¿Cómo puede tu pareja acelerar tu éxito profesional?

Lejos de obstaculizar el crecimiento y la productividad, la vida marital proporciona recursos psicológicos y emocionales que se pueden trasladar al entorno de trabajo.

Anna Carmella Ocampo

A menudo se aconseja a los empleados que dejen sus relaciones personales fuera del trabajo para mantener la concentración. Sin embargo, una investigación de Anna Carmella Ocampo, profesora adjunta del Departamento de Dirección de Personas y Organización de Esade, cuestiona esta visión y sugiere que “las parejas no solo actúan como animadoras, impulsando el entusiasmo de los empleados —sean hombres o mujeres— en el trabajo, sino también como sanadoras, aliviando su estrés y frustración”. 

En un artículo publicado en el Journal of Business Research junto a sus coautores Jun Gu (Macquarie University, Sídney), Lu Wang (University of Alberta, Canadá), Markus Groth (University of New South Wales, Sídney), Herman Tse (Monash Business School, Melbourne) y Hang Zhao (KPMG, Sídney), Ocampo describe cómo las parejas pueden enriquecer la vida laboral de los y las profesionales reforzando su capital psicológico y sus conocimientos sobre gestión emocional. Estos recursos psicológicos y emocionales, a su vez, favorecen la capacidad de los empleados para establecer y mantener una relación productiva con su supervisor. 

Regular las emociones

La investigación se basa en el conocimiento existente sobre la capacidad de regulación emocional (ERA, por sus siglas en inglés): las habilidades necesarias para gestionar eficazmente las emociones. Las personas con una alta ERA tienen más probabilidades de mantener relaciones de calidad con clientes, compañeros y supervisores, además de ser más capaces de ayudar a sus colegas a gestionar emociones negativas y situaciones difíciles. 

Ocampo y sus coautores amplían este conocimiento con sus hallazgos sobre el papel que desempeñan las parejas a la hora de aprovechar la ERA para apoyar la vida laboral de sus cónyuges. Tener una pareja que gestione eficazmente sus propias emociones y las de su compañero/a ayuda a elevar la moral, ampliar perspectivas y perseverar frente a los factores de estrés, haciendo todo ello que estos empleados se vuelvan indispensables para sus jefes. 

Lejos de considerarse una amenaza para la productividad, la vida familiar debería ser promovida por las empresas

Investigaciones previas señalan que las parejas favorecen el desarrollo de recursos contextuales (es decir, aquellos que se encuentran en la vida social de la persona, especialmente en el hogar) y recursos personales (los que posee el individuo, como la capacidad cognitiva y las diferentes competencias). Cuando los empleados recurren a la ERA de su pareja —un recurso contextual—, pueden movilizar sus propios recursos personales, caracterizados por su capital psicológico y sus conocimientos de gestión emocional, para lograr un funcionamiento óptimo en el trabajo. 

El apoyo marital

En otras palabras, los empleados pueden apoyarse en la ERA de sus parejas para gestionar situaciones emocionalmente cargadas en el trabajo. Las parejas pueden ayudar a los empleados a ampliar sus habilidades para resolver desafíos y comprender situaciones complejas. A su vez, estos empleados también tendrán una mayor capacidad para apoyar a sus colegas y supervisores en circunstancias difíciles. 

Por el contrario, la falta de apoyo en el hogar provoca un agotamiento de los recursos personales y tiene un impacto negativo en las relaciones laborales, especialmente cuando la pareja está desbordada por las exigencias familiares. 

Para profundizar en el impacto de la ERA de la pareja en las relaciones laborales, el equipo de investigación realizó tres estudios: una investigación cualitativa exploratoria sobre los beneficios laborales de tener una pareja emocionalmente (in)competente; una encuesta de campo con tríadas de pareja-empleado-supervisor para examinar los efectos de transferencia de la ERA; y un experimento basado en diferentes escenarios para analizar si, y hasta qué punto, las parejas consideran que la ERA influye en la actividad laboral del empleado. 

