Creer en el karma, ¿reduce el deseo de venganza?

Un nuevo estudio revela que las creencias en el karma —la idea de que la justicia cósmica recompensa o castiga nuestras acciones— pueden relacionarse con la resistencia al deseo de venganza.

Namrata Goyal

Creer en el karma como concepto es algo común, aunque el grado de importancia que se le da no es el mismo. Es posible que algunas personas no tengan en cuenta fechorías de escasa gravedad por la tranquilidad que les da saber que el karma ganará la partida. Otras pueden mostrarse más magnánimas y perdonar malas conductas de mayor gravedad por creer que la justicia divina o kármica se encargará de dar su justo castigo a aquellos que se comporten mal.  

Pero, ¿qué es lo que determina estas creencias? ¿Qué personas son más propensa a creer que las consecuencias kármicas son fijas e inevitables y cómo afecta esto a las conductas relacionadas con el deseo de hacer justicia? Una investigación de Namrata Goyal, de Esade, y Joan G. Miller, de la New School for Social Research de Nueva York, publicada en la revista European Journal of Social Psychology, ha arrojado luz sobre este fenómeno poco estudiado. 

Después de realizar una serie de experimentos para valorar las diferencias culturales sobre cómo se percibe el karma y analizar la relevancia que tiene creer en la reencarnación, los investigadores identificaron un importante efecto psicológico relacionado con el hecho de creer en la justicia kármica: cierta resistencia a la venganza

El karma ¿Recibimos lo que damos?

El karma es la creencia común de que existe alguna suerte de justicia cósmica o sobrenatural que hace que las buenas acciones supongan una recompensa y las malas, un castigo. No es que el karma sea un fenómeno especialmente religioso, pero coincide en muchos aspectos con el hecho de creer en el castigo divino.  

Las distintas creencias religiosas también influyen en las diferencias culturales a la hora de entender la justicia kármica. En el judaísmo y el cristianismo, la vida tiene un principio y un fin y, por lo tanto, un tiempo limitado para enfrentarte a las consecuencias de tus actos. Las creencias de hindúes y budistas sobre la reencarnación conllevan que las consecuencias de tus actos pueden sufrirse en una vida presente o futura. 

La creencia en el karma no es necesariamente religiosa, pero coincide en muchos aspectos con el castigo divino

Pero, ¿cómo afecta el hecho de creer en la reencarnación y la idea de que no es posible librarse del castigo a la forma en que las personas se comportan aquí y ahora? Para responder a esa pregunta, Goyal y Miller estudiaron a habitantes de la India (más propensos a creer en la reencarnación) y de Estados Unidos (más propensos a creer en que la vida es limitada) para valorar en qué medida se cree en la justicia kármica y la relación que tiene este aspecto con los deseos de venganza. 

Las oportunidades de vengarse 

Los participantes indios y estadounidenses (1141 en total) realizaron cuatro pruebas. En el primer estudio, los participantes rellenaron una encuesta en línea tras leer la descripción de dos escenarios desarrollados para evaluar su intención de vengarse. En cada escenario, el protagonista (cada uno de los participantes) era víctima de un acto hostil por parte de otra persona y después se le ofrecía la oportunidad de vengarse

La probabilidad de que aprovechase dicha oportunidad se evaluó en una escala del uno (nada probable) al siete (extremadamente probable). A continuación, se plantearon tres preguntas a los participantes para que indicasen si creían que la persona que había obrado mal ‘no sufriría’, ‘podría sufrir’ o ‘seguro que sufriría’ alguna consecuencia ‘nunca’, ‘ahora’ o ‘en el futuro’ por haber actuado mal.  

Tal y como los investigadores habían predicho, el hecho de creer en la justicia kármica inevitable se relacionó negativamente con la intención de vengarse. Los participantes indios creían más en la justicia inevitable que los estadounidenses y también eran más propensos a manifestar un menor nivel de intención vengativa.  

