¿Por qué la igualdad política es fundamental en un régimen democrático?
La distribución de recursos como el dinero, la información o el conocimiento es esencial para aplicar un principio de igualdad política que refuerce las democracias.
Cuando pensamos en el concepto de igualdad debemos tener presente dos cosas. La primera tiene que ver con la propia naturaleza humana, en tanto que los seres humanos no son iguales, ya que cada uno tiene su propia constitución física y mental. En segundo lugar, esa desigualdad de carácter físico o natural no debe servir para justificar cualquier tipo de desigualdad sea esta económica, política o social. De hecho, es muy importante no olvidar que el concepto de igualdad ha evolucionado y ha sido producto de la transición histórica de las sociedades tradicionales a las modernas.
En el caso de las sociedades tradicionales se justificaba y explicaba el entorno y la interacción de los seres humanos en base a fenómenos y aspectos relacionados con la naturaleza o la ley natural, lo cual dio pie a justificar las desigualdades existentes. En cambio, las sociedades modernas han dado paso a la importancia de regir el comportamiento humano bajo un enfoque que rechaza las relaciones de subordinación.
Esto se debe a que el concepto de igualdad en las sociedades modernas parte de la base de que el ser humano es un ser social. La implicación es que sus relaciones e interacciones deben regirse bajo el principio de igualdad en diferentes ámbitos, como sería el político. Por tanto, a pesar de la diversidad humana natural, se considera una necesidad social contar con una igualdad normativa que parta de la base de que todos los seres humanos deben ser tratados por igual (Kymlicka, 2002; Waldron, 2009). Esta aproximación facilita la pervivencia y la convivencia de cualquier sociedad.
La igualdad en democracia
¿Por qué la igualdad es importante en el ámbito político? Una primera respuesta sería que la igualdad debe ser uno de los primeros presupuestos de un régimen democrático, ya que resulta imprescindible que todo ciudadano sea considerado en la gestión pública y el entramado de instituciones que han sido creadas para el buen funcionamiento de ese régimen político. En ese sentido, el principio de igualdad política resulta una condición necesaria para el buen funcionamiento de una sociedad democrática, ya que permite que cualquier ciudadano sea respetado y escuchado en la vida política (Dworkin, 1977; Anderson, 1999; Rawls, 1985; Steinhoff, 2015).
A nivel global, existe una situación de recesión democrática que está afectando al principio de igualdad política
De hecho, el ciudadano debe contar con los instrumentos y recursos que le permitan influir en el proceso de toma de decisiones para que la vida política de cualquier sociedad se rija por ese principio. Eso no quiere decir que sea directamente el ciudadano quien tome las decisiones, ya que son los órganos del Estado, como el caso de los parlamentos, quienes lo harán. En cambio, sí que implica todos los ciudadanos puedan tener las mismas posibilidades de contribuir a que el proceso de toma de decisiones sea democrático, ya que se les tendrá en cuenta. De esa forma, las decisiones que se tomen en el ámbito político contarán con legitimidad social.
Sin embargo, el último informe de la situación global de la democracia elaborado por International IDEA (2023) expone una situación de recesión democrática que está afectando a la aplicación de ese principio y, en consecuencia, a la consolidación de la democracia a nivel mundial. Según el informe, en 2023 hubo declives en la representación política y en el Estado de derecho, además de un estancamiento en el ejercicio de la libertad de expresión y asociación, lo que trastoca negativamente la aplicación del principio de igualdad política. De hecho, esa situación está generando la existencia de un trato desigualdad y dificultades para que todos los ciudadanos puedan ejercer sus libertades en el ámbito político.

Por eso, es de gran relevancia que los ciudadanos contribuyan a la creación de un entramado institucional respetuoso con el principio de igualdad política junto a un ordenamiento jurídico que la promueva y defienda. Desde una perspectiva individual, cada ciudadano tiene el derecho a ser respetado y escuchado, pero también es importante proteger este entramado desde un punto de vista colectivo. Todos los ciudadanos deben ejercer esos derechos y, al mismo tiempo, asumir su responsabilidad de procurarlos. De hecho, el ordenamiento jurídico debe estar sustentado en la voluntad de la sociedad civil de proteger al conjunto de la ciudadanía y evitar abusos de poder por parte del Estado, garantizando los derechos y libertades fundamentales de todos los individuos. Por eso, el informe de International IDEA (2023) destaca el papel que las instituciones de contrapeso pueden jugar para evitar la erosión de las instituciones democráticas y el ordenamiento que las sustenta. Precisamente, las instituciones de contrapeso surgen como un entramado institucional generado por la sociedad civil “para garantizar que la democracia sigue siendo de y por el pueblo” (p. 8).
