. El coronavirus podría ser una excusa más para golpear a Huawei con la deserción de empresas americanas del MWC de Barcelona, en el escenario de una Europa que es hoy tierra de nadie desde el punto de vista tecnológico, y que debe reencontrar su voz propia en un nuevo mundo polarizado.

Pese al extraordinario sustrato emprendedor y tecnológico de Barcelona, la ciudad también debe reencontrar su lugar en el nuevo escenario global.

La competitividad se gana día a día, en un mundo de constantes disrupciones tecnológicas y geopolíticas. Habrá que volver a luchar por el Mobile World Congress.

Pero hay que asegurar que éste sea una pieza más en un sistema integrado y conectado, en el seno de una densa y vibrante red de instituciones y proyectos de alta intensidad tecnológica, liderada por unas administraciones coordinadas y leales, con talento directivo y político, visión estratégica, generosidad y recursos dedicados a construir una verdadera economía digital de la innovación en Barcelona. Los ciudadanos debemos exigir que esto sea así.

Somos administradores de una acumulación de conocimientos y de esfuerzos innovadores que han costado décadas de trabajo intenso. Supimos estar a la altura en el ‘92. Los Juegos Olímpicos de Barcelona abrieron la ciudad al mundo e inauguraron varias décadas de prosperidad y de excelente posicionamiento global. Es el momento de recuperar el espíritu olímpico para convertir Barcelona, de verdad, en el gran hub tecnológico del sur de Europa.

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