La lotería de las consecuencias 

En el segundo estudio, se les pidió a los participantes que jugaran a un juego planificado de tal forma que cada uno de ellos debía recibir una parte del dinero de un jugador ficticio. Sin embargo, cuando llegaba el momento, el jugador ficticio no les daba nada

Los participantes indios eran mucho menos propensos a vengarse que los estadounidenses

En la segunda ronda del mismo juego, los participantes tenían que decidir qué cantidad de su propio dinero daban al jugador ficticio. A todos los participantes se les dijo que la cantidad de dinero que dieran influiría en sus posibilidades de ganar más dinero en una posterior lotería.  

A algunos participantes se les dijo que dar dinero al otro jugador haría que aumentasen con total seguridad sus posibilidades de ganar la lotería. En cambio, a otros se les dijo que el resultado de la lotería no era seguro y que dar dinero al otro jugador podía hacer o no que aumentasen sus posibilidades de ganar. 

Los participantes indios y los estadounidenses que creían que el resultado era seguro eran menos propensos a desarrollar comportamientos vengativos. Sin embargo, cuando el resultado no era seguro, los participantes indios eran mucho menos propensos a vengarse que los estadounidenses. 

Las consecuencias inevitables 

En el tercer estudio se valoró si el hecho de percibir las consecuencias como inevitables, en lugar de solo como probables, se traducía en una menor propensión a la venganza. En una simulación de una situación de trabajo en la oficina, se les dijo a los participantes que su forma de comportarse con sus compañeros influiría en la prima que recibirían. Al primer grupo de participantes se le dijo que su comportamiento influiría con total seguridad en dicha bonificación, mientras que al segundo grupo se le dijo que existía tan solo la posibilidad de que su comportamiento influyese en la misma. 

El deseo de venganza puede variar dependiendo de si se trata de una venganza por acción o por omisión

Por otra parte, a los participantes también se les dio la opción de castigar a un compañero de trabajo que se había bebido su café sin permiso dándole leche en mal estado. Se les preguntó qué probabilidad creían que había de perder su prima si le daban a su compañero la leche en mal estado, y qué probabilidad había de que su compañero perdiese la prima que le correspondía si se bebía el café sin permiso. 

Tanto los estadounidenses como los indios que creyeron que las consecuencias negativas serían inevitables refrenaron su comportamiento vengativo. En este tercer estudio, tan solo hubo un efecto marginalmente significativo de las diferencias culturales, lo que indica que el modo en que este factor afecta al deseo de venganza puede variar dependiendo de si se trata de una venganza por acción o por omisión.  

El castigo que llega en una vida futura

El último estudio valoró la relevancia de la reencarnación como condicionante de las diferencias culturales. Se les pidió a los participantes que describieran un momento de su vida en el que otra persona les había ofendido, y se les preguntó qué hicieron (si es que hicieron algo) para desquitarse. También se midió en qué medida creían en la reencarnación. Los resultados mostraron que los indios eran más propensos a creer en la reencarnación y que hacerlo también predecía la mayor (o menor) probabilidad de querer vengarse. 

Los efectos del karma sobre la venganza pueden extrapolarse a otras conductas como la deshonestidad o la agresividad

En conjunto, los estudios reflejan que los indios consideran que la justicia kármica es más inevitable que los estadounidenses, y que aquellas personas que perciben dicha inevitabilidad son menos propensas a vengarse. Aunque los estudios se centraron exclusivamente en la venganza, sus autores afirman que es posible extrapolar sus efectos a otros tipos de conductas antisociales, como la falta de honradez o la agresividad, y dominar dichas conductas.  

Sin embargo, hay un lado negativo: aquellos que creen que la justicia kármica es inevitable también pueden vivir con miedo a que les hagan daño por cómo se comportaron en una vida anterior, lo que, a su vez, supone culpabilizar a la víctima o adoptar un comportamiento pasivo de forma inadecuada.  

Los investigadores afirman que sería necesario investigar más las consecuencias positivas y negativas del hecho de creer en la justicia kármica inevitable y esclarecer la relación que hay entre cultura y venganza. 

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