¿Cómo puede influir la teoría de juegos en la toma de decisiones en grupo?

Por Instituto de Innovación Social

Artículo basado en una investigación de Ignacio J. Duran (Esade), Alejandro Montecinos-Pearce & Pablo Rodrigo (Universidad Adolfo Ibañez)

¿Por qué el pensamiento de grupo puede conducir a malas decisiones? La respuesta a esta pregunta es un tema que se ha investigado durante muchos años. Estudios sobre el pensamiento grupal y la necesidad de complacer a los demás –sobre todo en decisiones secuenciales– demuestran que a menudo el pensamiento de grupo nos lleva a tomar decisiones poco acertadas.

Los motivos van desde teorías psicológicas clásicas hasta la economía del comportamiento. Pero la tendencia a tomar malas decisiones en grupo parece inevitable una vez se activa el "aumento del compromiso", que se define como el apoyo continuado en inversión de recursos (dinero, esfuerzo y tiempo), incluso cuando recibimos señales de que nuestra decisión está fallando.

Rara vez, ya sea a nivel individual o grupal, tomamos decisiones de forma aislada

Las teorías tradicionales sugieren que, inexplicablemente, hacemos todo lo posible para defender y justificar decisiones pasadas solo para demostrar que teníamos razón.

Para explorar este fenómeno, los investigadores Ignacio J. Duran (Esade), Alejandro Montecinos-Pearce y Pablo Rodrigo (Universidad Adolfo Ibañez de Chile) utilizan la teoría de juegos con el objetivo de analizar las decisiones en grupo y comprender qué pasa cuando se activa el aumento del compromiso.

Aumento del compromiso

Existen muchas teorías que intentan explicar los procesos psicológicos subyacentes en el individuo relacionados con el fenómeno del aumento del compromiso. Las teorías abarcan desde rasgos de personalidad hasta la falta de capacidad para evaluar el riesgo real de forma efectiva.

Muchas de estas teorías, sin embargo, no tienen en cuenta un aspecto clave: el impacto de las personas que forman parte del proceso en la toma de decisiones en grupo, y con las que compartimos responsabilidades y objetivos para tomar la decisión.

Otras perspectivas se sustentan en la psicología social o empresarial y ponen foco en analizar la toma de decisiones a nivel empresarial y cultural, donde los mismos comportamientos pueden persistir y estar sujetos a diferentes motivaciones ejecutivas, así como a otros factores como la inercia de grupo, relaciones de poder asimétricas o políticas internas de la empresa.

Group decisions
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Los economistas, por su parte, analizan el aumento del compromiso desde un punto de vista de costes y beneficios, proporcionando nuevas formas de examinar este fenómeno.

Todas estas perspectivas, que abordan el dilema desde distintos puntos de vista, ponen de manifiesto los problemas derivados del aumento del compromiso en las decisiones grupales.

Cuando una mala decisión lleva a otra

Rara vez, ya sea a nivel individual o grupal, tomamos decisiones de forma aislada. El contexto con frecuencia deriva de decisiones anteriores que, en su conjunto, pueden considerarse como parte de una secuencia continua. En su investigación, Duran y sus coautores analizan los procesos de toma de decisiones iterativos, donde un grupo toma decisiones repetitivas dentro de un conjunto fijo de parámetros, utilizando un modelo basado en la teoría de juegos.

El objetivo de la investigación era doble: identificar las circunstancias específicas que pueden provocar que un grupo aumente o reduzca sus compromisos, y examinar los roles y señales de las personas implicadas en las decisiones de grupo.

La tolerancia a faltas bizantinas

Un área en la que existe variación entre grupos en diferentes entornos es su grado de homogeneidad. Muchos de los paradigmas existentes se basan en suposiciones sobre la homogeneidad y su relación con la forma en la que los diferentes miembros del grupo quieren complacer a los demás, guardar las apariencias o sentirse responsables. Para analizar esta relación, los investigadores examinaron la tolerancia a faltas bizantinas en la toma de decisiones. Se trata de una idea que se estudió por primera vez en los años 80 y que consiste en una forma de tomar decisiones grupales cuando la información individual es incompleta y las motivaciones de los miembros del grupo pueden variar.

Cuando se activa el aumento del compromiso la escalada de malas decisiones es imparable

La idea de un ejército de leales y traidores enviándose señales privadas entre sí antes de tomar decisiones en grupo se asemeja a la analogía de un comité empresarial con preferencias opuestas que se atiene a la regla de la mayoría para actuar de manera consensuada. Este proceso se modeló en tres fases para cada iteración: información / señales, envío de mensajes, y decisión / implementación.

Siguiendo el supuesto de la tolerancia a faltas bizantinas, que asume que la mayoría adopta un comportamiento leal y persigue los mejores intereses para la empresa, los investigadores descubrieron dos mecanismos clave que influyen en los procesos de toma de decisiones y planificación empresarial.

Aprender a reducir el aumento del compromiso

En primer lugar, cuando un miembro leal tiene potestad para influir en el voto –es decir, cuando existe una mayoría débil–, una vez se activa el aumento del compromiso la escalada de malas decisiones es imparable. El estudio revela que "los grupos entran en una especie de espiral o vórtice de aumento del compromiso del que nadie puede escapar".

En segundo lugar, la investigación confirma el valor de la influencia externa en el proceso de toma de decisiones. Muchos comités ejecutivos involucran a consultores externos como asesores en función de su experiencia y conocimiento. Su implicación aporta un valor adicional por el hecho de mantenerse al margen del pensamiento de grupo, lo que implica que están más dispuestos a proporcionar comentarios negativos cuando sea necesario y, por tanto, contribuir a reducir el fenómeno del aumento del compromiso.

La investigación confirma el valor de la influencia externa en el proceso de toma de decisiones

Las conclusiones podrían ser de utilidad sobre todo para organizaciones que tienen que tomar decisiones de alto riesgo. Los resultados ponen de manifiesto la conveniencia de realizar consultas amplias, no solo en la fase inicial de recopilación de información, sino también a lo largo de todas las fases implicadas en la toma de decisiones.

Este proceso puede implicar la incorporación de terceros que actúen como "verificadores" de la realidad cuando se produce un aumento del compromiso negativo y la obtención de incentivos individuales puede poner en peligro los objetivos empresariales.

Si no es posible introducir controles externos, una solución alternativa sería que los responsables de la toma de decisiones grupales apuesten por la diversidad dentro del grupo para tratar de reducir los efectos de la responsabilidad colectiva y disminuir la propensión a persistir en un curso de acción perjudicial para la empresa.

El simple hecho de ser consciente de los riesgos del aumento del compromiso podría ayudar a mejorar el resultado de las decisiones grupales. Este modelo basado en la teoría de juegos proporciona una nueva forma para que los grupos examinen y expongan los riesgos de sus procesos de toma de decisiones y, con suerte, eviten que una mala decisión abra la puerta a una espiral de caos.

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