Compensar las emociones

En el primer estudio, los investigadores realizaron 50 entrevistas presenciales con empleados de diversos sectores en China, todos ellos con parejas sentimentales de larga duración. A cada participante se le plantearon tres preguntas: si su experiencia laboral se veía influida por la ERA de su pareja; en caso afirmativo, por qué y cómo; y qué aspecto de su experiencia laboral se veía más afectado. 

Los resultados revelaron que los empleados con parejas con alta ERA informaron de una mayor eficacia en el trabajo y recibieron más orientación para afrontar los retos. También reconocieron cómo sus parejas influyen en su carrera profesional, por ejemplo, en la gestión de subordinados, el apoyo a sus supervisores y la búsqueda de mejores oportunidades profesionales. 

Los beneficios emocionales identificados por el equipo de investigación incluyeron la compensación de emociones negativas y la promoción de emociones positivas. Los empleados destacaron que sus parejas les ayudaban a aliviar el estrés del trabajo y de la vida familiar, lo que les permitía concentrarse mejor en sus tareas. El impacto positivo del apoyo recibido por parte de la pareja también les ayudaba a manejar situaciones laborales desafiantes. 

Repartir la carga familiar

Por último, muchos participantes señalaron la capacidad de sus parejas para fomentar interacciones positivas con supervisores y compañeros. Sin embargo, la situación era la contraria para aquellos entrevistados que describieron bajos niveles de inteligencia emocional en sus parejas. 

Los efectos positivos sobre el rendimiento laboral son más evidentes cuando la pareja experimenta una menor sobrecarga familiar

El segundo estudio perseguía dos objetivos: identificar la relación entre la ERA de la pareja y la calidad de la relación entre empleado y supervisor, y comprobar si una pareja sobrecargada con compromisos familiares tenía un impacto menos positivo en dicha relación. 

Los participantes procedían de siete grandes organizaciones del noreste de China, formando una muestra final de 396 relaciones únicas entre empleado, pareja y supervisor. Los empleados y sus parejas completaron de forma independiente encuestas confidenciales, seguidas de evaluaciones por parte de los supervisores sobre la eficacia de los empleados, cuatro semanas después. 

Los resultados confirmaron que la ERA comunicada por las parejas predecía de forma significativa el capital psicológico y los conocimientos de gestión emocional valorados por los propios empleados. Los efectos positivos de la ERA de la pareja sobre el rendimiento laboral del empleado se hacen más evidentes cuando experimentan una menor sobrecarga familiar (caracterizada por tener múltiples responsabilidades simultáneas en el hogar, como demasiadas tareas domésticas) 

Entornos enriquecedores

El último estudio se llevó a cabo con 382 adultos estadounidenses empleados. A cada participante se le asignó uno de cuatro escenarios hipotéticos que describían la ERA de su ‘pareja’, junto con distintos niveles de sobrecarga de la pareja en las tareas familiares. Los participantes evaluaron entonces el impacto de la ERA de la pareja sobre el empleado ficticio. 

Una vez más, los resultados confirmaron que una alta ERA de la pareja tenía un impacto positivo en los empleados, pero este efecto se reducía cuando la pareja estaba muy sobrecargada. 

Al demostrar que la ERA de la pareja puede influir de forma indirecta en la relación entre empleado y supervisor, los investigadores aportan pruebas de que los recursos ajenos al ámbito laboral, en particular los que proceden de la vida familiar de los empleados, pueden ayudar a mejorar su desempeño profesional

Lejos de considerarse una amenaza para la productividad, sugieren los autores, la vida familiar debería ser promovida por las empresas. Las prácticas laborales que favorecen la conciliación y los horarios de trabajo que respetan la vida familiar crean entornos enriquecedores para los empleados. Asimismo, los empleados deben asegurarse de asumir su parte de las responsabilidades domésticas para fomentar un entorno de apoyo mutuo que beneficie a todas las partes implicadas. 

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