El horizonte de la bioeconomía regenerativa

En la base de la bioeconomía se encuentra la necesidad de priorizar la salud humana y planetaria en los modelos de negocios y en las estrategias de desarrollo.

Juan Pablo Casadiego

A la luz de las múltiples crisis ecológicas a que nos enfrentamos, es esencial un cambio de mentalidad que abandone el planteamiento extractivo a favor de un enfoque basado en el pensamiento ecocéntrico y regenerativo. Ello requiere iniciar una transición hacia unas estrategias de desarrollo más transformadoras en que el papel de las organizaciones y de los directivos resulta crucial. 

Recientemente, el Esade Center for Social Impact (ECSI) organizó un seminario de investigación con Thais Corral, reconocida líder social y medioambiental, fundadora de Sinal do Vale, una ONG brasileña dedicada a prototipar iniciativas y a fomentar el aprendizaje multidisciplinario en el campo de la bioeconomía regenerativa. Además, Thais es copresidenta del Consejo Asesor del Decenio de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas e intervino en la Cumbre del G20 que tuvo lugar en Río de Janeiro en noviembre de 2024. 

En este artículo ofrecemos una visión general de los principales conceptos de la bioeconomía y la importancia de avanzar hacia un enfoque regenerativo. También presentamos un marco conceptual que pretende integrar las perspectivas de los diversos stakeholders, desarrollado en colaboración con Thais a través de una serie de talleres temáticos realizados en Río de Janeiro a principios de este año. 

Bioeconomía y la visión biotecnológica

La bioeconomía se refiere a todas las actividades económicas que utilizan recursos biológicos renovables, como la madera, los cultivos, los microorganismos o las plantas, para producir bienes o energía por medios sostenibles. Es el caso de los bioplásticos, que son sustitutos de los plásticos procedentes de combustibles fósiles derivados del petróleo. Los bioplásticos pueden producirse a partir del azúcar, el almidón, la celulosa o la madera, con lo cual su producción y su eliminación resultan menos perjudiciales para el medio ambiente.  

Algunas biotecnologías pueden acabar priorizando el crecimiento económico a costa de la degradación social y ecológica

Usualmente, la bioeconomía depende mucho de la tecnología, que impulsa la innovación y fomenta avances que facilitan nuevas ideas y procesos. Muchas innovaciones se basan en métodos bioquímicos y biofísicos, infraestructuras y maquinaria asociadas a una visión biotecnológica de la bioeconomía. Sin embargo, sus detractores se muestran preocupados por esta visión, pues tiende a priorizar el crecimiento económico y la maximización de los beneficios a costa de la degradación social y ecológica (v. Bugges et al., 2019). 

En Brasil, el desarrollo de algunas estrategias biotecnológicas, como la producción de biocombustibles, muestra el potencial de la bioeconomía. Inicialmente, los incentivos del Gobierno promovían los biocombustibles como una forma de reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Sin embargo, su creciente demanda ha provocado la deforestación de ecosistemas críticos para dar paso a cultivos extensivos de soja y caña de azúcar. Esta expansión ha supuesto una gran presión para la salud del suelo, ha incrementado la deforestación y el uso de pesticidas, y ha ocasionado una importante pérdida de biodiversidad. 

Hacia un enfoque favorable a la bioeconomía regenerativa

Estudios recientes han señalado la importancia de adoptar una visión favorable a la bioeconomía, centrada en la sostenibilidad y en la conservación de los ecosistemas, que favorezca la salud del suelo, la mejora de la biodiversidad y la prosperidad social. Este enfoque promueve la transición hacia unos sistemas de producción que operan en armonía con el entorno natural. Algunos ejemplos son los sistemas agroecológicos, como la permacultura y la agrosilvicultura, o el pago por los servicios ecosistémicos (PES). 

Como respuesta a estas demandas, Thais fue invitada al Sherpa Track de la Cumbre del G20 de Río de Janeiro 2024. Con su experiencia en sostenibilidad regenerativa, desempeñó un papel esencial contribuyendo al debate sobre cómo fomentar una bioeconomía regenerativa. Sinal do Vale formuló una serie de recomendaciones de actuación al G20. Una de ellas es hacer un llamamiento a los gobiernos para que adopten modelos de desarrollo biorregionales a escala mundial basados en unos principios regenerativos comunitarios descentralizados. Otra recomendación es la necesidad urgente de disponer de unos mecanismos financieros de apoyo a las pequeñas y medianas empresas, así como a los proyectos biorregionales. Asimismo, Sinal ha puesto de manifiesto el rol de los biohubs a la hora de impulsar esfuerzos colectivos que faciliten las iniciativas multistakeholder y promuevan la conservación del medio ambiente.  

