La sostenibilidad en la gobernanza de las compañías cotizadas españolas

Los consejos de administración han reforzado su rol en la sostenibilidad, adoptando estructuras, competencias y métricas alineadas con los criterios ESG. Aun así, persisten retos relevantes en gobernanza y capacitación.

Mario Lara Sanz

Artículo publicado en el octavo informe ‘La contribución de las empresas españolas a los objetivos de desarrollo sostenible’ de la Cátedra de LiderazgoS y Sostenibilidad de Esade.


La reforma del Código de buen gobierno de las sociedades cotizadas (CBG) en 2020, desde el ámbito de la sostenibilidad, supuso, en primer lugar, un cambio formal —terminológico, en muchos casos— al cambiar la referencia que hasta entonces se hacía de la competencia del consejo sobre la responsabilidad social corporativa a una competencia sobre las cuestiones medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG). 

En segundo lugar, supuso un acicate para las sociedades cotizadas para reforzar la acción de los consejos en ese ámbito, impulsando la creación de comisiones de sostenibilidad y adoptando una actitud más proactiva e impulsora del conocimiento y el apoyo de la acción de los ejecutivos en estas áreas. El CBG elevó el nivel de atención y de supervisión de los consejos y supuso un cambio de tendencia en la gobernanza, que se alineó con el cambio a favor del compromiso con la sostenibilidad que se estaba generando en la sociedad, especialmente entre las nuevas generaciones, potenciando las empresas pioneras y atrayendo al resto del mercado. 

En los consejos, la sostenibilidad ha pasado de ser anecdótica a constituir una parte relevante de sus agendas

En marzo de 2021, un año más tarde, un estudio del Centro de Gobierno Corporativo de Esade ya identificaba que el 60 % de las empresas del IBEX 35 contaban, en sus consejos, con una comisión que incluía explícitamente la sostenibilidad entre sus funciones (en unos casos, de forma exclusiva, y en otros, híbrida). Por una parte, la necesidad de supervisión de las nuevas exigencias en materia de regulación y, por otra, la posibilidad de obtener mejores condiciones financieras (financiación sostenible) contribuyeron notablemente a reforzar las agendas de los consejos en ese ámbito. 

La sostenibilidad en el consejo

Hoy podemos identificar, en los consejos de administración, a consejeros especializados en sostenibilidad que contribuyen a conectarla al debate estratégico: aportan capacidad al consejo para supervisar mejor los riesgos asociados a aspectos no financieros y motivan a los ejecutivos a continuar avanzando en los retos en materias como el control no financiero, la adopción de nuevas tecnologías que lo facilitan y la preparación adecuada ante los niveles de verificación más complejos que están por llegar. Porque los inversores y los analistas esperan rigor en la información no financiera de las empresas en que invierten, de modo que puedan comparar fácilmente entre empresas, con la seguridad de obtener el mismo nivel de calidad que en la información financiera. 

En los últimos cinco años, se ha registrado el mayor avance de las empresas cotizadas a favor de la sostenibilidad

El interés de los inversores y de los accionistas por comprobar el compromiso real de las sociedades cotizadas con la sostenibilidad ha incrementado el nivel de exigencia, y ello incluso ha llevado a varias cotizadas a someter sus planes medioambientales al voto consultivo en las juntas generales de accionistas o a reportar de forma explícita y concreta en los informes anuales de remuneración dicho compromiso, integrado en los planes de retribución variable de los consejeros ejecutivos en forma de objetivos de sostenibilidad. 

En los últimos cinco años, se ha registrado el mayor avance que recordamos en el compromiso de las empresas cotizadas a favor de la sostenibilidad, que se ha integrado en la dimensión estratégica, en las operaciones y en la gestión diaria de muchas sociedades. En los consejos, la sostenibilidad ha pasado de ser anecdótica a constituir una parte relevante de sus agendas, además de influir en el perfil de los consejeros y en la organización de los consejos. 

Retos de futuro

No obstante, los retos que tenemos por delante siguen siendo muchos y van a seguir exigiendo más esfuerzos a los consejos. Para avanzar de un enfoque centrado en el cumplimiento en materia de sostenibilidad a un enfoque más estratégico y de negocio, es preciso continuar reforzando los conocimientos y las competencias de muchos consejos, especialmente los de las sociedades cotizadas de menos capitalización, e integrar objetivos de sostenibilidad en todos los planes de incentivos a largo plazo de los consejeros ejecutivos, y no solo en los de corto plazo. 

El desacople regulatorio entre Europa, EEUU y China plantea nuevos dilemas a los inversores

A este respecto, la nueva Guía técnica sobre comisiones de auditoría de la CNMV ha llevado a algunas empresas a replantearse el papel de sus comisiones de sostenibilidad en el ámbito del reporting y del control de la información financiera. El desacople regulatorio (decoupling) en materia de sostenibilidad entre Europa y los Estados Unidos (y también China) plantea nuevos dilemas a los inversores que invierten en diferentes geografías y a los consejos de las sociedades globales. 

Los organismos supervisores (ESMA, CNMV) afinan sus estrategias y revisan con celo la coherencia entre los compromisos reportados en las memorias de sostenibilidad y los datos financieros que deben permitir comprobar que las inversiones y los costes necesarios para darles respuesta se han realizado efectivamente. 

La importancia de la gobernanza

Una última reflexión: el enfoque en los ámbitos social y medioambiental de los consejos, debido al impulso de las nuevas regulaciones, quizás nos ha distraído un poco de la importancia del tercer elemento ESG: la buena gobernanza. Y, en los últimos cinco años, ya hemos visto que la sostenibilidad no es sostenible sin una buena gobernanza. Una buena gobernanza facilita que los debates del consejo se orienten no solo a los aspectos más formales del cumplimiento (“tick the box”), sino hacia lo que es nuclear desde el punto de vista del negocio. 

La sostenibilidad puede impactar positivamente en nuestro balance y en la cuenta de resultados, porque puede generar eficiencias (costes energéticos) y oportunidades de negocio, y es el consejo quien debe situar estos temas en el centro de su debate estratégico al revisar sus operaciones corporativas, su cadena de suministro o cuando se plantee una nueva alianza o partenariado. 

La sostenibilidad nos ayuda a transformar la manera tradicional de operar en muchos sectores de actividad y claramente tiene un sentido económico. La responsabilidad de los administradores es inspirar, motivar y acompañar a los ejecutivos en este camino. 

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