Lo anterior es importante, ya que como muestra el siguiente gráfico, en los últimos cinco años se ha dado un declive generalizado de las elecciones creíbles y los parlamentos eficaces. Según el informe, los procesos electorales han estado marcados por condiciones desiguales, la exclusión de grupos marginados, el debilitamiento de los órganos electorales, y las irregularidades en las votaciones y el recuento de votos. En el caso de los parlamentos, el instituto internacional señala que muestran debilidad para contener los excesos del poder ejecutivo y, más importante, son incapaces de frenar las acciones que contribuyen al desmantelamiento de los sistemas democráticos. Esta situación explica por qué ha sido necesaria la constitución de organizaciones, instituciones y movimientos populares por parte de la sociedad civil (Gordon, 1999; Bulmer, 2021). La intención es clara, se busca proteger el acceso igualitario a la toma de decisiones políticas.

Lo mismo ocurre en el caso de los derechos, que son un factor que permite medir si un sistema es justo en su respeto a las libertades sociales y a la igualdad política, social o de género. Según el siguiente gráfico, existe una degradación generalizada en el respeto a los derechos humanos debido a golpes de Estado o incluso el colapso de algunos Estados. Asimismo, las libertades civiles se han visto deterioradas, con el notorio ejemplo de las restricciones que enfrentan los medios de comunicación en distintas prtes del mundo.
Insuflar salud a la democracia
Lo anterior nos lleva a preguntarnos, ¿cómo podremos resolver las dificultades de aplicar el principio de igualdad política para fortalecer la democracia en el mundo? Para dar respuesta debemos tener en cuenta, como señala Robert Dahl (2006), la importancia de distribuir de forma igualitaria los recursos que permiten a la ciudadanía influir en las decisiones políticas. No se trata solo del derecho a votar y ser votado, sino cualquier recurso que permita a los ciudadanos influir por igual en el ámbito político, entre ellos el dinero, la información o el conocimiento. En la medida en que se protege el acceso a dichos recursos, se evita que sea un grupo reducido de personas quienes terminen teniendo más influencia y, en consecuencia, imponga sus intereses en la toma de decisiones políticas.
Influir en la toma de decisiones políticas no solo es un derecho, sino un deber que debe ejercerse para proteger y consolidar las democracias
Como señala Dahl (2006), los líderes políticos podrían ser capaces de violar ese derecho, pues poseen más recursos para obtener sus propios fines políticos. De nuevo, el papel de las instituciones de contrapeso puede ser útil, tal como señala International IDEA (2023), para evitar la concentración de recursos e influencia. Incluso considero que el Estado debe facilitar y garantizar al ciudadano esos recursos y la infraestructura necesaria para poder tener una participación más directa en la vida política.
No debemos olvidar que, a través de la participación política, la igualdad puede crear un sentimiento de comunidad entre los ciudadanos, en la medida en que todos participan juntamente con el Estado porque comparten los mismos objetivos políticos. De hecho, la participación política de todos los ciudadanos en los procesos electorales y la creación de leyes contribuye a dar legitimidad política y social a dichos procesos, lo cual beneficia a un régimen democrático. Aún más, la participación política adquiere una relevancia importante en términos de la aplicación del principio de igualdad política, pues es el medio a través del cual los ciudadanos aprenden de la política, de la importancia de la democracia, pero también la relevancia de definir claramente sus necesidades y preferencias políticas (Verba, 2001).
Pero la distribución igualitaria de recursos entre la ciudadanía y su participación política, por sí solos, no son suficientes para que el principio de igualdad política sea una realidad. Es imprescindible tener en cuenta el contexto y los conocimientos. La relevancia del contexto se debe a que es necesaria la existencia de un entorno institucional que facilite e incentive a la ciudadanía a participar políticamente en la toma de decisiones y, en consecuencia, consolide la conformación de una democracia sólida. En el caso de los conocimientos, es importante su adquisición a lo largo del tiempo, ya que facilita la comprensión sobre qué políticas alternativas resultan factibles y cuáles podrían ser sus consecuencias (Dahl, 2006). La activa participación política de todos los ciudadanos podría perfeccionar ese conocimiento colectivo a lo largo del tiempo.
Es fundamental que la sociedad civil sea un actor relevante en la defensa y aplicación del principio de igualdad política para revertir el retroceso que está padeciendo la democracia en el mundo. No sólo es un derecho de los ciudadanos poder influir en la toma de decisiones políticas, sino un deber que debe ejercerse para proteger y consolidar los regímenes democráticos en todos los rincones del planeta.
Colaborador académico, Departamento de Sociedad, Política y Sostenibilidad en Esade
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