El modelo biorregional debe abordar retos globales como la degradación de los ecosistemas, la adaptación climática y la equidad socioeconómica

Estas contribuciones se basan en ocho diálogos facilitados por Sinal do Vale entre enero y octubre de 2024, que reunieron a más de 700 stakeholders –entre expertos, responsables políticos, líderes comunitarios y defensores de la justicia climática– con el fin de analizar de qué modo el modelo biorregional puede abordar retos globales tan críticos como la degradación de los ecosistemas, la adaptación climática y la equidad socioeconómica.  

Un marco territorial para la bioeconomía regenerativa

Durante mi estancia doctoral en la Universidad Federal de Rio de Janeiro (UFRJ) visité Sinal do Vale y tuve la oportunidad de participar en algunos de esos diálogos sobre temas como el rol de las mujeres en el liderazgo climático, los conocimientos de la población indígena y la inspiración para la regeneración de los ecosistemas, así como los incentivos y desafíos para financiar la bioeconomía regenerativa.  

Economia bioregenerativa

El resultado fue un marco teórico que ilustra cómo facilitar una economía regenerativa. Su objetivo es ser una herramienta visual que articule estrategias bioeconómicas, modelos de negocios regenerativos y biohubs como el de Sinal do Vale, que faciliten un impacto neto positivo para las personas y para la naturaleza. Este marco fue esencial para elaborar el informe que Sinal do Vale presentó como contribuidor principal en la Cumbre del G20 y se presentó en una reunión el pasado 14 de noviembre de 2024. El texto íntegro del informe puede consultarse en el Decenio de las Naciones Unidas sobre la Reconstrucción de los Ecosistemas

En la base de este marco está la escala de la biorregión. Las estrategias regenerativas empiezan aquí, puesto que este nivel incluye el contexto territorial, las características de los sistemas sociales ecológicos, así como las identidades bioculturales y las dinámicas de las poblaciones indígenas y comunidades locales (IPLC). 

Por encima de la biorregión se sitúan los biohubs, que actúan de catalizadores de las estrategias “de abajo arriba”, promoviendo la cooperación multinivel entre los actores y el aprendizaje experiencial y prototipando iniciativas sostenibles. Subrayamos la necesidad de apoyar la creación de biohubs como Sinal do Vale, porque son actores clave a la hora de generar las condiciones que faciliten a las personas y a las empresas la creación y expansión de los modelos de negocios regenerativos.  

A nivel meso, el marco presenta los modelos de negocios regenerativos como los motores que impulsan estas estrategias. Son los únicos encargados de crear valor holístico y oportunidades que trabajen con índices ecológicos regenerativos e impliquen a las IPLC. Estos modelos son esenciales para alinear las actividades comerciales con las estrategias de la bioeconomía, que deben priorizar las acciones de conservación, las cadenas de suministro regenerativas y, lo que es más importante, la ayuda financiera. 

Este marco fue inspirado también por el proyecto de referencia de Sinal denominado Caminho do Recôncavo da Guanabara. Se trata de un proyecto que pretende desarrollarse en un recorrido de 110 km incentivando cadenas de producción regenerativas a través de sistemas agroecológicos e iniciativas de ecoturismo en torno a la bahía de Guanabara, donde se emplaza la ciudad de Rio de Janeiro. Con ello, trata de proteger y restaurar la biodiversidad local, preservar el patrimonio cultural y generar bienestar socioeconómico.  

Un cambio de lógica

No cabe duda de que, durante el seminario que realizó en el ECSI, Thais inspiró a todos: estudiantes de MBA, profesores, profesionales y miembros de la comunidad de Esade. Esperamos que sus esfuerzos tengan continuidad para llegar a nuevas plataformas y que lleven a más personas a adoptar una actitud regenerativa y a replicarla. En estos tiempos de crisis, es evidente que es esencial abandonar la lógica comercial extractiva a favor de una concepción ecocéntrica y regenerativa. Debemos priorizar la salud humana y planetaria en los modelos de negocios y en las estrategias de desarrollo a nivel macro. Para impulsar esta transformación, tanto los biohubs como los líderes regenerativos como Thais desempeñan un papel crucial. Como ella misma nos dijo: “La regeneración es una mejora constante del proyecto, del ecosistema, de las relaciones y de nosotros mismos.” 

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