Diseñando modelos de negocio innovadores para los valles del hidrógeno

El éxito del hidrógeno verde como fuente de energía alternativa no solo depende de una ingeniería de vanguardia, sino también de modelos de negocio que alineen a todos los actores implicados y garanticen la viabilidad a largo plazo.

Ioannis Kakogiannos

La transición energética requiere algo más que nuevas tecnologías. Exige formas innovadoras de crear, capturar y compartir valor en toda la sociedad. Los “valles del hidrógeno” (Hydrogen Valleys) son ecosistemas regionales a gran escala que integran la producción, la distribución y el uso final del hidrógeno. Están surgiendo en toda Europa como bancos de pruebas para esta transformación.  

Sin embargo, por muy prometedor que suene, su éxito no recaerá únicamente de la ingeniería. Dependerá de la innovación en los modelos de negocio, de la capacidad de alinear a las diversas partes interesadas, de hacer que los proyectos sean viables desde el punto de vista financiero y de garantizar que la adopción del hidrógeno beneficie tanto a las comunidades locales como a la industria.  

Aquí es donde entra en juego la experiencia de Esade. Como socio del proyecto CYLH2Valley, cuyo objetivo es desarrollar y demostrar un valle del hidrógeno a gran escala en Castilla y León que abarque aplicaciones de movilidad, industria y energía, Esade aporta sus conocimientos bajo el liderazgo de los profesores Jan Brinckmann, Xavier Ferràs e Ivanka Visnjic

Los retos del hidrógeno verde 

Como parte de los esfuerzos de CYLH2Valley, Esade lidera el diseño de modelos de negocio innovadores que conectan los avances tecnológicos con estrategias de mercado viables. Sin embargo, para lograrlo, es necesario abordar varios retos críticos.  

1. Hacer que el hidrógeno verde sea financieramente viable 

El primero es el coste. En la actualidad, el hidrógeno verde sigue siendo más caro que las alternativas basadas en combustibles fósiles. Aunque se espera que los costes disminuyan a medida que aumenta la escala y la innovación, proyectos como CYLH2Valley deben encontrar ya formas de garantizar la sostenibilidad financiera. Esto implica explorar nuevos acuerdos contractuales y modelos de ingresos, desde la forma en que los municipios adquieren autobuses propulsados por hidrógeno, como en la ciudad de Burgos, hasta cómo los usuarios industriales se comprometen a garantizar la demanda incluso cuando los precios fluctúan (con modelos «take-or-pay» o «take-and-pay»). Diseñar modelos que distribuyan los riesgos y beneficios de manera equitativa a lo largo de la cadena de valor es esencial para crear vías que permitan al hidrógeno competir con las fuentes de energía convencionales no en un futuro lejano, sino hoy mismo.  

2. Facilitar la coordinación entre los distintos actores 

Un segundo reto es la coordinación. Un valle del hidrógeno no es un proyecto único, sino un ecosistema regional en el que participan productores, distribuidores, usuarios finales, municipios, proveedores de tecnología, centros de investigación y ciudadanos. Alinear a estos actores, cada uno con sus propias prioridades e incentivos, requiere generar confianza, aclarar la propuesta de valor para cada uno y crear estructuras de gobernanza que hagan posible la colaboración más allá de las fronteras tradicionales del sector. El papel de Esade es diseñar modelos de negocio que integren estas diversas perspectivas en una estrategia común.  

3. Equilibrar la inversión pública y privada 

Un tercer reto es la estructura financiera. Los valles del hidrógeno suelen depender de una delicada combinación de inversión pública y privada. Una dependencia excesiva de las subvenciones puede hacer que los proyectos sean insostenibles una vez que finaliza la financiación externa, mientras que una dependencia excesiva del capital privado puede desalentar aplicaciones socialmente valiosas pero menos rentables. Esade contribuye ayudando a identificar modelos híbridos en los que las subvenciones de la UE y los programas nacionales reducen el riesgo de la infraestructura inicial, mientras que los socios privados se comprometen a operaciones a largo plazo una vez que se garantiza la demanda. De esta manera, los modelos de negocio garantizan que los proyectos sigan siendo viables incluso después de la eliminación gradual de las subvenciones.  

4. Ganarse la confianza de los ciudadanos en el hidrógeno 

Otro reto fundamental es la aceptación por parte del público. Ninguna transición energética puede tener éxito sin el apoyo de los ciudadanos, pero el hidrógeno sigue siendo en gran medida desconocido para el público. Las concepciones erróneas sobre su seguridad, coste y fiabilidad pueden ralentizar su adopción. Para Burgos, la introducción de autobuses propulsados por hidrógeno no solo supone una reducción de las emisiones, sino también una demostración a sus ciudadanos de que el hidrógeno puede ofrecer servicios modernos, seguros y fiables. El enfoque de Esade integra la evaluación económica y la participación de las partes interesadas en el modelo de negocio, midiendo impactos como la competitividad regional. De este modo, el proyecto demuestra que el hidrógeno no es solo una solución industrial, sino también un motor del bienestar de la comunidad.  

5. Escalar los valles del hidrógeno por toda Europa 

Por último, los valles del hidrógeno deben ser replicables y escalables. Para que la estrategia europea del hidrógeno tenga éxito, las lecciones aprendidas en Castilla y León deben ser transferibles a regiones con contextos industriales, geográficos y sociales diferentes. Esto requiere modelos de negocio modulares y adaptables, capaces de escalar desde un municipio a toda una región y, finalmente, a una red europea de valles del hidrógeno. De este modo, CYLH2Valley se convierte en un modelo para la economía del hidrógeno en Europa.  

Cuando la tecnología se une a la estrategia  

La contribución de Esade radica en su capacidad para tender puentes entre la tecnología y la estrategia. Al combinar la visión empresarial, la evaluación económica y la facilitación eficaz de las partes interesadas, Esade ayuda a garantizar que CYLH2Valley no se limite a desplegar tecnologías de hidrógeno, sino que construya ecosistemas viables en los que se pueda crear valor a largo plazo para todos.   

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