¿Podemos predecir el futuro del trabajo? No, pero podemos hacerlo realidad
El debate actual sobre el futuro del trabajo no se basa en hechos. Se trata más bien de una competición entre narrativas dominadas por grupos cerrados con agendas fijas. Es necesario abrir la conversación.
Cuando los investigadores preguntaron a 570 personas cómo sería el mundo del trabajo en el futuro, los expertos en tecnología, los economistas y los escritores tuvieron ideas muy distintas. Sin embargo, todos ellos coincidieron en algo: que cada uno de los otros grupos estaba equivocado.
En el estudio de Nicky Dries (KU Leuven), Joost Luycks (IESEG School of Management) y el profesor adjunto de Esade Philip Rogiers se analizaron los comentarios de 485 artículos publicados en la prensa escrita y se encuestó a 570 expertos. Los resultados, publicados en la revista Academy of Management Discoveries, revelaron que los expertos en tecnología eran optimistas sobre el futuro, los economistas escépticos y los escritores pesimistas. Pero lo que el estudio también mostró es que cada grupo estaba convencido de que sus pruebas eran concluyentes.
El análisis de los investigadores muestra que, en lugar de ofrecer un punto de vista singular que contribuya al discurso democrático, las diferentes narrativas sobre el futuro del trabajo son una serie de ficciones que compiten formuladas de acuerdo con las creencias de aquellos que las comparten.
¿Un nuevo enfoque?
La investigación empezó a gestarse durante un periodo en el que los autores estaban leyendo sobre las implicaciones de la Cuarta Revolución Industrial y la innovación disruptiva. Se preguntaban qué significaban estas novedades para su campo de investigación, pero ¿cómo podían encontrar datos empíricos para analizar el futuro del trabajo, considerando que el futuro todavía no existe? Al comentarlo con colegas y familiares, descubrieron una amplia gama de puntos de vista y reacciones emocionales ante las distintas perspectivas sobre el futuro. Todas ellas parecían depender de la formación, experiencia personal y visión del mundo de las personas con las que hablaban.
El debate actual está marcado por la creencia de que la innovación tecnológica condicionará el futuro del trabajo más que cualquier factor social
Se dieron cuenta de que, aunque hasta ahora las discusiones sobre el trabajo habían sido una cuestión muy politizada, los debates actuales van en otra dirección. Alimentada por la creencia de que la innovación tecnológica determinará el futuro del trabajo más que cualquier factor social, la opinión colectiva parece ser que es la propia tecnología la que impulsa el cambio, más que las personas que crean esa tecnología.
Los investigadores también descubrieron que, a pesar de que los expertos en el tema aseguran que su trabajo es objetivo y está basado en pruebas, sus predicciones son contradictorias y confusas. Para identificar los factores causantes de estas creencias, los autores estudiaron cómo y por qué se construyen narrativas enfrentadas sobre el futuro del trabajo.
Moldear las narrativas sobre el futuro
El proceso de investigación, que combinó distintos métodos, empezó con un análisis cualitativo de 485 artículos de la prensa escrita belga relacionados con el futuro del trabajo publicados entre los años 2015 y 2021. La búsqueda permitió identificar los temas más debatidos y los expertos más citados. Tres grupos dominaban claramente el debate en los medios: los emprendedores tecnológicos, los profesores de economía y los autores y periodistas.
Los temas abordados en los medios de comunicación se clasificaron en siete tipos de narrativas:
- Dataísmo: la aceptación a gran escala de algoritmos y Big Data.
- Exterminismo: desastre climático, acaparamiento de los recursos del planeta y eliminación de aquellos que aportan poco o ningún valor económico.
- Reciclaje y mejora de las cualificaciones: la necesidad de un reciclaje continuo para satisfacer las demandas de un mercado laboral en constante cambio.
- Profesionales aumentados: los seres humanos y las máquinas trabajando juntos para obtener resultados óptimos.
- Singularidad: la IA trasciende la inteligencia humana hasta un punto de no retorno.
- Destrucción de empleo: desempleo masivo y desaparición de industrias.
- Desintensificación del trabajo: la disminución de la necesidad de mano de obra humana y la reducción de la jornada laboral.
Los expertos en tecnología e innovación aparecieron en 185 artículos y dominaban el debate sobre el dataísmo, los profesionales aumentados y la singularidad; los autores y periodistas fueron los protagonistas de 130 artículos y tendían más a impulsar la narrativa del exterminismo; los economistas y expertos en el mercado laboral aparecieron en 98 artículos y preferían los debates relativos al reciclaje y mejora de las cualificaciones, la destrucción del empleo y la desintensificación del trabajo.
Hechos alternativos
Los investigadores descubrieron que no solo los pertenecientes a cada grupo estaban de acuerdo con sus compañeros, sino que todos ellos estaban en total desacuerdo con las opiniones esgrimidas por los otros grupos. Cada grupo afirmaba que sus predicciones eran correctas y se basaban en cifras, tendencias e investigaciones científicas objetivas. Todos estaban convencidos de que las pruebas presentadas por los expertos de otros sectores no podían ser ciertas.
Los periodistas y escritores se mostraban desconfiados, los economistas eran racionales y pragmáticos, y los expertos en tecnología eran optimistas radicales
A continuación, se llevó a cabo un segundo estudio cuantitativo, en el que se enviaron encuestas a personas de las mismas tres áreas de especialización citadas de forma más prominente en los artículos de los medios de comunicación. Los 570 expertos que participaron en la encuesta provenían de la propia red de contactos de los investigadores y de listas de correo de directores ejecutivos y periodistas belgas.
A los participantes se les presentaron siete escenarios que se basaban en los temas identificados en el análisis de los medios y se les pidió que opinasen sobre la probabilidad de que se produjesen en un plazo de tiempo determinado. Se les pidió que identificasen cada narración como buena o mala y se les preguntó si tendrían resultados positivos o negativos. En todos los casos, los expertos manifestaron las mismas opiniones que sus homólogos citados en los medios.
Como era de esperar
En la fase final del análisis, se pidió a los expertos encuestados que realizaran un test de personalidad para identificar sus antecedentes, valores y creencias. El tipo de personalidad de cada experto no solo se correspondía claramente con su grupo profesional, sino que también se ajustaba mucho a sus creencias sobre el futuro del trabajo.
Los periodistas y escritores, cuyos comentarios en los medios de comunicación se centraban en la narrativa del exterminio, tendían a ser suspicaces y desconfiados, y creían que las personalidades influyentes tomaban decisiones secretas a puerta cerrada. Los economistas, que comentaban la necesidad de recualificarse y adaptarse para satisfacer las demandas del mercado laboral, eran racionales y pragmáticos. Los expertos en tecnología, que defendían las ventajas de la innovación y su contribución positiva a la sociedad, eran optimistas radicales.
¿Qué significa esto para los trabajadores y su futuro? Los investigadores afirman que, en primer lugar, es necesario considerar de forma crítica toda la cobertura de los medios de comunicación, en lugar de aceptarla como un hecho. ¿Quién lo ha escrito? ¿En quién intentan influir? ¿Qué quieren conseguir?
Los investigadores también exigen que haya una mayor diversidad de voces que participen en el discurso. El debate está ahora dominado por grupos cerrados, cada uno de los cuales tiene su propia agenda fija. La formulación democrática de políticas, afirman, requiere que un abanico mucho más amplio de personas y profesiones hable de sus experiencias y preferencias.
Cuando esto se cumpla, nuestro futuro laboral se convertirá en lo que hagamos de él, en lugar de ser algo que nos sucede.
Profesor adjunto, Departamento de Dirección de Personas y Organización en Esade
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